Primera Lectura

Isaías 52:7-10

Mensajeros de la Buena Nueva

7 Qué bien venidos, por los montes,
los pasos del que trae buenas noticias,
que anuncia la paz, que trae la felicidad,
que anuncia la salvación,
y que dice a Sión: «¡Ya reina tu Dios!»
8 Escucha, tus centinelas alzan la voz
y juntos gritan jubilosos,
por lo que han visto con sus propios ojos:
¡Yahveh regresando a Sión!
9 Griten de alegría, ruinas de Jerusalén,
porque Yahveh se ha compadecido de su pueblo
y ha rescatado a Jerusalén.
10 Yahveh, el Santo,
se ha arremangado su brazo a la vista de las naciones,
y han visto, hasta los extremos del mundo,
la salvación de nuestro Dios. LBLA

¿Has visto lo que anticipabas esta navidad? ¿Por qué o por qué no?

52: 7 Los profetas, “mensajeros del Dios victorioso”: ese es el sentido de buena nueva. Este término que más tarde será traducido por Evangelio, aparece aquí en la Biblia por primera vez: véase Romanos 1,1; 2 Co 2,14.

El pueblo de Israel tenía la habilidad de ver sus vidas en relación a los grandiosos actos de Dios. Ellos poseían una consciencia corporal que les permitía ver los eventos de sus vidas en relación con Yahveh, quien los salvó, los juzgó, los perdonó, los castigó, los retribuyó, y ordenó su puro aliento de vida. Su optimismo frente a la desesperación y la opresión era de heroicas proporciones. Aun cuando su exilio estaba moviéndose a una segunda generación, su esperanza por la restauración no iba a ser aplastada.

Profetas tales como el Deutero-Isaías los ayudaron a examinarse a ellos mismos y en el proceso ellos fueron formados en el corazón y la voluntad de Dios. Cuando llegó el tiempo de su liberación, el gozo sobre abundó y la exaltación llenó el corazón de una nación. Es este canto de gozo del profeta el que escuchamos en Navidad. Su vindicación había llegado Ellos estaban libres de la esclavitud. El amanecer del majestuoso poder salvífico de Dios estaba sobre toda la tierra.

Uno no necesita extrañarse porqué Isaías fue escogido para cantar este canto privilegiado de gozo en la liturgia del día de la Navidad. Fue este mismo evento, el evento de Cristo, que él presagió en su himno escatológico. Durante el tiempo del Deutero-Isaías, las profecías mesiánicas empezaban a incluir un elemento escatológico, una esperanza de liberación futura en la consumación del mundo. Jesús nos precede en los últimos días por medio de su Encarnación. Hay razones para el gozo.

Estos pocos versos del Segundo Isaías describieron la alegre conversación entre dos vigilantes imaginarios que custodiaban las ruinas de Jerusalén justo antes del regreso de los fieles del exilio babilónico. La dolorosa espera había terminado. Yahveh había liberado a su pueblo de su esclavitud. Estaban regresando a casa para reconstruir la Ciudad de David y su precioso Templo. Un hombre de avanzada precedería a las multitudes que regresan con el mensaje de salvación: "¡Tu Dios es Rey!"

La conversación imaginaria sería un grito de alegría. El mismo Señor dirigió a su pueblo. Él restauraría los lugares santos. Revelaría su poder en nombre de su pueblo. Todas las naciones verían la salvación de Yahveh.

Los cristianos ven el gozoso testimonio de estos versículos enfocados en un pequeño bebé nacido hace dos milenios. Con el nacimiento de Jesús, Dios comenzó a reconstruir la relación entre la humanidad y su creador. La salvación había llegado. ¡Y todavía está con nosotros!

¿Qué te alegra esta temporada? ¿Cómo te ha bendecido Dios en este día?

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