Segunda Lectura

Tito 2: 11-14


11 Porque la generosidad del Dios Salvador acaba de manifestarse a
todos los hombres;
12 nos enseña a rechazar la vida sin Dios y las codicias mundanas,
y a vivir en el mundo presente como seres responsables, justos y
que sirven a Dios.
13 Ahora nos queda aguardar la feliz esperanza, la manifestación gloriosa de
nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús,
14 que se entregó por nosotros para rescatarnos de todo pecado y purificar a un
pueblo que fuese suyo, dedicado a toda obra buena

.

El poder de la gracia de Dios

La carta a Tito fue escrita no a una comunidad, sino más bien a un individuo con relación a sus deberes pastorales. Hay otras dos cartas como tales y a ellas nos referimos como “epístolas pastorales.” Hay una pregunta, y es si ¿Pablo escribió esas cartas? Algunos creen que las cartas pudieron haber sido escritas por un discípulo quien estaba tratando de “publicar unas cartas él pensó que el maestro debió haberlas escrito si estuviese vivo.”

La lectura de Tito nos recuerda que el Adviento nos prepara para dos eventos. No olvidemos la segunda venida de Cristo aun cuando estamos metidos de cabeza en la celebración y el recuerdo de su primera venida. Cristo vendrá de nuevo; estamos para vivir vidas nobles.

El tema general de la carta a Tito es que no debemos retirarnos del mundo. Estamos para ser un signo en el mundo. Estamos para vivir vidas ejemplares mientras vamos cumpliendo nuestras tareas de la vida, recordando mientras envejecemos que nuestra plenitud final tomará lugar cuando Cristo venga otra vez.

¿Cuán poderosa es la gracia de Dios? Incluso si dejamos de lado la discusión de la Reforma de la providencia de Dios frente al libre albedrío de la humanidad, todavía nos enfrentamos a la influencia de la actividad de Dios en nuestras vidas. La gracia de Dios apareció completamente en la persona de Jesucristo (2:11) que se dio a sí mismo para estar con nosotros para que podamos cambiar para mejor (2:14). Pero la gracia está presente para todos en el Espíritu que nos enseña a rechazar el mundo, a vivir una buena vida y a esperar la venida de Cristo en gloria (2: 12-13).

La gracia apareció cuando Cristo nació en el mundo. La gracia todavía aparece cuando mostramos a otros la influencia del Espíritu en nuestras vidas. La gracia es poderosa, porque trae a Dios a una vista clara.

En la víspera de Navidad, reflexiona sobre el poder de la gracia de Dios en tu vida. Gracias a Dios por su gracioso regalo.

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