La Sagrada Familia

Primera Lectura: Sirácides 3:2-7, 12-14

Honrarás a tu Padre y a tu Madre

2 Porque el Señor quiso que los hijos respetaran a su padre,
estableció la autoridad de la madre sobre sus hijos.
3 El que respeta a su padre obtiene el perdón de sus pecados;
4 el que honra a su madre se prepara un tesoro. 5 Sus propios
hijos serán la alegría del que respeta a su padre; el día en que le
implore, el Señor lo atenderá. 6 El que respeta a su padre tendrá
larga vida; el que obedece al Señor será el consuelo de su madre. LBLA

Ben Sirach vivió alrededor del 180 a.C. Escribió este tratado de sabiduría – también conocido como “eclesiástico” como un libro texto para preparar a hombres jóvenes que entraban a la burocracia en Jerusalén. Escrito antes de la revuelta de los macabeos contra los Sirios, el libro contiene alabanzas para la sabiduría y consejos para la vida moral, especialmente para las relaciones interpersonales y de familia. Ben Sirach fue un hombre educado, y los temas principales en sus escritos eran reflexiones sobre el Tora y sugerencias prácticas para una vida recta. El libro de Sirácides no está incluido en los cánones hebreos ni protestantes.

Sirach presenta un comentario acerca del mandamiento de honrar a los padres de uno. Este es el mejor comentario del mandamiento de Moisés relativo a los deberes de los hijos con sus padres. Honrar a sus padres significa respeto, comprensión y ayuda material en las dificultades (2.1) Una breve reflexión sobre la lista de los mandamientos reveló la estima colocada sobre la familia extendida como el pilar de la sociedad. Honrar a los padres de uno era el más importante de los mandamientos que se dirigían a los asuntos humanos – más importante que el asesinato, el robo, el adulterio y el falso testimonio. Sirach parecía indicar que honrar a los padres era una señal de justicia, te otorgaba el perdón de los pecados [3:3]; era un medio de bendición divina (hijos y oraciones oídas) [3:5]; era la garantía de una larga vida y de un poder temporal [3:6-7]. Incluso la paciencia requerida para el cuidado de los padres ancianos fortalece el carácter

12 Hijo mío, cuida de tu padre cuando llegue a viejo;
mientras viva, no le causes tristeza. 13 Si se debilita su espíritu,
aguántalo; no lo desprecies porque tú te sientes en la plenitud de tus fuerzas.
14 El bien que hayas hecho a tu padre no será olvidado; se te tomará en cuenta
como una reparación de tus pecados. LBLA

Y Dios también miraría al hijo ofreciendo tal cuidado con compasión [3:12-14]. Él es muy serio acerca de la exhortación de la ley que él ve el quebrantar la ley como un equivalente a quebrantar el pacto de relación con Dios.

Como ha sido declarado antes, Israel tenía un pacto de relación con Yahveh. Hesed, o alianza de lealtad, asumía una reciprocidad y demandaba que el amor de unos a otros fluyera del amor de Dios. La primera persona o grupo que merecía tal hesed eran los padres de uno. Cuando uno cumplía la ley de una manera correcta uno podía esperar misericordia, bendiciones, y el perdón de Dios. Los hijos tenían que respectar y cuidar de sus padres. Los padres que criaban sus hijos en rectitud podían esperar que sus hijos fueran plantados firmemente en la fe de Israel. Los hijos que no respetaran a sus padres serían arrancados de su fundación firme. La ley aun sugería que cualquiera que no tratase a los ancianos con gran cuidado y preocupación era culpable de blasfemia. El reto y la exhortación de este texto es muy claro. Los sistemas con familias disfuncionales no eran tolerados en el antiguo Israel. Cada esfuerzo tenía que hacerse para vivir en la harmonía que Dios esperaba.

La familia era una realidad muy importante para Israel. El clan, la tribu, los parientes, el pueblo de Dios, todos representaban una forma de familia que estaban en un pacto de relaciones con Yahveh. Los pactos de relaciones requieren gran respeto y cuidado de unos a otros. No hay vida fuera de la comunidad, la familia del pueblo de Dios.

Las culturas antiguas como la de Judá estaban orientadas a la familia y a los ancianos. Nuestra cultura americana es justo lo contrario. Lo que era una necesidad común entonces ahora se considera opcional. Sin embargo, el consejo dado en Sirach es tan significativo hoy como lo fue hace más de dos milenios. Honrar a los padres crea familias fuertes y sociedades fuertes.

El cuarto mandamiento se basa en un mandamiento más profundo de Dios: amar a los demás como uno mismo. El amor asume y aumenta el respeto.

¿Cómo has mostrado amor y respeto a los miembros de tu familia? ¿Cómo has esperado ese tratamiento se te retorne?