La Sagrada Familia

Evangelio: Lucas 2, 22-40

El Cristo: Judío de la clase más baja.

¿De qué manera trata la gente de mantenerse dentro del espíritu de la Navidad?

Otra Navidad ha pasado. Lo radiante de las fiestas se apaga poco a poco. Mientras muchos re-empacan sus decoraciones para el próximo año, otros quisieran mantenerse, aún por momentos más breves, atados a las promesas de Navidad. Paz en la tierra. Buena voluntad entre todos los pueblos.

Quienes conocen a Cristo sostienen firmemente que el Espíritu de las festividades vive, porque esa paz y el buen deseo, es Jesús. En el Evangelio de Lucas, el Espíritu de las Navidades no solamente espera, crece más fuerte. Porque Dios provee a su niño con sabiduría y gracia. Y por medio de su niño nos provee a todos.

22 Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley
de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para
presentarlo al Señor, 23 [de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo
primogénito varón será consagrado al Señor, 24 y también para
ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.
25 Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios,
que aguardaba el consuelo de Israel; en el moraba el Espíritu Santo,
26 el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor.
27 Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban
con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, 28 Simeón lo tomo
en brazos y bendijo a Dios, diciendo: 29 “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido,
30 porque mis ojos han visto a tu Salvador,
31 al que has preparado para bien de todos los pueblos;
32 luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.
33 El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras.
34 Simeón, los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones.
35 Y a ti, una espada te atravesará el alma”.
36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana.
37 De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.
38 Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.
39 Y] cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
40 El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.
La Biblia Latinoamericana

2:22-24 Esta larga oración tiene “Lo llevaron” como el verbo principal (con objeto) con dos infinitivos explicativos, “PRESENTAR-LO” y “OFRECER una ofrenda de sacrificio.” Lucas conectaba la acción acoplada, el Templo, y la Ley para hacer énfasis en las raíces Judías de Jesús.

2:22 "Llevaron" se refiere a José y María. El niño se refiere a “Jesús”. Para “presentarlo… al Señor…” no era parte del ritual de limpieza; significaba traer a Jesús ante la presencia del Señor quien, según la creencia Judía, moraba en el Templo.

2:23 “. . . todo varón primogénito. . . "de Éxodos 13:2 se refiere al primero nacido en la familia, tanto humano o animal.

2:24 “. . . debían ofrecer un sacrificio. . . " es literalmente "dar sacrificio . . . " Puesto que la pareja no podía ofrecer un sacrificio en el Templo (solamente el sacerdote podía ejecutar el ritual), ellos solamente podían proveer los animales para el sacrificio. “... un par de tórtolas o pichones de paloma..." listados en Levítico 12:8 como sustituto por corderos a una persona pobre en el sacrificio de purificación.

2:25 “. . . el Consuelo de Israel. . ." hizo eco de Isaías 40:1 y 61:2. Esta frase se refería al consuelo que Dios daría a Israel al final de los tiempos cuando el Mesías vendría. Juan el Evangelista usaba la palabra “consolador” ("paraklesis" en griego) para describir el Espíritu (el Paráclito); el Espíritu era el don que el Mesías daría a su llegada.

2:34 “. . . caída y elevación. . . " se refiere a escándalo y fe; también se refiere a muerte y resurrección (“levantarse” en Griego quiere decir resurrección). “...signo de contradicción. . . " es literalmente " . . . un signo hablando en contra . . . " Jesús estaría opuesto. En el evangelio de Lucas, José y María trajeron al niño Jesús al Templo por dos razones: la presentación del niño y la purificación de la madre. Lucas usaba las ceremonias, el lugar, y los testigos para declarar posteriormente a Jesús como el Cristo. Escuchamos también al anciano Simeón que agradece a Dios por poder morir contento ¡He visto al Salvador prometido!, aunque, este Niño será sal¬vación para unos y condenación para otros. Oímos también a la ancianita Ana divulgando la noticia y vemos a José y María asombrados por todo lo que ven y escuchan.

Y cuando Jesús llega a los doce años y entra al templo de Jerusalén, comienza a tomar conciencia de que debe ocuparse de las cosas de su Padre. Entiende que había venido a dar testimonio de la ver¬dad y el amor de su Padre Celestial, que ya llegaría el día en que le pedirían leer el trozo de Isaías 61, 1 que él ya estaría poniendo por obra, los ciegos ven, los sordos oyen, los paralíticos caminan… porque no se queda en palabras, va a la acción, ¡y cómo!, tanto que todos comen¬taban: pasa haciendo el bien.

Y entrando al tema de hoy: teniendo en cuenta cómo es bombardeado el matrimonio y la familia, la procreación y educación de los hijos, cómo los jóvenes son arruinados con drogas, inmoralidad, banalidades, violencias, alienaciones y demás, cómo es reducida la dignidad de la persona, ¿qué hemos hecho en este año por el bien de nuestras familias?, ¿sólo lamentamos y maldecimos o, antes que nada, nos arremangamos para re¬construir tanto desastre? Propongámonos objetivos concretos, propósitos claros, metodologías posibles: ¿qué querríamos hacer en este nuevo año?

Quizá creamos que muy poco y nada, pero ¡pongamos lo nuestro, y Dios hará el resto!