Salmo 16

Salmo 16

PROTÉGEME DIOS MÍO, QUE ME REFUGIO EN TI

¿Alguna vez te has sentido solo en una sala llena de gente? ¿Por qué te sentiste de esa manera?

Reconozcámoslo. Vivimos en un mundo donde incluso nuestros amigos más cercanos y miembros de la familia pueden tener diferentes puntos de vista y prioridades de los que nosotros mismos tenemos. Incluso pueden tener una visión del mundo diferente de la que nosotros tenemos. En el pasado, esas diferencias podrían causar una división entre nosotros y ellos, como lo negro frente a lo blanco, o, lo correcto contra lo incorrecto. Hoy en día, sin embargo, muchas diferencias son medidas en tonos grises. Nosotros no podríamos estar seguros de nuestra propia brújula moral o compás de fe, mucho menos las de otros cercanos a nosotros. Estamos tentados a gritar a Dios para que nos guíe ante tanta incertidumbre.

Si te sientes de esta manera, toma coraje; también lo hizo el autor del Salmo 16. Él fue un levita que compitió con cultos paganos por la lealtad de la población de los alrededores de Jerusalén. En una atmósfera como tal, su reputación fue socavada y sus ingresos también, pero no lo fue su fe.

—Dios es mi parte de herencia; le escogí como mi único Señor y me regocijaré en él por toda la eternidad.
2 Guárdame, oh Dios, pues me refugio en ti. Yo le he dicho: «Tú eres mi Señor, no hay dicha para mí fuera de ti.
3 Los dioses del país son sólo mugre, ¡malditos sean los que los escogen
4 y que corren tras ellos! Tan sólo penas cosecharán. No les ofreceré libaciones de sangre ni llevaré sus nombres a mis labios.
5 El Señor es la herencia que me toca y mi buena suerte: ¡guárdame mi parte!
6 El cordel repartidor me dejó lo mejor, ¡magnífica yo encuentro mi parcela!
7 Yo bendigo al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye mi conciencia.
8 Ante mí tengo siempre al Señor, porque está a mi derecha
jamás vacilaré.
9 Por eso está alegre mi corazón, mis sentidos rebosan de júbilo y aún mi carne descansa segura:
10 pues tú no darás mi alma a la muerte, ni dejarás que se pudra tu amigo.
11 Me enseñarás la senda de la vida, gozos y plenitud en tu presencia, delicias para siempre a tu derecha.

Biblia Latinoamericana

El Salmo 16 puede dividirse en dos secciones: una oración por la seguridad (16:1-6) y una bendición de confianza (16:7-11). La oración para un puerto seguro no sólo era personal, era institucional. El autor representaba al verdadero levita que no abandonaría su lugar y su compromiso de adoración a Yahveh.

16:7-11 celebraba los resultados de la fidelidad que se encuentra en 16:4b. La decisión de fe condujo a la bendición de Dios en todo momento en la vida (16:7b). El espíritu estaba en paz y el cuerpo tenía fuerzas (16:8-9), incluso ante la muerte (16:10). El camino hacia el Señor estaba lleno de alegría, porque él estaba presente (16:11).

16:7-11 celebraba los resultados de la fidelidad que se encuentra en 16:4b. La decisión de fe condujo a la bendición de Dios en todo momento en Vivimos en un mercado de ideas y un mercado de valores. Podemos elegir nuestro punto de vista "estilo cafetería" si así lo deseamos y crear una visión del mundo que es en beneficio propio. Sin embargo ¿es esto prudente? El señuelo del camino fácil, puede distraernos, pero no nos llevará a la verdadera felicidad. A veces hay que discrepar incluso con aquellos cercanos a nosotros acerca de las prioridades y valores, pero instintivamente sabemos lo que nos traerá alegría: la presencia de Dios en nuestras vidas. Él estará con nosotros, incluso si encontramos que estamos fuera de lugar en una sala llena de personas.

¿Cuándo has sentido que tu fe y tus valores son amenazados por conflictos de intereses? ¿Cómo has permanecido fiel, a pesar de la oposición?