Segunda Lectura

Domingo 17 del Tiempo Ordinario -C

Segunda Lectura: Colosenses 2, 12-14

Este periscopio se cree que tiene una forma de oración litúrgica o himno. Un tema mayor de esta carta es nuestra incorporación en la muerte y resurrección de Jesús por medio del Bautismo. Este es el tema constante de Pablo en su carta a los Romanos que escuchamos ser proclamada en cada Pascua. Sin embargo, hay una diferencia. En Romanos, Pablo asevera nuestra futura resurrección con Cristo. En la carta a los Colosenses, la asunción es hecha de que la resurrección ya tuvo lugar. Los cristianos(bautizados) viven una existencia resucitada.

En el versículo, “Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos preceptos que nos acusaban… y lo suprimió,” (v. 14), el autor quizás está refiriéndose a la noción bíblica de deudor y acreedor. Algunos lo interpretan que quiere decir la deuda judía de obediencia a la Ley. Debemos a Yahveh una deuda que nunca podemos pagar debido a nuestros pecados. Jesús tomó nuestros pecados, los que por nuestra propia cuenta no podíamos anular, y literalmente los clavó en la cruz por medio de su muerte. La muerte de Cristo, no la Ley, proveyó el perdón.

Bautizados y Resucitados

11 En Cristo recibieron una circuncisión no humana, no quirúrgica, que los despojó enteramente del cuerpo carnal.
Esta «circuncisión de Cristo» 12 es el bautismo, en el cual fueron sepultados con Cristo. Y en él fueron luego resucitados por haber creído en el poder de Dios que lo resucitó
de entre los muertos.
13 Ustedes estaban muertos por sus pecados y su misma persona no estaba circuncidada, pero Dios los hizo revivir junto a Cristo: ¡nos perdonó todas nuestras culpas!
14 Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos preceptos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió.
15 Les quitó su poder a las autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su cruz.

LA BIBLIA LATINOAMERICANA

¿Cuál fue el lugar de Cristo en el esquema mayor de cosas? El autor (Pablo o un discípulo que escribió en nombre de Pablo) insiste que sólo Cristo importa. La salvación sólo llegó a través de una relación con el resucitado.

En su carta a los Colosenses, el autor se enfrenta a los opositores que predican a Cristo entre un panteón de poderes espirituales (2:18). Estos opositores también insistieron en la circuncisión como el medio de la inclusión en el pueblo de Dios (2:11). Los estudiosos de la Biblia han debatido sobre la identidad de estos oponentes. Claramente, tenían alguna relación al judaísmo y su derecho.

El autor responde a sus oponentes apuntando a la Cruz y sacando algunas conclusiones lógicas. En primer lugar, usa la analogía de una circuncisión espiritual y la aplica al misterio Pascual. Al igual que la circuncisión era un signo de la inclusión en el pueblo elegido de Dios (es decir, los israelitas), la Cruz es un signo de la inclusión en el "nuevo Israel". Los que rechazan la vida en la carne (es decir, la vida en la cultura popular) y se unen ellos mismos a la realidad de la Cruz a través del bautismo se convierten en parte de este "nuevo Israel".

Observa que la frase clave es "en EL." Aquellos que están en Cristo (es decir, tienen una relación íntima con Cristo) experimentan la realidad de su muerte en la Cruz. También comparten en su destino glorioso en la resurrección general. Al igual que Cristo reconcilió el mundo a Dios con su muerte, aquellos que mueren "en EL" disfrutan esa reconciliación con el perdón de sus pecados.

¿Cómo reconcilia Cristo el mundo con su creador? En su muerte, Cristo cumplió la Ley, por lo que él "levantó" las obligaciones.

En el esquema mayor de las cosas, sólo necesitamos a Cristo. En él, estamos reconciliados a Dios, unidos con Dios. Esa debe ser nuestra atención primaria.

El autor de la carta a los Colosenses asegura que la circuncisión cristiana es ahora la forma de bautismo en el Misterio Pascal de Cristo, la nueva Alianza. En los versos que preceden a esta lectura, el autor Paulino declara que la circuncisión es nada más que una marca en la carne. La circuncisión cristiana, el Bautismo, desnuda la carne enteramente. El Bautismo desviste la naturaleza carnal de la persona.