Tercer Domingo Tiempo Ordinario - B

Evangelio: Marcos 1: 14-20

CONVERSIÓN Y COMPROMISO PERSONAL

¿Cuántas veces los compromisos que has hecho cambiaron tu rutina diaria? ¿Qué compromisos han cambiado tu vida?

"Yo prometo. . ." Esas palabras descansan en la mera base de nuestro carácter moral. No solamente requieren que nuestros hechos se ajusten a nuestras palabras.

Demandan que cambiemos para ser fieles a nuestras palabras. Los votos de matrimonio significan el abandono de la vida de soltero. Un cambio de trabajo o una escogencia de escuela significan viejos amigos y hábitos que se pierden. Aún un breve momento que muestre fortaleza moral puede resonar por el resto de nuestras vidas. Considera cuántas vidas han sido cambiadas por un simple lapso moral en un momento fugaz.

En verdad, todos hemos hecho promesas falsas y escogencias morales equivocadas. Enfrentado con esos hechos, ¿podemos cambiar para bien? En el evangelio de Marcos, Jesús proclamaba una renovación del carácter moral con una simple invitación: “Sígueme.”

14 Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de
Dios y decía: 15 "Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio".
16 Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores.
17 Jesús les dijo: "Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres". 18 Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
19 Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, 20 y ellos, dejando en la
barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.

La Biblia de Jerusalen

Esta semana, Marcos presenta el llamado a los discípulos, en la misma manera que Juan presentaba el llamado en la semana pasada. Juan vio la evangelización como un proceso de testimonio personal, una invitación personal, y un discipulado de amigo a amigo. Marcos, sin embargo, colocó el llamado al discipulado en la arena pública; fue hecha directamente por Jesús. Juan enfatizaba el papel del discípulo reclutando a otros. Marcos enfatizaba la relación de Jesús con el discípulo.

Marcos empezó con el arresto de Juan el Bautista para presentar a Jesús en el ministerio público. Jesús tomó el tema del Bautista. El Reino de Dios es inminente. Arrepiéntanse. A diferencia del Bautista, Jesús no proclamó la llegada del Mesías. El predicó la creencia en las Buenas Nuevas. Pronto, la prédica del evangelio eclipsó la expectativa por El Escogido de Dios. [1:14-15]

Las Buenas Nuevas demandaban una respuesta. Era más que un asunto moral. Significaba una situación de vida nueva, una nueva relación con Dios. Para Marcos, Jesús era la encarnación de las Buenas Nuevas. Su prédica, su llamado, establecía esta nueva relación con Dios. Observe que Jesús llamó a cuatro hombres y los cuatro respondieron inmediatamente (la palabra de transición usada por Marcos en 1:18 y 1:20). Dejando su vida siguieron al predicador y presenciaron las Buenas Nuevas.

Mucho se ha escrito acerca del contexto social para el Ministerio de Jesús. A diferencia de Juan el Bautista cuyo ministerio tenía una ubicación geográfica, Jesús llevó su ministerio sobre los caminos. La gente venía a ver al Bautista, mientras Jesús iba a la gente. Mientras Juan dirigió su congregación desde Jerusalén y las áreas aledañas, el ministerio de Jesús descansaba en los alrededores de Galilea. El Bautista tuvo la atención de los líderes del judaísmo, Jesús no encontró el criticismo oficial inmediatamente.

Estas diferencias hicieron el ministerio de Jesús más fácil de ignorar, pero, últimamente, más peligroso para los líderes. Jesús era el líder de un grupo en movimiento. En una cultura con poco apoyo social, la gente en los tiempos de Jesús tenía que ser autosuficiente. De aquí que ellos formarían un grupo para una meta común. En verdad, la identidad del grupo y el poder llegaron a ser importantes. Las familias extendidas se casarían y formarían alianzas para un bien común. Los gobiernos –familias reales, contratarían con grupos –familias locales y cooperativas, para recolectar la producción y llevarla al mercado; a cambio, el gobierno recibiría un gran porcentaje de las ganancias. (Los Doctores especulan que Pedro, Andrés, Santiago y Juan pertenecían al grupo sancionado del gobierno que pescaban en el lago; los registros de impuestos de la Galilea del primer siglo infieren fuertemente que tales grupos existían). Aún los líderes carismáticos juntarían a la gente para un fin común, económico, político, o religioso. Al igual que el resto de la sociedad, Jesús formó un grupo cuyos miembros se movían de plaza en plaza (como un ejército). Pedro, Andrés, Santiago, y Juan estaban entre los primeros participes del ministerio móvil de Jesús.

Sin embargo, el mensaje de Jesús probó ser tan acosador como sus medios. En una cultura estática que no sufría cambios de generación en generación, Jesús predicó algo nuevo. Dios vendría y cambiaría todo. Por sus propias razones, los primeros cuatro discípulos dejaron la seguridad de sus grupos inmediatos –familiares y amigos, para tomar el reto de una nueva vida basada en este nuevo mensaje. Ellos respondieron al llamado de Jesús, porque ellos querían vivir con Jesús. El llamado de Jesús era más importante que la seguridad, cualquier relación, y cualquier posesión que tuviesen.

Juan Casiano nos dice: «Muchos son los caminos que conducen a Dios. Por eso, cada cual debe de seguir con decisión irrevocable el modo de vida que primero abrazó, manteniéndose fiel en su dirección primera. Cualquiera que sea la vocación escogida, podrá llegar a ser perfecto en ella».

«La vida es corta» nos dice San Pablo en su carta a los corintios. ¿Vivo la urgencia de mi conversión diaria? ¿Qué cosas debo de cambiar en mi vida para estar más cerca de Dios?