Segunda Lectura

Domingo 18 del Tiempo Ordinario -C

Segunda Lectura: Colosenses 3, 1-5. 9-11

Tal como fue expresado en un comentario anterior sobre la carta a los colosenses, el bautismo le permite al cristiano el compartir en la vida resucitada de Cristo. Sin embargo, la lectura de hoy recuerda a los creyentes que ellos no deben ser complacientes. Ellos deben ser diligentes mientras permanecen fieles al llamado de su bautismo. No vamos a escapar de este mundo solamente para morar en la presencia trascendente de Yahveh, sino para morar en la presencia de Yahveh mientras ofrecemos nuestras vidas al servicio de otros.

Busquen las cosas de arriba"

1 Si han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. 2 Preocúpense por las cosas de arriba, no por las de la tierra. 3 Pues han muerto,
y su vida está ahora escondida con Cristo en Dios.4 Cuando se manifieste el que es nuestra vida, también ustedes se verán con él en la gloria.
5 Por tanto, hagan morir en ustedes lo que es «terrenal», es decir, libertinaje, impureza, pasión desordenada, malos deseos y el amor al dinero, que es una manera de servir a los ídolos.
9 No se mientan unos a otros: ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus vicios 10 y se revistieron del hombre nuevo que no cesa de renovarse a la imagen de su Creador hasta alcanzar el perfecto
conocimiento. 11 Ahí no se hace distinción entre judío y griego, circunciso e incircunciso; extranjero, bárbaro, esclavo o libre, sino que Cristo es todo en todos.

LA BIBLIA LATINOAMERICANA

En referencia a Dios el Creador y al hecho que somos creados a la imagen de Yahveh, el escritor Paulinho estaba aludiendo al evento de la creación y en el proceso estaba refutando a los maestros gnósticos. El autor de los Colosenses estaba afirmando la acción creadora y salvífica de Yahveh. Cuando los cristianos están viviendo su compromiso bautismal, el pueblo comparte equitativamente en el conocimiento transformador – mente y corazón, de Yahveh. Tal conocimiento no es justamente por unos pocos selectos. El único conocimiento que importa es Cristo crucificado. Toda la gente son una en el Reino de Yahveh. Los cristanos están para vivir en obediencia diaria al llmado de compromiso.

El periscopio contiene un componente helenistico común de virtudes y vicios. La primera lista – v. 5, enumera los vicios y las pasiones. Los pecados del intelecto son incluidos en el v. 8.

El autor paulino desea que los cristianos entiendan como los efectos de la muerte y resurrección de Jesús son evidentes en sus vidas. El cristiano responde en fe por el acto gratuito de Cristo. él o ella no responden para "obtener algo." Ese "algo" ya ha sido dado y la retribución ha sido realizada. la respuesta diaria es un resultado de el regalo.

El "despojarse del hombre viejo..." era probablemente una referencia al rito del bautismoen el cual el neófito se quitaba sus viejas vestiduras como una signo de que dejaba atrás el pecado.

3: 5 "hagan morir en ustedes lo que es terrenal " esta frase está en oposición a 3: 1-2: "las cosas de arriba". El autor utiliza esta expresión como un equivalente de la oposición entre "el espíritu" y "la carne." Pasó a definir las cosas de la tierra como actos y actitudes inmorales. La oposición podría fácilmente definirse como "vida cristiana" contra "cultura pop," que, en sus extremos, tropieza en las acciones y actitudes enumeradas.

Observa el punto de vista implícito del autor sobre la ley judía con la palabra "impureza” y "el culto a los ídolos". No está claro si la última frase aplicaba a la codicia o la lista completa de los pecados; se puede hacer un caso para ambas interpretaciones. Sin embargo, eso que sustrae a uno de Dios era condenado como lo que provocaría la ira de Dios en el fin de los tiempos. "El culto al Ídolo " es una analogía de la codicia y la lista completa de los pecados.

