Segunda Lectura

Domingo 27 del Tiempo Ordinario -C

Segunda Lectura: 2 Timoteo 1, 6-8. 13-14

Segunda de Timoteo se considera una parenética personal – carta de exhortación. Pablo escribe su carta para alentar y amonestar a Timoteo en sus dificultades y luchas. La carta no contiene ninguna información nueva. Pablo se limita a reiterar lo que Timoteo ya sabe y lo exhorta a aferrarse a lo que sabe que es verdadero. Se cree que 2 Timoteo, como una de las epístolas pastorales, es deutero-paulina; es decir, se deriva de la escuela paulina, escrita por un discípulo o discípulos de Pablo. Segunda de Timoteo es mucho más corta que la Primera de Timoteo. Está dirigida al mismo discípulo y es un testamento para el apóstol Pablo, viejo y encarcelado. Por lo tanto, la estructura de 2 Timoteo es (a) la presentación de Pablo como modelo – 1:3 – 2:13; (b) máximas para Timoteo como maestro, presentado en contraste de los falsos maestros – 2:14 -4:5; (c) la representación de Pablo como modelo – 4:6-18. Dios no nos dio un espíritu de timidez. ¡Se fuerte en el Señor!

6 Por eso te invito a que reavives el don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos. 7 Porque Dios no nos dio un espíritu de timidez, sino un espíritu de fortaleza, de amor y de buen juicio. 8 No te avergüences, pues, del testimonio acerca del Señor ni de mí al verme preso. Al contrario, sufre por el Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios.

13 Toma como norma la sana doctrina que has oído de mí sobre la fe y el amor según Cristo Jesús. 14 Conserva el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

La Biblia Latinoamericana

El pobre Timoteo está desanimado y está pensando en dejar de predicar. Pablo, su mentor y "padre", está en prisión y tiene pocas esperanzas de ser liberado. Pablo le escribe a Timoteo y lo alienta recordando las lágrimas de Timoteo y la fe que aprendió de su madre y su abuela. Su preocupación, sin embargo, se muestra a sí misma cuando le recuerda a Timoteo las cualidades y disposiciones a las que fue llamado. No se le dio un espíritu de cobardía; se le dio un espíritu de "poder y autocontrol". Pablo quiere fortalecer y empoderar a su protegido para que perseverara.

Pablo se presenta como un modelo para Timoteo. Pablo es un maestro ejemplar y un ejemplo de cómo sufrir por el bien del Evangelio. Se debe alentar a Timoteo, ya que Dios lo fortalecerá para su misión. El don de la fe mora dentro de Timoteo y lo mantendrá en el difícil camino. La misión de la iglesia post apostólica es testimoniar, sufrir y perseverar por el bien del Evangelio y del reinado de Dios.

El autor (Pablo, su secretario, o un discípulo) recuerda a Timoteo su patrimonio de fe. Él había sido ordenado – la imposición de manos en 1:6b - para el ministerio. La exhortación del autor a "reavivar" el regalo de su ordenación y la insinuación de cobardía (1: 7a) parece indicar que Timoteo tenía segundos pensamientos acerca de ser un cristiano. El autor apoya esa insinuación cuando insta a Timoteo a no avergonzarse por la evangelización, ni por el encarcelamiento del Apóstol. El autor había advertido al joven sobre los peligros de esa actividad. Lo podían conducir a un ridículo público y a la persecución; pero ambas cosas eran soportables con el poder de Dios.

El autor terminó con dos piezas de asesoramiento, en primer lugar, que utilice las palabras del evangelista experimentado como un paradigma para la difusión de la Buenas Nuevas. En segundo lugar, que proteja su compromiso con la ayuda del Espíritu Santo.

Al igual que Timoteo, podemos experimentar momentos cuando nuestra fe es tentativa. Podemos sentir vergüenza simplemente por el hecho de ser cristianos, especialmente a la luz de los escándalos - los católicos saben muy bien acerca de este sentimiento a la luz de los escándalos de abuso sexual; pero, como nos recuerda el autor, hay que recordar y tener siempre presente que la fe viene de Dios y depende de Dios. Él no nos dio un espíritu de cobardía, sino un espíritu de amor, de fe y de autocontrol. Ese espíritu habita en nosotros. Nuestra responsabilidad está en la protección de ese don precioso, y en el mantenimiento de la fe.

¿Cómo te ha fortalecido la fe el Espíritu? ¿Cómo has protegido tu compromiso de fe?