Segundo Domingo de Pascua -B

Segunda Lectura: 1 Juan 5:1-6

La Presencia del Señor

Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios. Todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste. 2 Conocemos que amamos a los hijos de Dios, en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, 3 pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos no son pesados, 4 porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo. Porque, 5 ¿Quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios. 6 Jesucristo es el que se manifestó por medio del agua y de la sangre; él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.

La Biblia Latinoamericana

5:1 " Todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste." En el contexto del verso, el padre era Dios el Padre, y el hijo era el Hijo de Dios. Estos versos fueron cubiertos con algún detalle en el estudio de 1 de Juan 5: 1-9 sobre el Bautismo del Señor (ciclo B).

En ese estudio, mencionábamos la naturaleza práctica del Cristianismo. Era una religión que integraba la oración con los actos de caridad. No era una religión esotérica que deseaban muchos contemporáneos del autor y su audiencia. Estos eran los Gnósticos, quienes creían que Jesús vino como un espíritu (algo como un cuerpo no material) que le dio un conocimiento secreto que condujo a la salvación. Con este conocimiento (y su práctica), uno podía "salvarse" a sí mismo del mal del mundo material. El autor de la carta se oponía a este punto de vista con su énfasis sobre "agua, sangre, y el Espíritu," una indicación clara de su creencia que Dios actuaba sobre el mundo físico.

En esta temporada de Pascua, la lectura reafirma nuestra creencia que el Cristo resucitado está presente todavía y trabaja en nuestro universo material. EL comparte su lucha del agua (su Bautismo) y sangre (su muerte), y todo entre ambas. EL también comparte el Espíritu, el regalo de la resurrección. El Señor resucitado está con nosotros en una esencia real.

¿Cómo has visto o sentido la presencia del Señor en tu vida esta Pascua? ¿De qué forma has compartido esa presencia con otros?