Segunda Lectura

Solemnidad de Cristo Rey del Universo -C

Segunda Lectura: Colosenses 1, 12-20

El extracto de hoy es uno de los himnos cristológicos y cósmicos más grandes del Nuevo Testamento. Jesús realizó dos grandes obras: la creación y la preservación. El Hijo de Dios, en su estado preexistente, presidió la creación del mundo y continúa preservando toda la creación a través del poder del Espíritu. La segunda parte del himno exalta la obra de redención de Cristo. Habla de la encarnación de Jesús, de los efectos salvadores de la cruz, de su resurrección y de su ascensión a la gloria y luego del establecimiento de su Cuerpo, la iglesia.

Jesús fue anunciado como la encarnación de la sabiduría judía. Jesús se consideró a sí mismo en esos términos (Lc 11: 49). Por lo tanto, era natural que los cristianos griegos más tarde identificaran a Jesús como la encarnación de la sabiduría personificada del judaísmo posterior. La sabiduría de Dios es Dios que sale en la acción de la creación y la redención. Esto hizo posible que los cristianos griegos refutaran la creencia gnóstica de que la humanidad necesitaba ser salvada de la creación. Fueron firmes en que "Jesucristo era la redención de toda la creación". Es un mismo Dios el que crea y redime. Así, Cristo estuvo verdaderamente presente en la creación, así como en la redención en el Calvario.

Esta lectura está relacionada con la realeza de Cristo en que sostiene la creencia de que el Cristo preexistente, el Hijo eterno de Dios, que se encarnó a través de la persona de Jesucristo, es el "cosmocreador", el gobernante del universo. El reinado de Jesús es proclamado y reconocido por la iglesia. El mundo es la arena sobre la que Cristo reina desde su trono.

El Cristo que adoramos

¿De qué manera te inspiras cuando alabas al Señor?

Cristo es el principio de todo

12 Y que den gracias al Padre, que nos preparó para recibir nuestra parte en la herencia reservada a los santos en su reino de luz. 13 El nos arrancó del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino de su Hijo amado. 14 En él nos encontramos liberados y perdonados. 15 Él es la imagen del Dios invisible, y es el Primogénito de toda la creación, 16 porque en él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, el universo visible y el invisible, Tronos, Gobiernos, Autoridades, Poderes... Todo fue creado por medio de él y para él. 17 El existía antes que todos, y todo tiene en él su consistencia. 18 Y él es la cabeza del cuerpo, es decir, de la Iglesia, él que es el principio, el primer nacido de entre los muertos para que estuviera en el primer lugar en todo. 19 Así quiso Dios que «el todo» se encontrara en él 20 y gracias a él fuera reconciliado con Dios, porque la sangre de su cruz ha restablecido la paz tanto sobre la tierra como en el mundo de arriba.

La Biblia Latinoamericana

1:13 Nos trasladó al reino de su Hijo. Pablo responde a los colosenses que se preocupan por un mundo invisible de fuerzas sobrenaturales, en que los poderes luminosos están en lucha con los de las tinieblas (ver Ef 1,21). Pablo elimina todas esas especulaciones al decir que no hay más que un poder de las tinieblas y el reino de Cristo.

1:13 Pablo expresa que los ángeles o Poderes invisibles, ya estén mencionados en la Biblia, o bien ocupen el primer lugar en los cuentos gnósticos, no son nada en comparación de Cristo. Pues los gnósticos lo veían como uno más entre los agentes de una aventura creadora en la que faltaba un verdadero Creador. Tampoco es uno de los salvadores en la historia humana. Pues no hay más que un Creador, y en Él está Cristo.

En Gálatas 4,1-5 Pablo reconoció que la historia de la humanidad había sido marcada profundamente por fuerzas naturales o sociales que no precisaba, pero también sostenía que, desde la resurrección de Jesús, es él quien tiene en sus manos todo el movimiento de la historia (como en Ap 5,3-5). Esto puede extrañar a quienes creen que toda la historia está en manos de los hombres. Si bien tienen razón en cierto sentido, no deben olvidar al Primogénito, que ya llegó al término de la historia, y del cual decimos que es el Señor de la historia (Fil 2,11).

