Vigilia Pascual

Primera Lectura: Isaías 54: 5-14

MOTIVACIÓN PARA REGRESAR

¿Qué te ayuda a ser feliz? ¿Qué amigo(a) o actividad te levanta el ánimo cuando estás decaído(a)?

5 Pues ahora te desposa tu creador, Yahvé de los Ejércitos es su nombre. El que te rescata es el Santo de Israel, quien se llama Dios de
toda la tierra. 6 Sí, Yahvé te llama como a la esposa abandonada, que se encuentra afligida. ¿Se puede rechazar la esposa que uno toma siendo
joven?, dice tu Dios. 7 Te había abandonado un momento, pero con inmensa piedad yo te vengo a reunir. 8 En unos momentos de ira te oculté mi
rostro, pero con amor que no tiene fin me apiado de ti —dice Yahvé, que te viene a rescatar. 9 Voy a hacer como en el diluvio de Noé, cuando
juré que las aguas no pasarían más sobre la tierra. Así, juro yo no enojarme más contigo ni amenazarte nunca más. 10 Los cerros podrán
correrse y bambolearse las lomas; mas yo no retiraré mi amor, y mi alianza de paz contigo no se bamboleará —dice Yahvé, que se compadece de
ti. 11 ¡Pobrecilla, azotada por la tempestad y sin consuelo! Yo asentaré tus muros sobre piedras preciosas, y serán tus cimientos de zafiro.
12 Haré tus murallas de rubíes, tus puertas de cristal, y todo tu contorno de piedras preciosas. 13 Todos tus hijos serán instruidos por
Yahvé, y grande será la felicidad de tus hijos. 14 Te mantendrás firme por la justicia y no tendrás que temer la opresión; el terror no se
te acercará.
Biblia Latinoamericana

Estos pasajes del Segundo Isaías pueden ser divididos en tres secciones:

    1. Una invitación a la fiesta real (divina),

    2. Una aseveración del poder de la palabra de Dios

    3. Una justificación de las dos anteriores, Dios puede hacer lo que sea su deseo, y él quiere perdonar.

Algunas personas parecen meterse en el vacío de la auto compasión. ¿Por qué? Hay básicamente dos razones para esta insana desesperación: el control y el miedo. En otras palabras, algunos golpearían su “ser de paja” mental en vez de buscar alivio y sanación; “mejor el mal conocido que lo malo por conocer”

El autor del Segundo Isaías enfrentaba a la población de exiliados con el mismo dilema. Ellos se compadecían a sí mismos por sus dificultades como extranjeros cautivos, extranjeros en tierras extrañas; pero ¿eran ellos realmente forasteros, o solamente ciudadanos de segunda clase? Babilonia tenía sus propios atractivos, y quienes habían sido vencidos habían crecido cómodamente en su vida como segunda generación de “exiliados.” Así, imagina lo que el autor tenía que decir para motivar a los fieles para “levantar sus raíces” y regresar a Jerusalén:

“Dios, el esposo, los quiere de regreso. Sí, Estuve enojado; pero ya no. De hecho, nunca he dejado de amarlos. Mis promesas para ustedes son tan reales como el día en que las hice.

Entonces, regresen a casa. Ustedes estarán seguros conmigo, y su hogar será tan bello como el lugar que dejaron, aún más bonito.” Estos pasajes son una carta de amor al pueblo de Dios. Promete mucho, y tiene un gran reto; pero mostró la voluntad de Dios para los exiliados.

Es interesante observar que no todos los exiliados regresaron. De hecho, Babilonia tuvo una considerable población judía desde el exilio hasta principios del Siglo Veinte. Era un centro para la enseñanza judía, el comercio y la cultura, especialmente después de la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C. El crecimiento de Israel como un estado secular y la arabización de Irak en los últimos cincuenta años ha sido causa de otro éxodo desde Babilonia. Actualmente, la población judía en Babilonia se ha reducido.

Al igual que los exiliados, nosotros debimos ser tentados para quejarnos en nuestros hoyos infernales privados. Estos son lugares donde tenemos control; quizás debimos estar miedosos de dejar esos lugares, aun cuando el “césped parece más verde al otro lado;” pero, no importa lo que deseamos, al final tiene importancia lo que Dios desea.

¿Qué es lo que Dios desea? Él quiere que regresemos. Que resucitemos de nuestra muerte espiritual, y que vivamos con Él.

¿Te has sentido renovado(a) en esta pascua? ¿Estás ahora listo para ir donde Dios desea que vayas?