Segunda Lectura

Domingo 2 del Tiempo de Adviento -C

Segunda Lectura: Filipenses 1, 4-6. 8-11

Una carta de un mentor

4 Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes, es decir, en mis oraciones por todos ustedes a cada instante. Y lo hago
con alegría, 5 recordando la cooperación que me han prestado en el servicio del Evangelio desde el primer día hasta ahora. 6 Y si Dios
empezó tan buen trabajo en ustedes, estoy seguro de que lo continuará hasta concluirlo el día de Cristo Jesús.
7 No puedo pensar de
otra manera, pues los llevo a todos en mi corazón; ya esté en la cárcel o tenga que defender y promover el Evangelio, todos están conmigo y
participan de la misma gracia.

8 Bien sabe Dios que la ternura de Cristo Jesús no me permite olvidarlos. 9 Pido que el amor crezca en ustedes junto con el conocimiento
y la lucidez 10 para que puedan discernir en toda circunstancia. Así llegarán puros e irreprochables al día de Cristo, 11 habiendo hecho
madurar, gracias a Cristo Jesús, el fruto de la santidad. Esto será para gloria de Dios y un honor para mí.
LBLA

Filipo era la primera parada de Pablo en su viaje misionero al oeste. Pablo creía que el Oeste estaba tan ansioso de recibir las buenas nuevas de Cristo como lo estaba el Este. El por lo tanto se propuso evangelizar las ciudades del occidente.

Este periscopio contiene la oración de apertura de su carta. Haciendo uso de su tradicional formula judía de oración, Pablo aseguraba a los filipenses que Dios completaría la obra que Pablo ya había comenzado con ellos “hasta concluirlo el día de Cristo Jesús.” Pablo exhortaba a sus amigos a ser fieles a la ley del amor de Dios y amarse unos a otros. Solamente por medio del amor los cristianos serían capaces de vivir una vida moral mientras esperaban la parusía.

Las bendiciones de la carta de Pablo fue una muestra de grande afecto. Mientras Pablo estaba en prisión – ¿en Éfeso en el 55 d.C?, él escribió a la comunidad que él estableció y alimentó – ver Hechos 16:11-12. Su lenguaje era notorio. La relación que él tenía con la comunidad de Filipo estaba basada en un sentido de misión compartida. Pablo llama a la comunidad “socios” en el esparcimiento del evangelio tanto en la gracia de Dios como en el sufrimiento. Esta Sociedad estaba basada en la generosidad continua de los filipenses hacia Pablo. Cuando Pablo recordaba la comunidad – especialmente en las oraciones, estaba lleno de recuerdos gozosos.

Todos tenemos mentores. Pablo fue el mentor de las comunidades que él estableció. Todos tenemos mentores en la fe. ¿Apreciamos a quienes nos alimentan nuestra relación con Dios? ¿Actuamos como mentores de otros?