3:10 " y se revistieron del hombre nuevo que no cesa de renovarse a la imagen de su Creador hasta alcanzar el perfecto conocimiento". Una vez más, el autor opone lo inmoral con lo moral, lo pagano con lo cristiano. El asumió que su audiencia entendía el momento clave del cambio era el bautismo, cuando lo "viejo" (es decir, lo inmoral) fue dejado a un lado ("muerto a sí mismo") y el "nuevo hombre" (es decir, lo moral) era vestido ("resucitado a una nueva vida"). El "nuevo hombre" fue visto en términos de Cristo resucitado, la nueva creación que era una imagen de Dios mismo. Los primeros capítulos de hebreos y del evangelio de Juan llevaría esta creencia a su conclusión lógica: Cristo era la imagen de Dios en la tierra. El neófito compartía esa imagen, ya que él o ella estaba "en Cristo" (véase 3:11).

3:11 "Ahí no se hace distinción entre judío y griego, circunciso e incircunciso; extranjero, bárbaro, esclavo o libre…" Las cuatro últimas palabras podrían entenderse como en oposición una de la otra, del mismo modo que lo eran "griego y judío... circuncidados y no circuncidados"; tiene sentido "esclavo y libre"; pero "bárbaro y extranjero" no estaban en oposición. Ambos grupos eran vistos como ignorantes, extranjeros, inmoral, e incluso sedientos de sangre. Los Escitas (extranjeros) eran un pueblo nómada que amenazaba el imperio asirio en el siglo VIII a. C., y el Imperio persa en el siglo VI a. C. Por su reputación, viajaban en incursiones de saqueo. En la cultura griega, tomaron el estatus mítico de saqueadores.

Así que, si eres cristiano, ¡actúa como tal!

El autor de Colosenses comunicaba este tono en el capítulo tres, cuando contraponía la vida cristiana a la vida que tenían los creyentes antes de su conversión.

La mayoría de los cristianos viven en dos mundos: la vida en la comunidad y la vida en el "mundo". La vida en la comunidad se ocupa de la oración y la adoración, el estudio y los actos de caridad. Más importante aún, la actitud dentro de la Comunidad se esforzaba en el amor mutuo. La gente estaba para adorar a Dios, como si estuvieran presentes ante él en el cielo, junto con Jesús el Sumo Sacerdote. Y estaban para tratarse uno al otro del mismo modo que Dios en el cielo los trataría a ellos, con compasión, gentileza y preocupación amorosa. Estas eran las cosas del "cielo".

Pero, la mayor parte de la vida de un cristiano es empleada en el "mundo", la arena del comercio que proporciona empleo y bienes para el consumo, en el ámbito de la cultura popular que informa y entretiene, y en el ámbito de la vida pública que otorga los derechos y responsabilidades de la ciudadanía. Este ámbito secular es bueno en su mayor parte, pero tiene sus atractivos que pueden conducir a alguien fuera de su compromiso de fe.

El ser "nacido de nuevo" delimita los dos mundos. Para los cristianos sacramentales, el bautismo es el momento de la declaración pública de la condición de "nacido de nuevo". Con el bautismo, se entra en la vida de Dios en Cristo y en la vida de la comunidad.

En estos pocos versos, el autor presume que sus lectores estaban familiarizados con el bautismo y las actividades de la comunidad. Él simplemente resumió la batalla en la que mayoría de los cristianos encuentran entre "las cosas del cielo" y "las cosas del mundo". Él ensalzaba a sus lectores para deponer los valores negativos y los actos inmorales del "mundo" y para recordar la vida que habían recibido de Dios. Los miembros de la Comunidad estaban "en Cristo," por lo que las definiciones que el mundo utilizaba para dividir a las personas no tenían sentido. En la visión a largo plazo, todo lo que importaba era su condición y su destino. Ellos eran como Cristo era, y serían como Cristo se revelaría a sí mismo.

Claramente, el autor utiliza un dispositivo literario que pone al tema en el foco destacando los extremos. Él podía ser incluso criticado por predicar la condenación para los salvados. Pero eso sería una lectura fácil. Sí, la vida diaria requiere decisiones difíciles que no están cerca a los males que el autor describe. Ser cristiano en un mundo secular tiene sus propios retos y compromisos; pero, por debajo de esa tensión, siguen existiendo dos ideas. Nuestro enfoque debe estar en el cielo, y debemos recordar que las diferencias que ponemos sobre otros caen lejos cuando nos damos cuenta de que todos estamos, o podemos estar, en Cristo. Mirando a través de esos lentes, podemos ver el mundo secular, no como un enemigo, sino como una arena de la evangelización.

¿Qué difícil es para ti vivir como cristiano en un mundo secular? ¿Cómo llegas a otros en ese mundo para llevarlos a Cristo?