Domingo 29 Tiempo Ordinario -Ciclo B

Primera Lectura: Isaías 53: 10-11

El Siervo Sufriente

10 El Señor quiso triturar a su siervo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá a sus descendientes, prolongará sus años y por medio de él prosperarán los designios del Señor. 11 Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes de ellos.

Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy

El cuarto Canto del Siervo de Isaías fue escrito durante el exilio en babilonia. Israel estaba en espera de la liberación. Jerusalén todavía tenía que ser reconstruid. El Deutero-Isaías se lamentaba por la situación de quienes estaban en cautiverio. La intención del Deutero-Isaías era ofrecer una palabra de esperanza y consuelo. En tiempos del pre-exilio, el pueblo disfrutaba de prosperidad extravagante, conducidos a la avaricia extravagante y al materialismo. La captividad cambió al pueblo. El Deutero-Isaía insistía que ellos estaban “estupefactos, desanimados, y empobrecidos, severamente tentados a la apostacía.” El profeta desea consolar a las gentes, no reprimirlas. Su meta era fortalecer su fe mientras esperaban la liberación.

La comunidad cristiana primitiva creía que Jesús Cristo era el Siervo Sufriente al que se refiere este pasaje. Ellos creían que el Deutero-Isaías estaba anunciando y prediciendo la Pasión y muerte de Cristo y la inauguración de la era mesiánica. Los eruditos judíos no están muy seguros quién era el Siervo Sufriente de Isaías. Los cristianos proclaman con fe segura: era Cristo, Aquel que sufrió por muchos, Aquel que cargó con nuestras flaquezas. Los eruditos judíos sostienen que “los muchos” se refería a los gentiles. No es muy seguro si Jesús se consideró a sí mismo como el siervo de este pasaje de Isaías. Pero hay evidencia en las Escrituras que él asumió la imagen del Siervo de Isaías como una metáfora para su propia misión.

El Canto del Siervo de Isaías establece el escenario para entender la pascua de Jesús. Jesús, el Siervo de Dios, que por todos los aspectos fue reducido a la nada, fue exaltado y levantado por el Dios viviente. Al igual que el Siervo Sufriente de Isaías, Jesús fue también vindicado. El pasaje termina con una nota de paz y esperanza y nos ayuda a formar nuestro entendimiento y teología de la cruz: “El sufriente Jesús era inocente, vicario y redentor; inclusive para toda gente; el justo sufriente es finalmente vindicado.”

Isaías 53:10-11 habla de la razón para el sufrimiento [10] y la recompensa para el siervo [11]. Observe que tanto el sufrimiento como la recompensa son tan amplias como la comunidad misma; el sirviente sufre por los pecados de la comunidad y los beneficios del sufrimiento son disfrutados por la misma comunidad. De ahí que el sirviente es un líder asignado por Dios (para hacer su voluntad en 53:10) pero rechazado por el pueblo (ver 53:3).

Los católicos hablan de Jesús como sacerdote, profeta y rey. Las tres imágenes cubiertas en Isaías 53. El líder rechazado (Rey) se ofrece él mismo (sacerdote) por el bien de la comunidad; su acción revela la voluntad la actividad de Dios (profeta).

Este periscopio ha sido escogido por la palabra muchos. El autosacrificio del Siervo Sufriente resultó en la justicia de los “muchos.” En el judaísmo los “muchos” era entendido para significar “todos” – cada uno, todas las naciones, toda la gente. El Siervo Sufriente salvaría a todos los pueblos de todas las naciones – su misión sería universal.

El comentario rabínico interpretó al siervo como una referencia a Israel, no al Mesías. El cristianismo lo entiende de otra manera.

¿Dónde ves a Jesús? ¿De qué manera es él tu sacerdote, tu profeta y tu rey?