Segunda Lectura

La Presentación de Jesús

Segunda Lectura: Hebreos 2, 14-18

Superior a los Angeles

14 Puesto que esos hijos son de carne y sangre, Jesús también compartió esta misma condición y, al morir, le quitó su poder al que reinaba por medio de la muerte, es decir, al diablo. 15 De este modo liberó a los hombres que, por miedo a la muerte, se pasan la vida como esclavos. 16 Jesús no vino para hacerse cargo de los ángeles, sino de la raza de Abrahán. 17 Por eso tuvo que hacerse semejante en todo a sus hermanos, y llegó a ser el sumo sacerdote lleno de comprensión, pero también fiel en el servicio de Dios, que les consigue el perdón. 18 El mismo ha sido probado por medio del sufrimiento, por eso es capaz de ayudar a aquellos que son puestos a prueba.

La Biblia Latinoamericana

A finales del primer siglo, un autor anónimo escribió la carta conocida como “Hebreos”. Dado que no había un saludo formal ni un final, este libro no era una carta formal; pero trataba de abordar los problemas dentro de las comunidades cristianas, como muchas de las cartas paulinas.

Para el tiempo en que la carta a los hebreros fue escrita, el cristianismo estaba cambiando de una secta judía a un movimiento de los gentiles. Mientras la mayoría de los judío-cristianos recibían a sus hermanos paganos con brazos abiertos, muchos se resistían al cambio en la cultura del cual eran testigos. Algunos quizás se dieron por vencidos, renunciaron a Jesús como el Mesías, y retornaron a la línea principal de las sinagogas.

Los cristianos no fueron el único grupo que estaba sufriendo el cambio de cultura. Después de la destrucción del Templo en el 70 d.C por los romanos, el judaísmo mismo estaba sufriendo cambios. Los fariseos tomaron el liderazgo y buscaron el regreso de los fieles a sus raíces, la adherencia estricta a la Ley, y el rechazo a cualquier novedad, incluyendo el nuevo culto al Nazareno. Así que, los judíos-cristianos eran excomulgados, se enfrentaban con la alienación de sus compatriotas y un cambio de campo de sus propias comunidades de fe, los judeo-cristianos necesitaban razones para creer.

En hebreos 2, el autor trataba de responder dos preguntas de los que dudaban. ¿Cuál era el lugar de Jesús como el Mesías? Y, ¿cuál era el lugar del creyente? La primera pregunta implicaba la relación entre Jesús y Dios; la segunda pregunta implicaba la relación del creyente con Dios.

Para responder a la primera pregunta, debemos investigar la visión del mundo de los judeo-cristianos del primer siglo. En la cultura antigua, la gente contemplaba al mundo como una jerarquía de poderes. Un Dios todopoderoso estaba en la cima de esta lista. Luego, estaban los diferentes espíritus –que los judíos reconocían como “ángeles”, quienes controlaban las fuerzas de la naturaleza. En tercer lugar estaba la humanidad. Los animales y las plantas estaban de último. Dentro de cada capa de la jerarquía –excepto la primera, había subcapas. Por ejemplo, el mundo espiritual que controlaba las fuerzas de la naturaleza podía ser benevolente –los ángeles de Dios, o malevolentes –los demonios, dependiendo de su relación con la humanidad. Puesto que la humanidad estaba una capa más abajo de los espíritus, los hombres y las mujeres estaban sujetos a sus caprichos. Los infortunios, las enfermedades, y la muerte eran el resultado de los malos espíritus.

¿Dónde se ubica Jesús en esta jerarquía? La carta a los hebreros define que su lugar estaba por encima de los ángeles. En este sentido, los hebreros –al igual que el mismo movimiento cristiano, había espiritualizado el papel del Mesías. Él no era “un hijo político de David” o “un Sumo Sacerdote Reformista” Estas eran imágenes terrestres. Él era igual a la imagen de “Hijo de Hombre” de Daniel 7. Jesús vino a la gente en su ministerio y muerte, luego Dios lo levantó y los sentó a su derecha para retornar después en juicio. La “segunda venida” cumplirá la profecía de la visión de Daniel, no las otras. Con la destrucción del Templo en el 70 d.C y la dispersión de los judíos después de las “grandes guerras de los judíos”, la realización de las imágenes terrestres para el Mesías parecían menos y menos posible; pero la imagen “celestial” para Cristo era la base para el rol de Jesús en hebreos. El sería el Hijo de Dios y el verdadero Sumo Sacerdote debido a su directa relación con el Padre.

¿De qué manera el autor de hebreros contesta a la segunda pregunta? ¿Qué relación tiene el creyente con Dios? Debido a que el proceso de la salvación se inició con el Mesías viviendo con la gente, como uno del pueblo, él podía llegar a ser un “misericordioso y fiel” Sumo Sacerdote para la gente. En otras palabras, su intercesión sería oída directamente por Dios el Padre, aun ante la posición de los ángeles. En la mente de los lectores de hebreos, la humanidad fue levantada por encima del nivel de los ángeles y los demonios. Con Jesús como el único mediador, sus seguidores eran verdaderamente hijos de Dios.

Quizás nosotros no tengamos una visión del mundo como una jerarquía de espíritus. Después de 2000 años del mismo mensaje, deberíamos tomar nuestra posición delante de Dios como algo concedido; pero deberíamos aceptar de corazón las palabras de los hebreos. Nuestro lugar ante Dios depende del lugar de Jesús, su Hijo, no solamente es él nuestro mediador, él nuestro ejemplo, porque él fue uno como nosotros. Esta es la visión cristiana de la salvación. UNO al igual que nosotros. Uno por nosotros ante Dios. Uno por siempre amado y favorecido por Dios. Él nuestro ejemplo para la vida, Él es nuestra conexión con el Todopoderoso.

¿Cómo ves tu lugar ante Dios? ¿De qué manera tu fe en Cristo ha cambiado tu parecer? ¿De qué manera el ejemplo de Cristo te motiva?