Domingo 29 Tiempo Ordinario -Ciclo B

Segunda Lectura: Hebreos 4: 14-16

El Sumo Sacerdote

La presente lectura se centra sobre la humanidad de Cristo. Jesús está ciertamente calificado para ser el Sumo Sacerdote porque él es totalmente humano. Él es capaz de simpatizar con los seres humanos porque él entiende sus debilidades. Jesús ha caminado el camino de la experiencia humana. Él fue tentado en todas formas que los seres humanos son tentados. El conoce las tentaciones que los seres humanos enfrentan todos los días. Él fue de igual manera tentado, aunque él estaba sin pecado.

4:14 Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. 4:15 Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. 4:16 Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.

La Biblia Latinoamericana

Este estudio vuelve sobre los pasos de la excursión de la semana pasada en cuanto a la llegada del juicio de Dios. Hebreos 4:12-13 destacaba la palabra de Dios como un filoso cuchillo que podía descubrir los pensamientos e intenciones de cualquier persona. Y, los versos implicaban que estábamos bajo esta espada como en un juicio. El lenguaje de los versos pinta un sacrificio ejecutado por un sacerdote en el Templo.

Hebreos 4:14-16 continua sobre la imagen de nuestro sacrificio/juicio con el reconfortante mensaje de Jesús como Sumo Sacerdote. La espada está en su mano, de manera que él puede mostrarnos misericordia. Y, como Sumo Sacerdote, él puede representarnos ante Dios (el Trono de Gracia). Y nosotros podemos recibir misericordia y gracia en un tiempo medido. Aun cuando él estaba sin pecado, él todavía aguantaba cada tentación que podía recibir. Así, él podía empatizar con nosotros.

El significado de Jesús sin pecado es mejor entendido al examinar los relatos de las tentaciones en los evangelios. El tema de cada tentación que se cuenta es el papel de Jesús como Mesías. Jesús fue tentado par abandonar esa misión y que se moviera en una dirección diferente que la ordenada por Dios. El “sin pecado” al que se refieren las Escrituras es primeramente entendido en términos de completa y total fidelidad y compromiso a la voluntad de Dios para la salvación del mundo, y el papel que él jugaría en desentrañar ese drama salvífico. Cualquier otra tentación que el mundo moderno no podría investigar fácilmente no era preocupación para el Nuevo Testamento, los evangelistas no mostraron absolutamente ningún interés en la vida privada de Jesús ni su experiencia psicológica. Sin embargo, es muy claro que la tradición cristiana primitiva insistió que Jesús no tenía pecado.



Jesús es una figura compasiva en estos versos. Deberíamos descansar en su compasión como una forma de crecer cerca de él.

¿De qué manera has dependido de Jesús últimamente?