Vigilia Pascual - B

Marcos 16, 1-7

UN EVENTO GRANDIOSO

¿Alguna vez has visto o escuchado de un evento muy desconcertante que te detuvo en tus quehaceres? O ¿tan maravilloso que solamente pudiste hablar acerca del mimo a otros?

¡Hechos que asombran!

Vivimos en una cultura que se alimenta de los grandes acontecimientos, el próximo evento que dejará a todos con la boca abierta. Puede ser una nueva comunicación social, nueva tecnología, o nuevos rostros. Nuestra cultura demanda no solamente progreso, sino también “lo más nuevo” algo que nos libere de la rutina. Por supuesto, lo que permanece constante llega a ser obsoleto y desechable.

La resurrección debería quedarse como el “Gran Acontecimiento” eterno; pero, después de 2000 años recibe servicio de labios rutinario, lo decadente, y lo descartable. Sí, Si, dirán los cristianos no participantes, “Jesús resucitó de entre los muertos. ¿Qué tiene eso que ver conmigo? Si pudiéramos solamente colocar a los cristianos no-participantes y apáticos entre las mujeres ese domingo por la mañana, ¡cómo cambiaría su mundo!

1 Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé, compraron aromas para embalsamar el cuerpo. 2 Y muy temprano,
el primer día de la semana, llegaron al sepulcro, apenas salido el sol. Se decían unas a otras: 3 «¿Quién nos quitará la piedra de la entrada
del sepulcro?» 4 Pero cuando miraron, vieron que la piedra había sido retirada a un lado, a pesar de ser una piedra muy grande.
5 Al entrar en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, vestido enteramente de blanco, y se asustaron.
Biblia Latinoamericana

La narración de Marcos para la Pascua puede ser dividida en dos partes: eso que las mujeres vieron –su testimonio, y las instrucciones a la joven mujer –la misión de las mujeres. Al igual que otras narraciones en el evangelio, los testigos de los milagros causaban no solamente fe, requería evangelización.

16:1 La historia de Jesús termina con el descubrimiento del sepulcro vacío. Es el primer signo dado a los discípulos para abrir su espíritu a la fe en la resurrección de Jesús. Luego les llega la orden de volver a Galilea.

“pasado el sábado” es literalmente “sucedió que habiendo terminado el sábado” Puesto que los judíos hacen del fin del día al ponerse el sol, Marcos debe haber inferido cualquier hora desde el sábado por la noche en adelante. Si Marcos le hubiese dado un sentido de tiempo griego, el verso habría inferido cualquier tiempo después de la media noche.

“para embalsamar el cuerpo” Las mujeres usarían las especies para preparar el cuerpo para la sepultura. Ya que el entierro de Jesús fue apresurado a fin de observar el Sabbath, ellos no pudieron terminar la preparación del cadáver. Ellas fueron a la tumba después del sábado para completar el rito del funeral.

16:4 “… a pesar de ser una piedra muy grande.” Este verso parece fuera de lugar; pero ayuda a explicar la necesidad de las mujeres de ayuda en 16:3 y su observación repentina que la piedra había sido removida en 16:4

La escena se abrió por un asunto no terminado. Las mujeres vinieron para terminar los ritos del entierro para el Maestro condenado. Mientras la devoción personal pudo haber sido la motivación primaria, la espiritualidad general judía consideraba el entierro de los pobres y de los criminales un material de justicia social al mismo nivel que alimentar a los hambrientos y vestir al desnudo. Sin instituciones dedicadas a los fallecidos y sus familiares, el cuidado de los muertos era responsabilidad de los familiares, los amigos y la buena voluntad de otros.

¿Por qué las mujeres esperaron tanto tiempo para embalsamar el cuerpo? Los deberes religiosos del Sabbath. Los oficiales y seguidores rápidamente bajaron el cuerpo de la cruz para sepultarlo, así podía cumplir el mandato del Sabbath. Los deberes del Sabath precedían a los deberes del entierro. Si el trabajo de la sepultura podía esperar, esperaba. La resurrección, también, era un trabajo para después del descanso del sábado. Dios y su Hijo descansarían; pero empezaría el trabajo de la nueva creación en el primer día de la semana.

El evangelio presentaba dos momentos en el tiempo, uno vago y uno específico. 16:1 presentaba un tiempo vago, el viajar después del Sabbath. 16:2 presentaba un tiempo específico, la llegada a la tumba justamente después de la salida del sol. Tomados juntos, las mujeres iniciaron unos momentos todavía en la oscuridad de la noche, y llegaron al amanecer con la luz del nuevo día.

La tumba misma presentaría problemas; pero sería también el primer signo de un gran milagro. La piedra que cubría la entrada a la tumba era muy grande para una fuerza combinada de tres mujeres, aun así, la piedra había sido rodada.

