Primera Lectura

Domingo 33 del Tiempo Ordinario -C

Primera Lectura: Malaquías 3, 19-20a

La ira venidera

Prácticamente nada es conocido acerca de este autor anónimo. El libro de Malaquías fue probablemente escrito alrededor de 460-450 a.C., después del exilio. Se cree que el nombre del libro proviene de una referencia de 3:1 – mal’akki, mi mensajero. Aunque el exilio había terminado y se había permitido que la gente regresara a casa, estaban desanimados. Con la ayuda del gobierno sirio, se había dado al pueblo la ayuda necesaria para reconstruir el templo. A pesar de que el templo fue construido, no garantizaba la cohesividad comunitaria, litúrgica o espiritual. La gente estaba desorganizada. El clero era negligente, el ritual descuidado, y había una indiferencia a las necesidades de los pobres. Los ricos se hicieron más ricos y los pobres se volvieron más pobres.

Le pareció a Malaquías como si aquellos que le daban la espalda a Dios prosperaran, mientras que los pobres fieles y temerosos de Dios apenas sobrevivían. Malaquías se incensó y por medio de su palabra profética prometió que la situación algún día sería anulada.

Tres siglos antes, el profeta Amós había profetizado que el "Día del Señor" vendría sobre el pueblo. La gente había fantaseado con que sería un día marcado por una gran alegría. El pueblo de Dios reinaría victorioso sobre sus enemigos. Amos, sin embargo, destrozó sus ilusiones. El "Día del Señor" iba a ser un día de juicio para Israel. En lugar de alegría, habría terror.

Después del exilio, el fervor por el "Día del Señor" volvió a salir a la proa. Fue anunciado como un día de fuego y azufre. Los justos serían salvos, pero el mal sería destruido por el fuego ardiente del sol. Sin embargo, el mismo sol ardiente que iba a destruir el mal sería el agente sanador de los justos. Sol de justicia (v.20) significa literalmente "sol que es justicia". En la antigua Persia y Egipto, el sol fue representado como un disco solar alado. Se creía que este dios sol era la fuente de luz y calor, y por lo tanto la fuente de toda vida. Los autores bíblicos abrazaron el símbolo del dios del sol y lo aplicaron a Yahveh. Yahveh es luz y vida, fuente de todo lo que es bueno, y el que enviará a los inicuos para ser consumidos en el fuego ardiente.

¿Alguna vez has llamado a Dios para que los malos tiempos terminen? ¿Qué ha pasado?

19 Porque ya llega el día, ardiente como un horno. Todos los orgullosos y los que hacen el mal serán quemados como paja por el fuego de ese día. No quedarán de ellos ni ramas ni raíces. 20 Pero, en cambio, para ustedes que respetan mi Nombre, brillará el sol de justicia, que traerá en sus rayos la salud; ustedes saldrán saltando como terneros cebados.

La Biblia Latinoamericana

¿Cuándo se nos quitará el mal de nuestra presencia? ¿Cuándo probarán nuestros enemigos la justicia? Estas preguntas son tan antiguas como la humanidad; pero tan nuevas como las noticias de hoy. Eso que es irritante se puede resumir en una pregunta. Señor, ¿cuándo vendrás?

El profeta Malaquías proclamó sus oráculos cuando el mundo estaba experimentando un cambio. En el siglo V a.C., el Imperio Persa devolvió a los judíos a su patria desde el exilio en Babilonia. Sin embargo, estos gobernantes benevolentes se enfrentaron a la amenaza creciente de los griegos hacia el oeste. En casa, la emoción del regreso se había desgastado. El liderazgo judío (especialmente en el Templo) había vuelto a sus formas corruptas. Los pobres sufrían a manos de los ricos. Perdida en el estrés de la inestabilidad política y la corrupción religiosa estaba la fe. Frente a esta agitación, Dios estaba olvidado.

El profeta escribió un mensaje sencillo. Dios volvería. En el próximo día de juicio, el Señor consumiría el mal como un destello de fuego intenso; pero ese mismo fuego calmaría a los fieles. [19-20a]

Cuando los cristianos aplicaron el término "Sol de Justicia" a Jesús, estaban significando a Cristo, la luz y el juez, que vino al mundo como la presencia encarnada de Dios, y que vendrá de nuevo como juez del mundo.

El tono de esta lectura es poderosamente escatológico. El juicio, la reivindicación y la venida del Señor se examinan a plena vista al despedirnos de la vista panorámica final de Lucas de todas las implicaciones del acontecimiento de Cristo. Malaquías prepara el terreno para nuestra reflexión sobre estas realidades muy sobrias.

El juicio de Dios es una espada de dos filos. Condena y también reivindica. Su juicio llegará, a pesar del aparente retraso; pero ten la seguridad, ya vendrá.

¿Con qué ansias esperas la venida del Señor?