Evangelio

Domingo 2 del Tiempo Ordinario -C

Evangelio: Juan 2, 1-12

Un signo de Fe

¿Alguna vez ha tenido un momento de claridad? ¿Un momento cuando todo encajaba en su enfoque? ¿O un momento en el que se podían ver las cosas en perspectiva? ¿Qué causó ese momento?

A veces podemos ver más allá de nuestro entorno más inmediato. Podemos ver una verdad mayor. La chispa para estos tiempos puede ser tan simple como una piedra atascada en el zapato o una porción grande y fría de agua en un día caluroso. En esos, Yahveh interrumpe. Todo lo que necesita es una señal. Una muestra simple, a veces común. En una pequeña aldea, fuera del camino trillado, el hijo de un carpintero dio un signo simple. La muestra abrió los ojos de quienes le siguieron, y millones de personas que vinieron luego. Empezamos con un recuento del ministerio público de Jesús. María insiste que Jesús revele el poder que le ha sido dado por Dios y que sea manifestado en el contexto de esta fiesta de la comunidad.

1 Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la
madre de Jesús estaba allí. 2 También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos.
3 Sucedió que se terminó el vino pre parado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la
madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» 4 Jesús le respondió: «Qué quieres de mí, Mujer?
Aún no ha llegado mi hora.»
5 Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»
6 Había allí seis recipientes de piedra, de los que usan los judíos para sus purificaciones,
de unos cien litros de capacidad cada uno. 7 Jesús dijo: «Llenen de agua esos recipientes.» Y los
llenaron hasta el borde. 8 «Saquen ahora, les dijo, y llévenle al mayordomo.» Y ellos se
lo llevaron. 9 Después de probar el agua convertida en vino, el mayordomo llamó al novio,
pues no sabía de dónde provenía, a pesar de que lo sabían los sirvientes que habían sacado el
agua. 10 Y le dijo: «Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando ya todos han bebido
bastante, les dan el de menos calidad; pero tú has dejado el mejor vino para el final.»
11 Esta señal milagrosa fue la primera, y Jesús la hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su
gloria y sus discípulos creyeron en él. 12 Jesús bajó después a Cafarnaúm con su madre,
sus hermanos y sus discípulos, y permanecieron allí solamente algunos días.

La Biblia Latinoamericana

2.1 No hay motivo para quitar a este relato su significado más inmediato: ¡Jesús participando en la fiesta de la aldea, entre cantos y bailes! Parece que viniera a santificar con su presencia tanto nuestras fiestas y convivencias como la unión conyugal. Sin embargo, hay que recordar que uno de los procedimientos de composición de la literatura bíblica más frecuentes consiste en comenzar un relato por una palabra o un detalle que se hallará casi idéntico al final; luego se pone otro que se encontrará como penúltimo, y así se continuará hasta una palabra o frase clave.

Juan comienza con unas bodas, y la obra de Jesús terminará con las nupcias, alianza eterna entre la humanidad y Dios. A la mujer se la presenta como en 19,26. Y la hora de Jesús es la de su sacrificio, mencionada repetidamente en el Evangelio (12,23; 13,1; 17,1). Hay que leer con atención este relato, donde las respuestas parece que tocan la pregunta de soslayo. Esta primera intervención de Jesús es el signo de las bodas de Dios con la humanidad, que se celebrarán en la sangre de Jesús: véanse las “bodas del Cordero” en Ap 19,7.

Invitados a la fiesta, Jesús y su madre deberían haber sido personajes secundarios, pero se mueven al centro del escenario debido a un problema: la escasez de vino. Esto era una situación crítica, ya que el honor de la novia y el novio, los patriarcas de los dos clanes, unidos a la boda, y el maestro de ceremonia estaban en juego. La madre de Jesús intervino para salvar el día.

"mujer," no era un reproche o un signo de falta de respeto. Separados en una cultura de géneros, el hecho de que su madre se dirige a Jesús en público demostraba la iniciativa. Jesús respondió con deferencia. De hecho, el título semita "mujer" mostraba respeto. La combinación de la reprimenda y el respeto era como la tensión entre la gloria escondida – antes del Ministerio, y la gloria revelada – Ministerio de Jesús. Esta tensión fue un tema de Juan cuando escribió la "hora de Jesús"

¿Qué quieres de mí? El texto original dice exactamente: “¿Qué hay entre tú y yo?”. Esta expresión la encontraremos también en Gén 23,15; 2Sa 16,10. El sentido más exacto sería: ¿Por qué te pones en mi camino? Jesús no pensaba empezar de esta forma ni en este momento, pero su espíritu reconoció al Espíritu que hablaba por boca de su madre, y concedió esta primera señal milagrosa.

Juan relata solamente siete milagros de Jesús, y los llama unas veces obras y otras señales. Son obras del Hijo de Dios, a través de las cuales manifiesta su poder. Son señales, es decir, cosas visibles hechas a nuestra medida, con las que nos da a entender su verdadera obra, que consiste en dar la vida y renovar al mundo.

2.10 Juan agrega que Jesús se sirvió del agua que los judíos usaban para las purificaciones. En aquella época la religión multiplicaba los ritos de purificación para recordar que todos somos pecadores. Al cambiar Jesús el agua en vino, advierte que la religión verdadera no se confunde con el temor al pecado; el vino mejor es el Espíritu que Jesús trae para transfigurar la vida diaria, sus rutinas y sus quehaceres. Las seis tinajas de piedra estaban conectadas al ritual de lavado judío. Dichos lavados hacían limpia a la persona, "kosher." Muchos estudiosos han puesto énfasis en la cantidad de frascos, "seis," que representaba un estado incumplido en los tiempos de Jesús. El "número seis" transmitió un mensaje. El judaísmo carecía de su Mesías y el Reino que representaba. Jesús usó las tinajas – que representan la tradición del judaísmo, para revelar un sabor del Reino de Dios. En este sentido, Jesús completó y transformó las tradiciones del judaísmo. Su acción completó lo que faltaba.

El agua convertida en vino tiene muchos significados. El Reino de Dios debía ser una fiesta con vino interminable y alegría. El agua tiene un motivo de bautismo, mientras que el vino es eucarístico. Ambos anuncian el agua y la sangre (vino) que fluyen del lado de Jesús en su muerte. Hasta la naturaleza del vino nuevo – la nueva revelación de Jesús, es superior a la del vino viejo que se terminó – la antigua revelación de la Ley y los profetas. Todos estos significados tienen una fuente: Jesús.

Así Jesús manifestó su gloria a los que empezaban a descubrirlo. María, que había llevado la gracia a Juan Bautista (Lc 1,39), de nuevo intervenía para apresurar los comienzos del Evangelio. Hagan todo lo que él les diga son sus últimas palabras, ya que en el Evangelio no volverá a escucharse su voz.

En una pequeña comunidad en la época de Jesús, las bodas eran asuntos regionales. Se celebraba no solamente una boda, sino la unión de dos clanes.

El enfoque no estaba sólo en la novia y el novio, sino de los patriarcas de los clanes.

Dentro de la boda, el trabajo del "maestro de ceremonia" era una posición de honor y poder. El maestro de ceremonia controlaba la lista de invitados, el orden y flujo de la ceremonia y los asientos. Desde entonces, el maestro de ceremonia puede ser un representante de la familia i.e., contador, abogado y negociador económico todo en uno, la posición podría ser pagada.

Ahora podemos ver la importancia del verso 11. El signo de Caná fue la primera revelación de Jesús en el Evangelio de Juan y la primera oportunidad para la fe de sus seguidores. El signo reveló el Reino y su Mesías.