Salmo 40

Salmo 40

En el libro se me manda que haga tu voluntad

¿Alguna vez has estado feliz en medio de malos momentos? ¿O alguna vez has estado triste cuando debiste alegrarte? ¿Por qué sientes que has experimentado estas contradicciones?

Sí, buenos y malos momentos. Todo el mundo experimenta ambos en la vida, no importa si son solteros o casados, pobres o ricos, poderosos o no. La felicidad y la tristeza son parte de la tela misma de la vida. No importa cuánto tratemos de escapar de lo malo, inevitablemente experimentamos dolor junto con el éxtasis.

El Salmo 40 es inusual porque combina dos Salmos, uno de alabanza con uno de súplica. 40:2-10 alaba a Dios; 40:11-12 actúa como una transición al Salmo de súplica 40:13-17 –estos versículos son casi idénticos al Salmo 70.

Que el Señor nos dé la fe auténtica por la que uno obedece y se somete a su voluntad. Obediencia que no es frustración. Todo lo contrario: lleva a la plenitud, a la verdad. «Feliz el hombre que pone en Dios su confianza.»

2 Esperaba, esperaba al Señor, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor,
3 me sacó de la fosa fatal del barro del pantano; puso mis pies sobre roca y aseguró mis pasos.
4 Puso en mi boca un cántico nuevo, de alabanza a nuestro Dios.
Muchos al verlo temerán y pondrán su confianza en el Señor.
5 Feliz el hombre que cuenta con el Señor, que no escucha a los cínicos ni se pierde en sus mentiras.

La Biblia Latinoamericana

La primera parte del Salmo (40:1-4) declara la alabanza del autor. El espera que el Señor actúe y no que esté frustrado. El Señor responde a su plegaria inspirando al salmista a “cantar un canto nuevo” – declara la nueva actividad de Dios en la asamblea. Algunos eruditos creen que estos versículos vienen del retorno de Babilonia, porque su tono coincide con el Segundo y Tercer Isaías – Isaías 40-66.

40:2-12. ¿Quién habla en este Salmo? Si se compara el Salmo con los poemas del Siervo –Isaías 49-53– o con los Salmos 22, 68, parece que estas pruebas no fueron las de una sola persona, el salmo expresa la acción de gracias de la minoría creyente del pueblo de Dios, la que es consciente de sus promesas y fiel a su ley.

Este Salmo se refiere, pues, de una manera especial a Cristo, pero expresa también la oración del pueblo de Dios en sus pruebas.

40:3 “me sacó de la fosa fatal…” y 40:4 “…muchos al verlo temerán…” La Iglesia está en manos de Dios y éste no le escatimará las pruebas a lo largo del camino; ¿podrá la Iglesia sin ellas ser el instrumento de la salvación? Dios nos pide a todos que aceptemos bajo diversas formas esta vocación de sacrificio, pero ella se cumple perfectamente sólo en Cristo.

6 ¡Cuántas maravillas has hecho, Señor, mi Dios,! ¡cuántos proyectos en favor nuestro! Nadie se te puede comparar.
Yo quisiera publicarlas y contarlas, pero son demasiado para enumerarlas.
7 No quisiste sacrificios ni ofrendas —lo dijiste y penetró en mis oídos— no pediste holocaustos ni víctimas.

La Biblia Latinoamericana

La alabanza continúa como un tema en 40:6-7. Estos versículos incluyen las bienaventuranzas para un Israelita fiel. Los fieles que no practican el sincretismo –adorar a muchos dioses a la vez que al mismo Yahveh – son afortunados; su visión del mundo es monoteísta en la práctica y les causa que esparzan la reputación del Dios de los Judíos.

8 Entonces dije: «Aquí estoy, de mi está escrito en el rollo del Libro.
9 He elegido, mi Dios, hacer tu voluntad, y tu Ley está en el fondo de mi ser».
10 Publiqué tu camino en la gran asamblea, no me callé, Señor, tú bien lo sabes.
11 No encerré tus decretos en el fondo de mi corazón: proclamé tu fidelidad y tu socorro.
No oculté tu amor y tu verdad en la gran asamblea.
12 ¡Tú, Señor, no me niegues tu ternura, que tu amor y tu verdad me guarden siempre!

La Biblia Latinoamericana

En 40:8-12, el autor declara su lealtad personal a Dios; estos versículos reflejan las bienaventuranzas de los versículos 40: 5-6. El autor declara que la fidelidad es más grande que el culto en el Templo; los “oídos abiertos” del 40:6 hacen eco como la ceremonia de declaración de fidelidad de un esclavo a su amo –la horadación de las orejas en el esclavo. Como un esclavo devoto, el salmista recibe la palabra de Dios –su orden encontrada en el Torá– y la proclama a la asamblea en el Templo. Mientras que la insistencia de la adherencia fiel a la ley sobre el ritual en el Templo podría parecer contradictorio superficialmente, el autor en realidad apela a la tradición que apoya el culto al Templo –después de todo los rituales del Templo estaban declarados en la ley misma.

40:7 “Entonces dije: aquí estoy…” a partir del versículo 13, nos hallamos con el texto del Salmo 70, y probablemente los versículos 15, 16 y 17 forman parte de éste.

13 Me rodean desgracias incontables, mis culpas recaen sobre mí y no hay salida, son más que los cabellos de mi cabeza y me falla el corazón.
14 Dígnate liberarme, Señor; Señor, ven pronto a socorrerme.
15 ¡Queden avergonzados y humillados todos los que atentan contra mi vida; que retrocedan confundidos los que se alegran con mi desgracia!
16 Que se escondan de vergüenza los que dicen: «¡Esta vez lo pillamos!»
17 Pero que en ti se alegren y regocijen todos los que te buscan, y que repitan siempre: «¡Dios es grande!» los que desean tu salvación.
18 ¡Piensa en mí, oh Dios, en mí que soy un pobre y desdichado! ¡No te demores, mi Dios, pues tú eres mi socorro y salvación!

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40:13-14 marcó un cambio abrupto. El salmista no habló de alabanzas y proclamas orgullosas en la asamblea, sino que se volvió dramáticamente hacia adentro. Suplicó al Señor ayuda en medio de su pecado y debilidad. Estos versículos condujeron naturalmente al salmo de la súplica (40:15-18), donde el autor suplicó la liberación de los enemigos y se aseguró de que Dios lo rescataría con prisa.

A veces la vida nos señala en direcciones opuestas. A veces la vida se convierte en una montaña rusa, donde los altibajos parecen extremos. En un momento dado alabamos a Dios abiertamente por su bondad; en otros puntos golpeamos los patines y oramos pidiendo ayuda. Los cambios de los buenos tiempos a los malos y de viceversa pueden parecer impresionantes. Estas experiencias extremas llaman a la oración y a la virtud de la esperanza.

¿Cómo refleja tu espiritualidad y tu vida de oración la condición de tu vida? ¿Cómo puede la oración ayudarte a capear los tiempos de transición en la vida?