Santísima Trinidad -C

Primera Lectura: Proverbios 8, 22-31

La Persona sabia llama la sabiduría. La sabiduría personificada asiste al Padre desde los albores de la creación. Esa misma Sabiduría manifiesta en Jesús será dada por el Espíritu a todos sus discípulos.

22 Yavé me creó —fue el inicio de su obra— antes de todas las criaturas, desde siempre. 23 Fui formada antes de los
siglos, desde el comienzo, antes que la tierra. 24 No existían los océanos cuando salí del seno, ni existían las fuentes de los mares. 25 Antes
de que fueran cimentadas las montañas, antes que las colinas, yo nací. 26 Yavé no había hecho todavía la tierra ni el campo, ni el suelo fértil
\ de la tierra. 27 Yo ya estaba cuando puso los cielos en su lugar, cuando trazó un círculo en los confines del mundo, 28 cuando formó las
nubes en las alturas, y dio la energía a las fuentes del océano, 29 cuando le impuso sus fronteras al mar, un límite que no franquearían sus
olas, cuando asentó los cimientos de la tierra. 30 Yo estaba a su lado poniendo la armonía, y día tras día en eso me divertía, y continuamente
jugaba en su presencia.

31 Me entretengo con este mundo, con la tierra que ha hecho, y mi gusto es estar con los hijos de Adán.

La Biblia Latinoamericana

En el antiguo Israel había tres tipos de grupos que inspiraban la vida religiosa y social; los sacerdotes, los profetas, y los sabios. los sabios eran talentos del arte de la contemplación y el discernimiento. Sus consejos eran atesorados.

El sabio aconsejaba al promedio de los israelitas en cómo vivir una vida muy ordenada y equilibrada. No era tan apasionado como el profeta. Quizás estaba de acuerdo en la necesidad de los cambios estructurales; pero no estaban para hacer cambios en el statu quo. El hombre sabio era un miembro activo de la sociedad hebrea. Era un líder privilegiado en un movimiento que estaba barriendo el mundo del Cercano Oriente. El sabio tenía sus dedos en el pulso del mundo. Entendía las necesidades humanas, sus sueños, los problemas, y las esperanzas. El movimiento de la sabiduría tenía gran impacto en el pensamiento hebreo, en sus oraciones y su historia. Trazos de su influencia pueden ser encontrados en múltiples géneros de literatura bíblica. Sin embargo, los libros de Job, Proverbios, y Eclesiastés eran los libros más a menudo identificados como los libros de la sabiduría.

La literatura de Las Escrituras de sabiduría era de dos tipos. El primer tipo tenía que ver con el consejo práctico de vivir una vida bien ordenada y ofrecía exhortaciones acerca del trabajo duro, las continencias de la vida emocional de uno, y como llevarse bien con los colegas y compañeros. La literatura de sabiduría sostenía que una vida bien disciplinada era una vida exitosa.

El segundo tipo de literatura de sabiduría era crítica y reflectiva. Reconocía que la vida “es un suceso” y que lo bueno no siempre viene a aquellos que trabajan duro y cumplen todas las reglas.

Ambos tipos trabajaban de común acuerdo para buscar el sentido de la vida. El sabio no estaba preocupado por las relaciones históricas entre Dios y el pueblo de Dios como lo estaban los sacerdotes y los profetas. El sabio estaba más ocupado con la persona como individuo tal como existía en la comunidad de la raza humana. El hombre sabio creía que la experiencia humana tenía mucho que ensenar a la persona inteligente y disciplinada. La hora más fina del movimiento de la sabiduría estuvo bajo el tutelaje de Salomón. Mientras generalmente se sostiene que Salomón no escribió los libros de la sabiduría – como sugiere la antigua tradición, es seguro asumir que él influenció esos escritos.

El libro de proverbios puede ser un manual para el “poder del pensamiento positivo.” Su tono y tenor son increíblemente optimistas.

Proverbios es un libro de dichos sabios. Vivir de acuerdo con la dirección de los sabios permitió a los fieles el vivir en la ley de Dios, por lo tanto, no sería sorprendente el énfasis en la virtud de la sabiduría; pero, el autor de proverbios quería establecer algo más, quería elevar tal virtud a lo más alto. La sabiduría proviene de Dios, insiste el autor, y tiene un lugar de honor en la creación.

En estos versos, el orador sobre la "sabiduría" celebra su prioridad en la creación de Dios. La "Sabiduría" llegó a ser antes que nada creado por primera vez [8: 22-29]. Luego, cuando Dios creó todo, la "sabiduría" se deleitó en la obra del Señor como su compañero [8:30-31]. Por último, la "sabiduría" pidió a todos a seguir los caminos del Señor [8:32].

Los eruditos han luchado sobre el significado de la fuente de la sabiduría ("crear" en 8:22) y su lugar en la creación ("maestro artesano" en el verso 8:30). ¿Engendró Yahvé la sabiduría como una madre? ¿O la adquirió él como una virtud personal? Y ¿tuvo la sabiduría una parte activa en la creación misma? O bien ¿es la manera creadora de Dios? El argumento hacía estragos entre quienes tomaron el lenguaje de la sabiduría independiente literalmente (como una "persona") o en sentido figurado (como un atributo personal).

Obviamente, los cristianos han favorecido la vista más literal. Han identificado a esta persona de la sabiduría en diversas ocasiones con la Palabra (Jesús) o con el Espíritu. Pero, no importa cómo las personas interpretan el significado de sabiduría del autor, sin duda estos pasajes (y los que se parecen) fueron críticos en el desarrollo de la visión cristiana de Dios en tres personas.

¿Has buscado sabiduría? ¿Has orado para obtener esa virtud? ¿Qué pasó?