Primera Lectura

Domingo 31 del Tiempo Ordinario -C

Primera Lectura: Sabiduría 11, 22 - 12,2

El libro de Sabiduría es una de los últimos libros del Antiguo Testamento. No está contemplado en la biblia hebrea y se cree que originalmente fue escrita en griego. Popularmente se sostenía la creencia que el libro fue escrito por Salomón; pero los eruditos mantienen que fue escrito mucho tiempo después de su reinado. La autoría de Salomón fue refutada por Origen, Eusebio, Agustín, y Jerónimo. La afirmación de la autoría de Salomón se considera un dispositivo literario.

El libro fue escrito acerca del 60 a.C., para fortalecer la fe de los judíos en Alejandría. La Alejandría de Egipto era la tercera ciudad más grande de esos días. Era un centro cultural con el clima apropiado para el debate intelectual entre los eruditos judíos y griegos que ponían a prueba sus filosofías y metodologías. Se cree que ese intercambio sirvió como catalítico para la creación del Septuagésimo, la traducción griega del Antiguo Testamento. La cultura helenística estaba avanzando rápidamente. Las filosofías y las religiones estaban surgiendo tratando de definir el verdadero significado de la vida. Un asunto ardiente era la retribución divina: ¿Cómo es que el justo sufre y los malvados prosperan? El escepticismo y el individualismo eran rampante. Había una seria crisis de fe en la cual los valores tradicionales eran cuestionados. Muchos judíos abandonaron la fe para abrazar las filosofías modernas y las ideologías paganas. El libro de la Sabiduría era la respuesta judía al sistema filosófico que estaba amenazando la vida tradicional judía.

El estilo de esta literatura es comparable a la literatura helenística del tiempo conocido como “exhortación didáctica.” Tal exhortación mantiene que lo que uno aprende debería tener un impacto en la manera que uno vive su vida. El libro refleja la escritura y la sabiduría de un autor que meditaba sobre las escrituras y deseaba ofrecer consolación y motivación a hermanos y hermanas judíos.

¿Cómo es desalentadora la idea del arrepentimiento?

22 El mundo entero está delante de ti como un grano en la balanza, como una gota de rocío que cayó al suelo de madrugada. 23 Pero, porque lo puedes todo, tienes piedad de todos y parece como que no hicieras caso de los pecados de los hombres para que así se arrepientan. 24 Porque tú amas a todos los seres, tú no detestas nada de lo que has hecho: Si no los hubieras querido, no los habrías hecho. 25 ¿Cómo podría durar una cosa que tú no quisieras? ¿Qué podría subsistir si tú no lo hubieras llamado? 26 Pero tienes lástima de todo, porque todo te pertenece, ¡oh Señor, que amas la vida,

1 y tu Espíritu imperecedero está en todo! 2 Así es cómo corriges de a poco a los que pecan. Les haces ver, mediante tus correcciones, en qué han pecado, para que renuncien al mal y crean en ti, Señor.

La Biblia Latinoamericana

El libro de la sabiduría refleja el pensamiento post exilio y la creencia en la vida después de la muerte. Considerada esta última como un lugar donde uno es separado de Dios (Sheol). Por lo tanto, la retribución divina era considerada en el mundo temporal. Las familias numerosas, las posesiones, y la buena fortuna eran señales del favor de Dios.

El libro está dividido en dos partes. Algunas veces la primera parte – 1-6:21 se le refiere como el Libro de Escatología. Tiene que ver con la retribución y los beneficioso de buscar la sabiduría sobre todo lo demás. La segunda parte del libro tiene que ver como la Sabiduría – el Espíritu de Yahveh – trabaja en el mundo y como uno tiene que buscarla – 6:21 – fin.

El extracto de hoy es una reflexión sobre la absoluta insignificancia de los seres humanos frente al Dios trascendente. El increíble poder de Yahveh simplemente resalta la increíble naturaleza de su misericordia y amor. En este pasaje, la palabra amor se usa como verbo, no como sustantivo. Es una palabra de acción: Dios continuamente nos crea de nuevo, nos preserva y perdona nuestros pecados. El punto del pasaje, es que, aunque la humanidad pervirtió la creación que se les otorgó, es sin embargo la creación de Dios. El Espíritu de Yahveh está en todas las cosas. Por lo tanto, los seres humanos pueden invocar a su creador y pedir que la obra magistral de la creación de Dios se salve de la destrucción. Después de todo, ¿qué dios querría arruinar su propia obra de arte finamente elaborada? Podemos sacar la conclusión de que en verdad somos obra de arte de Yahveh y, aunque pecaminosa, vale la pena salvarla.

Este libro elogió la virtud última en la cultura griega: la sabiduría. El autor sostuvo que la sabiduría no era sólo un instrumento de Dios, sino que tenía muchas de las cualidades personales que los cristianos reclamaban para el "Logos".

El libro nos ofrece una mirada única a los judíos de la diáspora que se esforzaban por integrar la visión de dos culturas del mundo. Su sistema de creencias judías sostenía el cosmos era una creación de Dios; por lo tanto, era "bueno". El neoplatonismo de la cultura anfitriona vio la realidad a través de la lente de la dualidad; el universo estaba dividido en dos reinos: espíritu (que era bueno y superior) y materia (que era malvada o inferior); la humanidad era una criatura atrapada en el medio. Si bien este resumen es una simplificación burda de las culturas, nos da una visión general de los desafíos a los que se enfrentaron estos judíos "helenísticos". ¿Cómo podría alguien sostener que la creación era buena (incluida la materia) mientras se dirigía a la cultura griega en general? La respuesta fue simple: reducir el lenguaje de la dualidad al ámbito de la moralidad. Los justos serían guiados por la sabiduría de Dios a una vida inmortal, mientras que el mal que rechazaba tal sabiduría sería condenado a la inexistencia. Este punto de vista era evidente en estos pocos pasajes de la Sabiduría.

El autor retrató a Dios como un Maestro mirando por encima de su creación desde una gran distancia. En este sentido, el autor pintó al Dios de Abraham, Isaac y Jacob como el de poder supremo y amor. Precisamente a causa de este poder y amor, Dios puede castigar lo inmoral con paciencia; Dios puede salvar el abismo entre los justos y los pecadores; Dios puede reinstalar al pecador arrepentido en un lugar de honor.

Implícitamente, el autor le dio al pecador esperanza, cuando la cultura general tenía una perspectiva pesimista. Para los judíos, la fuente de la inmoralidad era la persona dotada de libre albedrío. Para los griegos, la fuente de la inmoralidad recae en los dioses mismos. El judaísmo sostenía la posibilidad de vivir una vida moral. La sabiduría común helenística no ofrecía tal posibilidad; era fatalista.

Incluso después de dos milenios, las palabras de la Sabiduría todavía nos dan esperanza. Con la ayuda y el amor de Dios, podemos vivir una vida moral. Podemos arrepentirnos.

Reflexiona sobre el amor y el poder de Dios. ¿Cómo te da esa reflexión la esperanza en un mundo que parece carecer de tal perspectiva?