Segunda Lectura

Segundo Domingo de Cuaresma -C

Segunda Lectura: Filipenses 3,17 - 4,1

Por encima de nuestra rutina cotidiana

En su carta a los filipenses Pablo les recuerda a los creyentes que sus cuerpos terrenales serán transformados al final, en el escatón. Filipo fue el primer puerto de Pablo en su viaje misionero al occidente. Pablo creía que el occidente estaba ansioso de aceptar las Buenas Nuevas de Cristo igual que lo estuvo el oriente. Entonces él se planteó evangelizar las ciudades del occidente. Algunos eruditos sostienen que, dado que los filipenses fueron los primeros en convertirse, Pablo los trataba con gran afecto y deferencias que a sus otras comunidades.

3:17 Sean imitadores míos, hermanos, y fíjense en los que siguen nuestro ejemplo.
18 Porque muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo; se lo he dicho a menudo y ahora
se lo repito llorando. 19 La perdición los espera; su Dios es el vientre, y se glorían de
lo que deberían sentir vergüenza. No piensan más que en las cosas de la tierra.
20 Nosotros tenemos nuestra patria en el cielo, y de allí esperamos al Salvador que tanto
anhelamos, Cristo Jesús, el Señor. 21 Pues él cambiará nuestro cuerpo miserable usando esa
fuerza con la que puede someter a sí el universo, y lo hará semejante a su propio cuerpo,
del que irradia su gloria.

4:1 Por eso, hermanos míos, a quienes tanto quiero y echo de menos, que son mi alegría
y mi corona, sigan así firmes en el Señor, amadísimos.

La Biblia Latinoamericana

En la lectura de hoy, Pablo se ofrece como modelo a seguir: “sean imitadores míos…” Pablo les recordaba que aun en el plano mundano de la existencia ellos todavía eran ciudadanos del cielo con todos los derechos y privilegios de un ciudadano. El bautismo era su principal prueba de ciudadanía y fidelidad a Cristo.

Pablo creó cierta turbulencia mientras estaba en Éfeso en una de sus giras misioneras. Pablo escribió su carta de gratitud a los filipenses desde su celda en la cárcel. La carta de Pablo estaba llena de gozo, lo cual es notorio a la luz de sus circunstancias: encarcelamiento y sentencia de muerte por ocurrir. Su amor a Yahveh y subsecuente gozo lo consumía completamente que él consideraba su muerte como algo inconsecuencial a la luz de su relación con Cristo.

3:17-18 en el contexto de 3:2, los "enemigos de la Cruz" eran judaizantes, cristianos judíos que insistían en que los gentiles se convirtieron a la religión materna antes de ser seguidores de Cristo. Pablo se opuso a tales conversiones porque, como conductos a la vida en la asamblea de los elegidos, se volvieron más importantes que el sacrificio de Cristo sobre la Cruz misma.

Fíjense en los que siguen nuestro ejemplo. Pablo repite sin cesar que no basta con evitar lo que está prohibido. Sepamos descubrir esa actitud tan libre y abierta, propia del creyente. Pues Dios nos habla de mil maneras a través de los demás. ¡Cuántos buenos ejemplos vemos cada día! ¡Cuántas cosas grandes, verdaderas y nobles se dan en este mundo, del cual despotricamos tanto! Tomemos todo lo que es bueno doquiera lo encontremos.

En esta luz, la frase "(su) Dios es el vientre" no era una referencia a una vida glotona, sino a una insistencia sobre las leyes Kosher. La frase "no piensan más que en las cosas de la tierra" se refiere a la adherencia a los deberes de la ley. Pablo sostuvo su insistencia en que la regulación sobre la dieta y el centrarse en la ley llevaría a la vergüenza y la destrucción de los judaizantes.

4.1 Aquí se interrumpe nuevamente el tema; este pasaje parece que fuera la continuación de 2,19-3,1. El libro de la vida (3): esta imagen era muy común entre los judíos para designar a los que se iban a salvar (Ap 20,12).

La carta de Pablo a los Filipenses ha presentado algunos problemas a los lectores. Ha habido cierta controversia entre los eruditos bíblicos sobre la edición y la redacción de la carta. Los giros duros en el estilo y el tema han dado lugar a teorías de que la carta era en realidad un compuesto colectado de dos o tres cartas diferentes. Sin embargo, la mayoría de los eruditos insisten en que Pablo escribió las secciones que componen la presente "carta".

En el corazón de la carta, Pablo realmente tenía la intención de advertir a los fieles contra un grupo tradicional de cristianos judíos. Estos "judaizantes" insistían en que el camino a la salvación en Cristo yacía en la circuncisión y la vida bajo la ley judía. Como dice la nota anterior, Pablo vio tal prerrequisito disminuyendo el poder de la Cruz para salvar. Puesto que Pablo experimentó su propia salvación fuera de la ley (en una visión en el camino a Damasco), se oponía vehementemente a aquellos que reclamaban que el camino a la salvación en Cristo era a través de la Ley. Lo que los gentiles cristianos habían recibido, insistió Pablo, era lo suficientemente bueno. Los "judaizantes" estaban preocupados por los caminos de la vida cotidiana, pero los cristianos debían mirar al cielo y la fuente de su salvación. Cristo, no la ley, tenía el poder de transformar a los fieles al final. En él, los fieles deben permanecer firmes.

Los judaizantes se enfocaron en las rutinas del servicio diario. Pablo se centró en el Señor Jesús.

Las rutinas de la vida cotidiana son extremadamente importantes. Proporcionan una sensación de autocontrol y limitaciones prácticas. Por lo tanto, pueden conducir al crecimiento de la virtud. Nuestras rutinas pueden fortalecer, pero no reemplazar, nuestra fe. Si lo hacen, entonces asumiremos el control sobre nuestra fe, de la misma manera que controlamos nuestras rutinas.

Las rutinas provienen del yo, como medio de vivir día a día. La fe es un don de Dios, que bendice, pero en última instancia trasciende, la rutina diaria.

La carta de Pablo a los filipenses nos da la mejor inspiración de su personalidad y sentimientos. Él compartió su corazón con su amada iglesia filipense. “No puedo pensar de otra manera, pues los llevo a todos en mi corazón; ya esté en la cárcel o tenga que defender y promover el Evangelio, todos están conmigo y participan de la misma gracia. Bien sabe Dios que la ternura de Cristo Jesús no me permite olvidarlos. Fil 1:7-8”

¿Has tenido tu vida de fe en una "rutina"? ¿Podrías culpar a esa rutina? ¿Tienes buenos hábitos espirituales que te ayudaron a salir de una rutina? ¿Qué ha pasado?