Domingo 33 Tiempo Ordinario -Ciclo B

Segunda Lectura: Hebreos 10: 11-14

EL PODER DEL AUTO SACRIFICIO

El periscopio de hoy trae el tema teológico a una conclusión en la continua comparación entre el sacerdocio de Jesús y el sacerdocio levítico. Hoy comparamos la ofrenda diaria por el sacerdote ordinario y el sacrificio de Jesús. Porque una vez que los pecados han sido perdonados, ya no hacen falta más ofrendas por ellos.

11 En la antigua alianza los sacerdotes ofrecían en el templo, diariamente y de pie, los mismos sacrificios, que no podían perdonar los pecados. 12 Cristo, en cambio, ofreció un solo sacrificio por los pecados y se sentó para siempre a la derecha de Dios; 13 no le queda sino aguardar a que sus enemigos sean puestos bajo sus pies. 14 Así, con una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los que ha santificado.

La Biblia Latinoamericana

En estos versos, el autor de los hebreos concluía su exposición sobre el sacrificio. Como lo hizo antes, el autor comparaba el culto terrenal del templo en Jerusalén con el culto celestial de Jesús, que comenzó en la Cruz. Ambos tipos de sacrificio eran continuos. El culto terrenal ofrecía los mismos sacrificios una y otra vez. En este sentido, eran impotentes, porque no podían afectar lo que se pedía: la reconciliación y la intimidad con Dios. El culto celestial de Jesús también fue continuo, pero en un sentido diferente. La muerte de Jesús en la Cruz fue un evento de una sola vez; pero la realidad de ese evento, que se encuentra en el cuerpo resucitado del Señor, vivirá para siempre.

Para apreciar realmente el pensamiento en hebreos, una vez más tenemos que ver lo que mantenía a las personas en una relación duradera e íntima con Dios: la muerte. El culto terrenal del templo nunca pudo superar la muerte. Esta es la razón porque no podría remover la causa de muerte: el pecado; pero, con la muerte y resurrección de Jesús, fue destruida la misma muerte y, por extensión, su causa.

El autor de los hebreos busca demostrar que el sistema de sacrificio de Israel llegó a ser obsoleto con el sacrificio de Jesús: Uno y por todos. El Libro de Levíticos prescribía cinco tipos de sacrificio:

  1. Holocausto (que asciende y desciende). La ofrenda de holocausto involucra el quemar completamente las ofrendas sobre el altar. Los holocaustos eran ofrecidos todos los días para el perdón de los pecados individuales y para alabar a Dios.
  2. Ofrenda de cereales. Eran ofrecidas por el sacerdote sobre el altar y consistían en granos o cereales y aceite, e incienso. Parte de la ofrenda era quemada y el resto era consumido por el sacerdote y su familia.
  3. Ofrenda de paz. Había tres tipos de ofrendas de paz. La primera, el sacrificio de un animal como Acción de Gracias a Dios. Segunda, las ofrendas votivas ofrecidas como una respuesta a un Voto de Obligación. Tercera, la ofrenda libre como un presente espontaneo. No era quemada completamente, pero era compartida entre el oferente y su familia en la presencia de Dios. Por medio de la ofrenda de paz se creía que la relación entre el oferente y Dios se hacía de una manera harmoniosa. Algunos eruditos se refieren a la ofrenda de paz como un sacrificio de comunión.
  4. Ofrenda por los pecados. Estas eran ofrecidas como sacrificio por algo ético o impureza física. Si la gente llegaba a estar en contacto con o tocaba algo impuro, si contraía una enfermedad o pecaban contra la Ley, era requerido buscar el perdón. Las ofrendas por los pecados consistían en quemar la grasa de un animal, rociar su sangre sobre el altar, y quemar el resto de la ofrenda fuera del templo. Al pobre se le permitía sacrificar una paloma en vez de un animal. A la luz del sistema de sacrificios de Israel, no sorprende que el autor de los hebreos insista que el sacrificio de Jesús – Uno y por todos, volvía obsoletos los sacrificios. “en el único e irrepetible sacrificio de Jesús, se ha dado alabanza perfecta a Yahveh – holocausto, la unión absoluta e íntima ha sido alcanzada – ofrenda de paz, y el pecado con su culpa ha sido expiado, - ofrenda de culpa o de pecado.
  5. Ofrenda por las culpas. Un cordero macho era sacrificado usualmente – este sacrificio era ofrecido por pecados muy serios. Debido a su acto perfecto de sacrificio, Cristo ahora está sentado en gloria a la derecha de Dios, esperando hasta que sus enemigos sean puestos bajo sus pies – v. 14.
La creencia en el Resucitado conectaba a su vida eterna. Con tal vida, ahora una realidad, el autor esperaba que la destrucción de quienes hacen suyos el pecado y la muerte (es decir, los no creyentes).

Estos serían los enemigos "puestos bajos sus pies".

La imagen de Jesús sentado se refiere a Cristo en su trono. Jesús ha sido elevado de entre los muertos y ha ascendido al trono de gloria. Su propósito intencional ha sido completado. Jesús ahora está sentado en su trono y espera por los efectos totales de su acción salvífica que sean completados en la parusía. El sacerdocio de Jesús continua en la comunidad cristiana, sin embargo.

La palabra perfección, no se refiere a la perfección moral. Significa que todos los que han seguido a Cristo y son herederos del misterio pascual han sido completamente iniciados en su vida. Mientras en la tierra ellos son honrados al estar presentes en el banquete en el cual los cielos y la tierra se unen. Al participar en la liturgia divina los cristianos alcanzan su destino anticipándolo en la fiesta eucarística.

Algunos podrían burlarse de nuestra confianza en alguien que murió hace dos milenios. Este fue el mismo escepticismo que enfrentaron los judíos-cristianos cuando celebraban su fe frente a la destrucción del templo. El panorama sombrío del mundo, afirman los críticos, es suficiente para argumentar contra la fe. Sin embargo, los creyentes, ven las perspectivas como una razón para la fe. Extendemos la mano hacia Él, quien está más allá de nosotros, porque el mundo no es suficiente. Y él nos da verdadera vida eterna.

El mundo considera la Cruz como la muerte. Nosotros la vemos como la vida. El sacrificio de Jesús fue Uno y Por Todos. No puede ser repetido. Sin embargo, él continua ante la presencia de Dios como sacerdote ofreciendo su intercesión por nosotros.

¿Has tenido una experiencia con la muerte y destrucción? ¿Cómo ha puesto en tela de juicio o se fortaleció tu fe?