Segunda Lectura

Domingo 32 del Tiempo Ordinario -C

Segunda Lectura: 2 Tesalonicenses 2, 16 - 3,5

Una oración para mí, una oración por ti

Dos temas surgen en la carta de Pablo elegida para la liturgia de hoy: la esperanza escatológica y la oración intercesora. La semana pasada Pablo respondió a la falsa carta con respecto a la inminente venida del fin de los tiempos. La falsa carta había enviado terror en los corazones del pueblo. Pablo los animó a permanecer firmes en el Evangelio que se les había dado. No debían obsesionarse con la temerosa espera del fin, sino que iban a hacer sus asuntos cristianos con diligencia. La carta de hoy recuerda al pueblo que es Jesús mismo quien nos anima en nuestro camino y nuestra espera. Sólo Jesús es la fuente de nuestra esperanza eterna.

¿Cuál es el enfoque de tu vida de oración?

16 Que los anime el propio Cristo Jesús, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado dándonos en su misericordia un consuelo eterno y una esperanza feliz. 17 El les dará el consuelo interior y los hará progresar en todo bien de palabra o de obra.

3:1 Por lo demás, hermanos, rueguen por nosotros, para que la palabra del Señor prosiga su carrera y reciba honor, como pasó entre ustedes. 2 Que Dios nos libre también de los individuos indeseables y malos, ya que no todos creen. 3 El Señor es fiel: a ustedes los fortalecerá y preservará del Maligno. 4 Tenemos absoluta confianza en el Señor de que seguirán haciendo lo que les mandamos, como ya lo hacen. 5 Que el Señor fije sus corazones en el amor de Dios y la perseverancia de Cristo.

La Biblia Latinoamericana

3:4 Teniendo en cuenta las generalidades de esta declaración, el autor habla de la tradición cristiana: el qué y cómo de la fe. -Ver 2 Tes 2:15

Estos versos de 2 Tesalonicenses actúan como una transición entre la tesis del autor sobre el hombre sin ley y sus exhortaciones a su audiencia. A diferencia del anárquico - el autor alternaba entre el Apóstata y Satanás-, el cristiano está para mantenerse firme en la fe que le es dada a él o ella; pero ese espíritu firme depende de la ayuda de Dios. Por lo tanto, el autor termina con una oración por la esperanza y la fuerza de su audiencia.

A su vez, el autor desea oraciones para su Ministerio. Ya que Pablo era un misionero/Evangelista, pidió que la palabra de Dios se extendiera rápidamente y tuviera una buena reputación.

Ambas peticiones harían su trabajo y el trabajo de sus compatriotas mucho más fácil - no tendrían que encontrar a tantos oponentes. Si su audiencia podía rezar estas peticiones, el autor podía tener la seguridad que sus lectores seguirían las instrucciones que se les daba, y confiaba en que el señor protegería a la comunidad de la labor del diablo.

Dos oraciones, una para la fortaleza personal en la fe, otra para aquellos que nos ministran. Se trata de dos peticiones que debemos recordar diariamente. Si oramos por aquellos que se alimentan de nosotros y para nuestra propia fuerza, estaremos más conscientes de nuestros esfuerzos para pasar juntos a la fe.

Se alienta a los discípulos a unirse a Pablo para orar para que la palabra de Dios avance. Debemos interceder por el mundo para que todos cooperen con la voluntad de Dios. La palabra de Dios debe ir rápidamente para que todos conozcan la voluntad de Dios para nuestras vidas y para la salvación del mundo.

¿Oran por los líderes de la Iglesia? ¿Oran para que el Señor aumente su fe? ¿Cómo afectan estas oraciones a sus esfuerzos de evangelización?