Segunda Lectura

Domingo 11 del Tiempo Ordinario -C

Segunda Lectura: Gálatas 2, 16. 19-21

Acercándose a Dios

Cuáles son los resultados de una Buena relación con Dios?

16 Sin embargo hemos reconocido que nadie se convierte en justo por cumplir la Ley, sino por la fe
que trae Cristo Jesús. Por eso hemos creído en Cristo Jesús, para ser hechos justos a través de la fe que trae Cristo, y no por las prácticas de la Ley.
Porque el cumplimiento de la Ley no hará nunca de un mortal un justo.
19 En cuanto a mí, la misma Ley me llevó a morir a la Ley a fin de vivir para Dios. He sido crucificado con Cristo, 20 y ahora no vivo yo, es Cristo
quien vive en mí. Lo que vivo en mi carne, lo vivo con la fe: ahí tengo al Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí. 21 Esta es para mí la manera de
no despreciar el don de Dios; pues si la verdadera rectitud es fruto de la Ley, quiere decir que Cristo murió inútilmente.

La Biblia Latinoamericana

¿Qué podemos hacer para acercarnos a Dios? En la superficie, esta cuestión podría parecer un poco absurda. Evidentemente, no podemos cerrar la brecha entre la criatura y el Creador. Pero, debajo, todos lo intentamos. Si adoro de la manera correcta, si he leído el libro correcto, si yo trato a los demás de la mejor manera, sólo podría complacer a Dios. Todos nosotros jugamos el juego imposible de "Dios me amará más si yo..." Si eso continua siendo el único foco de nuestra búsqueda espiritual, estaremos "patinando nuestras ruedas" en el mejor de los casos, o simplemente llegaremos a renunciar en el peor de los casos. Obviamente, hay mucho más en mi viaje espiritual que lo que hago.

Por supuesto, la respuesta al dilema es simple. Nuestro crecimiento espiritual depende más de lo que Dios hace por nosotros que lo que hacemos para Dios. Este fue el mensaje de San Pablo a los gálatas. Corta a través de la redundancia de sus escritos, y te encontrarás a ti mismo en ese mensaje. Para llegar a saber lo que Dios está haciendo en nuestras vidas, debemos renunciar a nuestro narcisismo espiritual y confiar en que Dios estará en control. En otras palabras, tenemos que morir a nosotros mismos, para que Cristo pueda vivir en nosotros. Necesitamos hacer espacio en nuestras mentes y corazones para Dios y, entonces, nos daremos cuenta de ya está cerca.

Si eso es cierto, entonces, qué bueno es el culto, los ejercicios espirituales y la moral de la vida. Todo esto es importante, pero como medios para un fin, no como un fin en sí mismo. Esto nos ayuda a acercarnos a Dios, pero sólo si estos ejercicios y virtudes nos permiten acercarnos a Dios, ellos no pueden justificarnos ante Dios o ante nosotros mismos. Son formas por medio de las cuales Dios puede tocarnos.

Morir a sí mismo también significa sacar nuestros egos fuera del camino de Dios. Morir a sí mismo significa colocar nuestra confianza en Dios y su voluntad.

¿De qué manera has muerto a tí mismo hoy? ¿Cómo puedes permitir a Cristo que viva en ti?