Segundo Domingo de Pascua -B

Evangelio: Juan 20: 19-31

El regalo de Dios: La Paz

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste verdadera en paz?

La paz es algo más que la ausencia de conflicto. Una pausa en la acción entre dos oponentes solamente les da la oportunidad de reagruparse, para recargarse para la siguiente ronda. Un vacío de violencia no conduce a la felicidad.

La paz verdadera, por otro lado, nos da felicidad, puesto que está construida en la confianza. El evangelio nos dice la manera que Jesús les dio la paz a sus discípulos porque ellos creían en él. A pesar del escepticismo, él nos ofrece a nosotros la misma paz.

En este evangelio, Juan relataba dos historias de resurrección y dos versículos que muchos doctores creen era el fin original del evangelio. La primera sección se enfocaba en el don del Espíritu, la segunda en la fe, y la tercera en la razón para la evangelización.

19 Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. 21 De nuevo Jesús les dijo: "La paz esté con ustedes. Como el padre me ha enviado, así también los envío yo". 22 Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar.

La Biblia Latinoamericana

En su evangelio, Juan dio la razón del por qué los discípulos de Jesús se recogieron encerrados bajo llave en las puertas. Ellos temían a los líderes Judíos. "Si ellos mataron a Jesús," los seguidores razonaban, "los líderes ciertamente estarían buscando por nosotros." [20:19a]

Las puertas condenadas hacía de los discípulos de Jesús más sospechosos. En esos tiempos, la confianza en la comunidad Judía estaba construida en el acceso abierto. Las puertas nunca se enllavaban. Los niños de los vecinos podían entrar en la casa de uno a su voluntad. Los judíos vivían su vida privada al descubierto.

Cualquiera que enllavaba sus puertas (excepto las familias rurales que vivían a varias millas de distancia), se aislaban a sí mismos de la comunidad.

Súbitamente apareció Jesús en el cuarto bajo llave y los saludó con un " " Shalom." [20:19b] Shalom ("paz" en Hebreo) significaba que Dios estaba trabajando en el mundo. Cuando Dios trabajaba, él ponía el espíritu en equilibrio. Ningún temor, ninguna duda, ninguna desconfianza podía sobreponerse al gozo de la presencia de Dios. Shalom quería decir que todo estaba correcto en el mundo de Dios. Cuando sus discípulos vieron vivo a Jesús con su heridas mortales, ellos se dieron cuenta del "Shalon" de Jesús, porque ellos estaban siendo testigos de la actividad de Dios en el mundo. El temor los dejó, por ahora ellos creían. El gozo entraba en sus corazones. [20:20]

De nuevo Jesús les dijo "Shalom" con una orden y un regalo. El mandamiento: Ir al mundo. Como el Padre había enviado a Jesús en el mundo físico, Jesús ahora los enviaría a sus seguidores en el mundo cultural. [20:21]

Con el mandamiento llegó el don: El Espíritu Santo. En griego (pneuma) y en hebreo (ruah), la palabra "espíritu" puede ser traducida como "aliento". En 20:22, la palabra "sopló sobre" en Griego puede ser visto solamente aquí y en Génesis 2:7 del Septuagésimo (una traducción Griega de la Biblia usada por la Iglesia Primitiva) cuando Dios sopló aliento de vida en Adam. Así, cuando Jesús sopló sobre sus discípulos, él les dio su Espíritu. Cuando los discípulos tomaron el Espíritu, ellos recibieron su vida nueva resucitada. [20:22]

Ahora ellos podían obedecer el mandamiento misionero de proclamar el arrepentimiento y el perdón de los pecados. Jesús les dijo a sus discípulos que perdonaran o retuvieran los pecados como un nudo apretando o aflojando. Si los discípulos perdonan, sin embargo, ellos deben perdonar a los pecadores de su culpa ahora y en el futuro. El pecado no debía repetirse. [20:23]

Catecismo: CIC 645-647

No sabemos cómo es el cuerpo de Cristo resucitado. Por un lado, el Jesús resucitado puede ser tocado por sus seguidores.

