Domingo 30 Tiempo Ordinario -Ciclo B

Segunda Lectura: Hebreos 5: 1-6

UNA DESCRIPCIÓN DE TRABAJO

5:1 Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en las cosas que a Dios se refieren, para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados. 5:2 Puede obrar con benignidad (compasión) para con los ignorantes y extraviados, puesto que él mismo está sujeto a flaquezas. 5:3 Por esa causa está obligado a ofrecer sacrificios por los pecados, tanto por sí mismo como por el pueblo. 5:4 –Nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarón. 5:5 De la misma manera, Cristo no se glorificó a El mismo para hacerse Sumo Sacerdote, sino que Lo glorificó el que Le dijo: "HIJO MIO ERES TU, YO TE HE ENGENDRADO HOY;” 5:6 como también dice en otro pasaje: "TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGUN EL ORDEN DE MELQUISEDEC."

La Biblia Latinoamericana

5:5-6 “Hijo mío eres tú, yo te engendrado hoy" es una adaptación del Salmo 2:7. “Tú (eres) un sacerdote en para siempre según el orden de Melquisedec” es una adaptación del Salmo 110:4. Ambos Salmos caracterizan a Dios dirigiéndose al Rey como un hijo favorecido. El autor de los hebreos reinterpretaba ambos versos como referencia al Hijo que reinaría eternamente.

¿Qué se necesita para hacer un trabajo? Especialmente si el trabajo era de un Sumo Sacerdote ante Dios.

El autor de los hebreos usaba la descripción del trabajo de un Sumo Sacerdote para elevar el rol que Cristo jugaba en la salvación. En 5:1-4, el autor pintaba el rol del Sumo Sacerdote: 1) como mediador entre Dios y el pueblo, 2) en un sentido pastoral contender con el ignorante y el indeciso moralmente, 3) como un líder de la adoración entre (no sobre) el pueblo, y 4) como uno llamado por Dios. Esto es una buena descripción del rol de un entendido y orante hombre de Dios. Pero la diferencia entre el rol de un buen Sumo Sacerdote y Cristo es la debilidad humana. Un buen Sumo Sacerdote estaba dolorosamente advertido de su propia debilidad pecaminosa, y su propia necesidad de perdón, igual que el pueblo.

Mientras Cristo no pecó, él empatizaba (se identificaba) con el pueblo porque él fue tentado. Así, en este sentido él podía ser el perfecto Sumo Sacerdote, puesto que él cumplía cada función, incluyendo su flaqueza asumida. Cristo habiendo sido el Hijo de Dios y Sumo Sacerdote Eterno, era uno con nosotros en cada sencilla forma, excepto una, el pecado.

Los sacerdotes en la tradición del Antiguo Testamento eran electos divinamente para el propósito del servicio sacerdotal. Su elección venia en la forma de pertenencia al linaje sacerdotal. La lección de Jesús como Sumo Sacerdote, viene de Dios.

El sacerdocio de Melquisedec es recordado como que tiene algo que ver con el sacerdocio de Jesús. Melquisedec es mencionado solamente una vez en el Antiguo Testamento. Él es bastante misterioso. Él es el “Rey de Salem – Rey de Paz, y sacerdote del Altísimo.” El trajo pan y vino a Abraham y lo bendijo. Nada se sabe de sus parientes, su familia, o su linaje – él no tiene historia. Las Escrituras son virtualmente mudas acerca de este rey y sacerdote. Los exégetas rabínicos creen que Melquisedec era eterno. El judaísmo creía que cualquier cosa que no estuviese escrito en el Torá no existía – por lo tanto, el trascendió la historia. Él fue una figura de Cristo. Jesús no está sujeto a la historia y es entonces sacerdote por siempre.

En el mundo antiguo la gente ofrecía sacrificios para aplacar la miríada de dioses paganos, algunos de los cuales eran muy irascibles y vengativos.

Los dones de sacrificio eran ofrecidos con la esperanza que la ira de los dioses no descendería destructivamente sobre la gente. El entendimiento del sacrificio por parte de Israel era diferente, sin embargo. El Dios de Israel era Uno, Santo, Todopoderoso, y Trascendente. Israel alababa la grandeza de Dios, su misericordia, y su compasión. Los sacrificios que ofrecía Israel a Dios eran sacramentales en su naturaleza – eran signos externos que expresaban una realidad interna. Los sacrificios eran una representación de arrepentimiento, llenos de fe, confianza, y de un corazón agradecido. Los sacrificios eran ofrecidos en alabanza y acción de gracias a Dios por el perdón de los pecados.

Los sacerdotes ofrecían los sacrificios por los pecados del pueblo. Sin embargo, ellos ofrecían sacrificios solamente por el pueblo de Israel. El sacrifico de Jesús se extendía más allá de las fronteras de Israel para incluir a toda la humanidad. El mismo llegó a ser el sacrificio para el perdón de todos los pecados. La encarnación de Jesús lo hizo a él el representante de todo ser humano. Jesús caminó con los seres humanos en su gozo, tristeza y dolor. De ahí que, la carta a los hebreos señala a Jesús como sacerdote y sacrificio a la vez. Ya no había más necesidad de granos, cereales, u ofrendas de animales. Jesús es la única ofrenda ante Dios. Jesús nos conoce en nuestra debilidad humana. Él nos representa ante el trono de la gloria como verdadero Sumo Sacerdote.

Dios nos llama a unirnos en el Sacerdocio de su Hijo. Tenemos que rezar con otros y por otros, mientras entendemos sus debilidades, porque nosotros mismos tenemos flaquezas, y dependemos de la fortaleza de Dios.

¿Cómo intercedes ante Dios por otros? ¿Quién intercede por ti? ¿De qué manera tu intercesión ayuda a identificarte con las flaquezas de otros? y ¿entender las propias?