Segunda Lectura

Domingo 2 del Tiempo Ordinario -C

Segunda Lectura: 1 Corintios 12:4-11

Dando a conocer la Iglesia

¿Cómo pueden saber las personas que somos "Iglesia"? Esto no es una pregunta de esfuerzo individual –¿cómo saben que somos cristianos?, pero una para la comunidad. Hace dos milenios un apóstol judío escribió a una comunidad cristiana en una cultura griega para responder a la pregunta. De esta manera, Pablo intentó "re evangelizar" a los creyentes en el puerto griego de Corinto.

4 Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo.
5 Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. 6 Hay diversidad de obras,
pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. 7 La manifestación del Espíritu
que a cada uno se le da es para provecho común. 8 A uno se le da, por el Espíritu,
palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; 9 a otro,
el don de la fe, por el Espíritu; a otro, el don de hacer curaciones, por el único Espíritu;
10 a otro, poder de hacer milagros; a otro, profecía; a otro, reconocimiento de lo que viene
del bueno o del mal espíritu; a otro, hablar en lenguas; a otro, interpretar lo que se dijo en
lenguas. 11 Y todo esto es obra del mismo y único Espíritu, que da a cada uno como quiere. LBLA

Antes de fijarnos en el texto hay que hacer algunas observaciones. En primer lugar, como el párrafo anterior indica, una persona de una cultura escribió a la gente de otra cultura. Por lo tanto, puede haber un acomodamiento cultural (para los corintios) en medio de una asunción cultural (por parte de Pablo). En segundo lugar, Pablo escribió en una atmósfera de expectativa; él y su público supusieron que el fin de los tiempos era inmanente, si no que estaba presente. Ambas observaciones impactaron cómo Pablo definiría "Iglesia".

La discusión de los dones espirituales se llevó a cabo en el contexto del escándalo entre los fieles Corintios. Se trataba de una comunidad "carismática", definida por el ejercicio de diversos dones: hablar en lenguas, sanación, profecía, etcétera. Los Corintios se sentían orgullosos de sus dones hasta la arrogancia y seducción. El liderazgo de la comunidad debió sentirse amenazado, para que los Corintios se astillaran en grupos con sus propios líderes como rivales.

El Espíritu Santo revela su presencia en la Iglesia de Corinto mediante los dones espirituales que comunica a los creyentes. Todos se maravillan cuando alguien, poseído por el Espíritu, se pone a alabar a Dios con palabras que nadie entiende. Pero más todavía sienten la presencia de Dios cuando un profeta revela a alguno de ellos lo que pasa en su interior, o cuando comunica un mensaje particular de Dios para tal o cual, o para la comunidad.

Pablo interviene de dos maneras: primero para poner orden. En la exaltación frenética de sus fiestas, los paganos perdían el dominio de sí mismos; en cambio el Espíritu Santo nos hace más responsables. Cuando un exaltado llegaba a decir cosas insensatas o hirientes, era prueba de que no estaba inspirado. Pablo muestra diferentes aspectos de los dones del Espíritu (que a veces los denomina carismas). Son dones; esto es evidente si se trata de hacer milagros. Pero también son ministerios, o sea, servicios, como es el caso para la dirección de la comunidad. Por último, son obras de Dios.

Si Pablo dijera que estos ministerios provienen únicamente de Cristo, se podría pensar que todo en la Iglesia pasa por los que dirigen en nombre de Cristo y que han sido considerados a veces como sus «vicarios». Pero esos dones y esos ministerios son asimismo obra del Espíritu. El Espíritu sopla donde quiere; multiplica sus dones y sus inspiraciones entre los simples fieles y renueva a la Iglesia sin tomar demasiado en cuenta las opiniones y los proyectos de la jerarquía. La misión de los ministros (obispos, sacerdotes o laicos) no es tanto de dirigir cuanto de discernir la acción del Espíritu en las personas y en la comunidad.

Que da a cada uno como quiere (11). El Espíritu da lo que la Iglesia necesita en un lugar y momento determinados. Y por eso, basándonos en este texto, entendemos cuáles eran los anhelos —diferentes a los nuestros— de la Iglesia de ese tiempo. Ahora el Espíritu recuerda a la Iglesia su misión en el mundo. Los mejores entre los creyentes poseen dones espirituales que, sin producir aparentemente milagros, se manifiestan a través de una vida fecunda y ejemplar. Pero en los primeros tiempos, al igual que en tierras de misión, los nuevos convertidos descubrían primero las maravillas que Dios realizaba en medio de ellos.

Palabras de sabiduría que indican qué actitud se debe adoptar. Palabras de conocimiento que revelan algo oculto o lo que Dios va a hacer. La fe (no en el sentido en que la tomamos habitualmente, sino como en Mc 11,22), que nos da la certeza de que Dios quiere intervenir, y que nos lleva a pedir un milagro.

De esa manera la Iglesia descubría, no sólo la presencia de Dios en ella, sino también el poder emanado de la muerte y de la resurrección de Jesús.

Un solo Espíritu...un solo Señor...un solo Dios. Dios es la fuente de todos los dones y el modelo de todo lo que vive y existe, pues es en él, en primer lugar, donde se concilia la diversidad y la unidad.

Corinto era un centro intelectual que hospedaba a muchas filosofías y doctrinas religiosas aberrantes. Pablo predicó y tuvo su ministerio en Corinto por cerca de dieciocho meses y su comunidad reflejaba la diversidad filosófica y religiosa en la ciudad. La comunidad de Pablo estaba bajo una gran presión debido a las tentaciones y los atractivos de las rarezas religiosas e intelectuales. La gente sucumbía a las influencias paganas. Pablo abordaba esos asuntos en su carta a los corintios. El definió lo que constituía un comportamiento apropiado para una agrupación cristiana y nombró los dones del Espíritu.

La preocupación de Pablo fue nivelada contra los gnósticos quienes estaban diciendo que solamente aquellos que tenían don de lenguas poseían gran valor espiritual. Él insistió que los dones no eran dados para exaltar al individuo. Los dones eran para el bien de la comunidad. Los carismas mencionados por Pablo en su carta eran ejercidos por los gnósticos en sus asambleas públicas.

Pablo recordaba a su comunidad que la fuente de tales dones es Yahveh, no el individuo. Nadie puede reclamar superioridad. Los dones del espíritu, mientras que son dados a los individuos para el beneficio de la comunidad, no son para edificación personal.

Hubo algunos paralelos entre los dones y la jerarquía de liderazgo que Pablo enumeraba más adelante en el 12:28. Pero, en el contexto de la carta, Pablo enfatiza la unidad de la iglesia con la imagen del "cuerpo de Cristo".

¿Cómo saben las personas que somos "Iglesia"? Nosotros comunicamos el sentido de la iglesia cuando trabajamos en armonía con los demás y usamos nuestros dones del Espíritu recibidos para servir a los demás. La Iglesia no es un lugar para el ego, es un lugar para la caridad.

¿Cuáles son tus dones? ¿Cómo has utilizado tus dones dentro de tu comunidad?