1:15 Él es la imagen del Dios que no se puede ver. No vamos a pensar que Dios tiene forma humana más allá de las nubes, y que Jesús es su imagen, pues si bien el hombre fue creado a imagen de Dios, Dios en cambio no es a imagen del hombre. Pero Cristo fue entre nosotros imagen del Padre y de su misericordia. Y sus acciones nos revelan la manera de pensar y de actuar de Dios. Ya antes de ser hombre, el Hijo de Dios existía en Dios, como la eterna e invisible imagen del Dios eterno e invisible, la irradiación de la Gloria del Padre (Heb 1,2), la Expresión o Palabra de Dios (Jn 1,1).

“la imagen de Dios” refleja el lenguaje del Génesis 1:26 , cuando se creó la humanidad. Sin embargo, resucitando de los muertos, Jesús se convirtió en la nueva imagen de Dios.

1:15 Y es el Primogénito de toda la creación. Tomemos este término en el sentido bíblico. El primogénito no sólo es el primero de una serie, sino que, además, ocupa un puesto aparte. Por su naturaleza humana, Cristo es judío de Galilea, descendiente de David. Pero su persona se arraiga en Dios y, por eso, se presenta entre nosotros como el modelo y el primogénito, no sólo de los hombres, sino de todo lo creado.

1:16 Dios quiso que «el todo» se encontrara en él, que es como el puente entre Dios y el universo. El todo de Dios está en él para ser comunicado al universo, y el todo del universo se encontrará en él, cuando todos los hombres se hayan reconciliado y reunido en él.

1:18 "Jesús –Él es el primero nacido de entre los muertos, para que estuviera en el primer lugar en todo." Porque Cristo es el primero levantado de los muertos, es EL preeminente en el orden de la nueva creación, el Reino.

Él que renació primero de entre los muertos. Pablo dice más exactamente: «él que es la primicia» (como en 1 Cor 15,23). Vino no sólo para darnos el perdón de nuestros pecados, sino para una «Pascua», un pasaje de la muerte a la vida. Y su resurrección, después de su total abandono al Padre, era el paso necesario para que nosotros también conociéramos la resurrección.

1:20 Que todo fuera reconciliado con Dios. La obra de Cristo es presentada a la vez como reconciliación entre los hombres (2 Cor 5,17-21), y reconciliación de la creación entera.

En estos versos de la carta a los Colosenses, el autor - Pablo o un seguidor escribiendo justo después de la muerte del Apóstol - utiliza el lenguaje litúrgico para describir al Mesías y su misión. En primer lugar, como parte de la intercesión de la epístola, el autor alienta a la Asamblea en Colosas para dar Gracias - "eucharisteo" en griego – que comparte en la parte dada a los Santos en la luz – que se opone a la oscuridad de Satanás. Les recordó que fueron "trasladados" de la oscuridad al Reino – a través del bautismo – con el perdón de sus pecados.

A continuación, el autor teje en la carta un himno a Cristo. Este himno honra al Mesías como la imagen de la nueva creación – de ahí el nuevo Adán – y como un instrumento de la creación. Como el instrumento, él está colocado sobre todos los otros poderes celestiales. De hecho, él es la razón de la creación; todas las cosas se hicieron para Cristo. Puesto que el pecado rompió la relación entre Dios y la creación, Cristo restablecería todas las cosas en sí mismo para su Padre. En otras palabras, su sacrificio en la Cruz – el derramamiento de su sangre que fue compartida en el culto – conciliaría la creación de regreso con Dios. ¿Cómo podía ocurrir esto? lo opaco "el todo” se encontrara en EL - Jesús", nos da la respuesta. Como la observación anterior lo establece, la plenitud es la presencia divina y la actividad. Cristo reconcilió todo con el Padre, porque él era divino y humano.

El flujo de los versos sella el tono como litúrgico. La Asamblea alababa a Cristo, que era el instrumento de la creación y de la salvación. Ellos celebraban su misión en sus ritos de iniciación –bautismo – y de culto – Eucaristía. Cuando se unieron a la Asamblea de creyentes, ellos fueron llevados de la oscuridad a la luz. Cuando dieron gracias, se unieron a los Santos que se encontraban en presencia de la luz divina. En otras palabras, participaban en el misterio que describe el himno de Cristo. Ellos era uno con quien creó y reconcilió el cosmos con Dios Padre.

¿Nos damos cuenta de la abrumadora relación que tenemos con Cristo cuando nos reunimos los domingos? ¿En el culto, reflexionamos sobre la gracia que compartimos con otros? El autor de la carta a los Colosenses nos recuerda de la visión que debemos tener a la hora del servicio religioso. ¡Formamos parte de algo mucho mayor que nosotros mismos!

¿De qué manera es Cristo el Rey de tu vida? ¿Cómo es él, el rey del cosmos?