Por otro lado, el penetró a su voluntad en un cuarto cerrado con llave y apareció a sus discípulos como él quiso. Su cuerpo no estaba limitado por el tiempo o el espacio. Mientras su cuerpo poseía las señales de su pasado, estaba transformado en un nuevo plano. El cuerpo de Cristo ahora poseía el poder del Espíritu. La resurrección fue de una vez un momento en la historia hace más de dos mil años y un momento para todos los tiempos.

Ese mismo quien atado al espacio y el tiempo fue alzado a la eternidad. Cuando profesamos que Cristo ha resucitado, nosotros reconocemos nuestra fe en una vida en el más allá a pesar de nuestras propias limitaciones.

Nosotros podemos tocar esa misma vida por medio del Espíritu. Y, a causa del Espíritu, nuestras flaquezas, que se ponen en el camino de la vida eterna, pueden ser barridas. ¿Por qué el caminar Cristiano conduce por medio del perdón a la paz? ¿De qué manera has experimentado ese camino?

24 Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, 25 y los otros discípulos les decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré." 26 Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: " La paz esté con ustedes". 27 Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". 28 Tomás le respondió: "Señor mío y Dios mío" 29 Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto".

La Biblia Latinoamericana

Los predicadores han llamado a Tomás el "dudoso." Pocos han tocado el tema de su cinismo. Una y otra vez, Tomás escuchó el testimonio de los discípulos. Pero, Tomás deseaba más que pruebas positivas. ("Inspeccionar y tocar, "literalmente significaba "ver y creer.") Él se paró más allá del escepticismo en el cinismo. [20:24-25] Una semana más tarde, Jesús nuevamente apareció con un saludo de "Shalom." Y dirigiéndose a Tomás, Jesús respondió el reto del cinismo con un reto de fe. Tomás respondió con dos títulos para Jesús: Señor y Dios. Tomás reconoció el lugar correcto de Jesús como Señor; él a la vez vio a Dios trabajando por medio del Cristo resucitado. Tomás finalmente recibió de Cristo la gracia del "Shalon". [20:26-28]

En contraste a Tomás, Jesús bendijo a quienes creían sin haber visto al que había resucitado de entre los muertos.

[20:29] Aquí Juan usaba la palabra "creer" en dos sentidos: Confiar ("creer en...") y ser fiel a lo que se cree ("creer (algo) acerca de..."). Bendito eran aquellos que colocaban su confianza personal en Cristo (creer en); ellos no necesitaban prueba de SU resurrección, porque ellos sabían que él vive. Pero, más dichosos todavía quienes se aferran a la verdad de la fe (creer... acerca de), porque, con un corazón abierto, ellos pronto tendrán la experiencia del Cristo resucitado. En estos dos sentidos, la creencia se levantaba en contra del cinismo encontrado en Tomás.

Catecismo: CCC 651-655

Sin la Resurrección, el Cristianismo sería nada más que una escuela que enseña sobre la sabiduría de un gran maestro.

Con la Resurrección, sin embargo, el Cristianismo llega a ser un camino a la intimidad con Dios.

La Resurrección justifica la vida, el trabajo, y las enseñanzas de Jesús. Por medio del lente de la resurrección, podemos ver esta vida, esos trabajos y las enseñanzas en un contexto de las Escrituras y darnos cuenta que "Jesús es el Señor." La fe en la resurrección nos conduce a la conclusión de que Jesús verdadero Dios y verdadero Hombre.

Por medio de la Resurrección, recibimos la gracia de una vida nueva y eterna, libre del mal.

Llegamos a ser uno con nuestro Salvador quien murió y resucitó por nosotros. Y, así como el resucitó, Cristo nos asegura que nosotros también, vamos a resucitar en el día Final.

¿De qué manera te afecta el cinismo del mundo? Y, ¿de qué manera la fe te mantiene alejado del cinismo?

30 Otras muchas señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritas en este libro. 31 Se escribieron éstas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.

La Biblia Latinoamericana

La paz que Cristo nos da, cura el temor y el cinismo del mundo. Esta paz construye los puentes de la confianza y nos permite caminar juntos al Padre. Su paz nos permite continuar creyendo y sostenernos en esta vida. Démonos, entonces, cada uno, la paz de Cristo, el Shalon de su Espíritu.

¿De qué manera ofreces tú la paz de Cristo a otros en tu vida diaria?