16.5 Al entrar a la tumba, ellas vieron el siguiente signo de la resurrección. En vez de encontrar el cuerpo del Señor, ellas encontraron un hombre joven que vestía un largo y elegante manto, sentado a la derecha del lugar donde el cuerpo había sido puesto. La otra y única descripción de Marcos de un hombre joven envuelto en una vestimenta puede ser encontrada en Marcos 14:51-52.

Durante el arresto de Jesús en el jardín del Getsemaní “…Un joven seguía a Jesús envuelto sólo en una sábana, y lo tomaron; pero él, soltando la sábana, huyó desnudo”. BLA

Marcos usaba la imagen del joven envuelto en una sábana para representar al seguidor caído –desnudo en el jardín, quien encontró la fe en el Resucitado –señalando al mundo de los vivos, no de los muertos.

Las mujeres reaccionaron ante estos signos con un asombro paralizante.

6 Pero él les dijo: «No se asusten. Si ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado, no está aquí, ha resucitado; pero éste es el lugar
donde lo pusieron. 7 Ahora vayan a decir a los discípulos, y en especial a Pedro, que él se les adelanta camino de Galilea. Allí lo verán, tal
como él les dijo.»
Biblia Latinoamericana

16.6 Jesús ha resucitado. Esta afirmación es tan enorme que exige razones y muy convincentes. Si Jesús hubiera sólo vuelto a la vida normal, todos habrían podido reencontrarse con él y se hablaría de un acontecimiento histórico. Pero el caso no fue así: desde el comienzo los testigos afirman que Jesús salió de la existencia humana y que volvió al Padre, mejor aún, que es el Señor de la historia.

Tuvieron que haber recibido signos tan convincentes que no pudieron hacer más que creer. Sin embargo, para nosotros que los escuchamos, los signos ya no están con toda su frescura y evidencia. Para que nosotros creamos será necesario que se nos den otros signos semejantes a los que recuerda el evangelio, y eso es lo que dice Jesús en Mc 16,17.

Mateo, Lucas y Juan hablan del descubrimiento de la tumba vacía y además narran algunas apariciones. Si Marcos termina su Evangelio sin retomarlas, no perdemos nada con eso, porque un millar de apariciones y de testimonios no haría más fácil la fe.

Los apóstoles estaban predispuestos a creer por todo lo que habían vivido con Jesús, y creyeron. Habría que añadir que la fuerza que se les dio para creer, el Espíritu si se quiere, brotaba de la muerte de Jesús aceptada libremente. En la historia cristiana el Espíritu ha seguido actuando allí donde el grano había muerto en tierra: nos referimos a los mártires, a los que fueron fieles sin que nadie recordara sus sacrificios, a las vidas entregadas a Dios sin pedirle recompensas o éxito apostólico.

16:7 "vayan a decir a los discípulos y especial a Pedro…” Por qué solamente Pedro fue señalado, es algo que consterna a los eruditos. Quizás su negación de Jesús requería atención especial.

El mensaje del joven apuntaba al tercer signo de la resurrección en Marcos, la tumba vacía. Su mensaje fue también la orden divina de evangelizar. Recordemos lo que se dijo en Mateo 28,1. En realidad, no se trataba solamente de ir a encontrarse con Jesús en Galilea, sino de volver a recorrer los lugares donde se había ido desarrollando la manifestación de Jesús, Hijo de Dios. Marcos acaba de transmitir el relato de los hechos y palabras que ellos fijaron a lo largo de su peregrinación, por eso, no creyó que fuera bueno repetirse. El relato de Marcos termina de una manera abrupta con el versículo 8, sin haber siquiera recordado las apariciones de Jesús.

Los contemporáneos de Jesús creían que la tumba era la ante cámara del mundo de los muertos. El cuerpo en la tumba habría sido evidencia que el fallecido había emprendido la jornada dentro de ese mundo; pero la ausencia de un cuerpo apuntaba que estaba vivo. La tumba vacía era prueba –para las mujeres, que el Señor estaba realmente vivo.

Estos tres signos retaban a las mujeres a responder. Ellas habían sido testigo del más grande de los signos de Dios. Ellas ahora eran las encargadas de portar el mensaje, el más grande de las buenas nuevas de Dios. Su Hijo sacrificado había resucitado. Los discípulos lo verían en Galilea, tal como había sido profetizado.

La Pascua continua para celebrar lo maravilloso, porque su poder no se detuvo en una tumba vacía.

Acabas de concluir la celebración de la Cuaresma. Lo que viene a continuación es una breve reseña de las apariciones de Jesús. ¿De qué manera vas a celebrar la Pascua por las siguientes diez semanas?