Segunda Lectura

Nuestra Señora de Guadalupe

Segunda Lectura: Gálatas 4, 4-7

Concebida por el Espíritu Santo

¿Cuánta influencia tuvieron tus padres en ti? ¿Qué valores aprendiste de tu madre?

4 Pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, que nació de mujer y fue sometido a la Ley, 5 con el fin de rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que así recibiéramos nuestros derechos como hijos. 6 Ustedes ahora son hijos, y como son hijos, Dios ha mandado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abbá!, o sea: ¡Padre! 7 De modo que ya no eres esclavo, sino hijo, y siendo hijo, Dios te da la herencia.

La Biblia Latinoamericana

En los pensamientos de Pablo de su carta a los gálatas, él equiparaba a la genealogía y la narrativa de la infancia de Mateo. Para Mateo, Jesús era hijo de Abraham e hijo de David a través de la Ley. Era Dios y hombre a través de una mujer. Heredó su derecho de nacimiento como el hijo legal (no biológico) de José. Para Mateo, los tres ciclos de catorce generaciones representaban la "plenitud del tiempo".

Mateo también describió la misión de Jesús como Salvador. ¿Cómo? Desde que fue concebido por el Espíritu, implícitamente podía dar el Espíritu a sus seguidores. Fue el don del Espíritu que Pablo hizo explícito; a través del Espíritu del Hijo de Dios podemos llamar a Dios (incluso gritar en alabanza extática), "¡Abba, Padre!" Para Pablo, la salvación significaba una vida en el Espíritu; tal vida era prueba de nuestra justificación y nuestra santificación en marcha en su Reino.

Aunque Pablo no menciona el nacimiento virginal en estos versículos, no cabe duda de que conectó las raíces humanas de Jesús con su madre. De su madre y de la Ley (representada por su padre adoptivo José), Jesús tuvo una herencia, y luego trascendió esa herencia. Nos salvó de los juicios de la Ley y nos dio el Espíritu. Combinando las narrativas de la infancia con la frase de Pablo "nacida de una mujer", podemos entender la obra del Espíritu en nuestra salvación el cual comenzó con la concepción de Jesús en el vientre de María. "Jesús... fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de la Virgen María..."

María se convirtió en la Madre de Dios a través del don del Espíritu. Somos hijos de Dios por medio del don del mismo Espíritu.

¿Cómo te ayuda la obra del Espíritu a apreciar a María como la Madre de Dios? ¿Cómo el Espíritu te ayuda a alabar y dar gracias a Dios por el don de María?