Salmo

98

ORACIÓN CONTAGIOSA

1 Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria.
2 El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de
las naciones: 3 se acordó de su amor y su fidelidad en favor del
pueblo de Israel. Los confines de la Tierra han contemplado el triunfo de
nuestro Dios. 4 Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos.
5 Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales;
6 con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey.
7 Resuene el mar y todo lo que hay en él, el mundo y todos sus habitantes;
8 aplaudan las corrientes del océano, griten de gozo las montañas al unísono.
9 Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra;
él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.
Biblia de Jerusalén

¿De qué manera has motivado a otros a orar?

Una de las maneras más fáciles para evangelizar a otros es diciéndoles que vas a orar por ellos –por supuesto, hay que ser sincero y cumplir. Si eres franco, pídeles a las personas que estás tratando de evangelizar que oren por ti. Si ellos están de acuerdo, tú habrás tenido éxito, porque la oración es un ejercicio de fe.

La oración puede ser contagiosa. Yo oro por ti, y tú oras por mí, crea una alianza entre la gente y compromete al pueblo con Dios; pero una oración de petición es solamente el primer paso. El siguiente paso en el compromiso de la fe es la alabanza, reconociendo a Dios como el Señor. Cuando animamos a otros a alabar a Dios en Cristo, entonces estamos verdaderamente evangelizándolos. La alabanza nos lleva a la exhortación que a su vez lleva a la alabanza.

El Salmo 98 era un ejemplo perfecto de una alabanza mezclada con exhortación. Igual que el cantante alababa a Dios en un arreglo litúrgico, él también urgía a otros a alabar al Señor. El líder cantante llegaba a ser el "porrista de Dios," la persona que inspiraba el espíritu de la comunidad para adorar a Dios.

La oración puede ser contagiosa. La alabanza puede ser contagiosa. Únase a nosotros en alabanza a Dios. Anime a otros a esa alabanza. Llame a todos y cada uno y cada cosa a gritar jubilosos cantos a nuestro creador. ¡Alaben a Dios en Cristo!

Invita a una persona a orar por ti en esta semana. En tu oración, alaba a Dios por su bondad y amor.

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