Domingo 28 Tiempo Ordinario -Ciclo B

Segunda Lectura: Hebreos 4: 12-13

Sacrificio como juicio

12 En efecto, la palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo, y penetra hasta donde se dividen el alma y el espíritu, las articulaciones y los tuétanos, haciendo un discernimiento de los deseos y los pensamientos más íntimos. 13 No hay criatura a la que su luz no pueda penetrar; todo queda desnudo y al descubierto a los ojos de aquél al que rendiremos cuentas.

La Biblia Latinoamericana

Este pasaje es un himno a la Palabra de Dios. Una manera certera de saber la voluntad de Dios es por medio de la Palabra de Dios. El autor de los hebreos obtiene de Jeremías 31 la promesa de una nueva alianza. Un signo de la alianza sería un conocimiento interior de lo que satisface a Dios. Jesús poseía este conocimiento interior. Jesús conocía la mente, el corazón, y la voluntad de su Padre por medio de una comunicación íntima con El. Jesús creció consciente de la voluntad de Dios no solamente por sí mismo, pero también por el pueblo de Dios. La respuesta de Jesús a la voluntad de Dios fue una vida de fidelidad.

La Palabra conforta a quienes buscan su consejo. Como una espada penetra los lugares recónditos del alma. Perfora las mentiras y las negaciones y las expone a la verdad. La palabra juzgar se origina de la palabra griega kritikis, el origen de la palabra crisis. “Tiempo de crisis significa un tiempo para juzgar, para decidir.”

La Palabra de Dios descubre los secretos escondidos y los motivos cuestionables de nuestros corazones e invita a la transformación. La vida de Jesús y su misión estaban fortalecidas y fortificadas por su intimidad con la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios negocia los asuntos humanos y la historia de la salvación. La Palabra cumple lo que profesa. La Palabra de Dios es viva y en el Nuevo Testamento se entiende como el evangelio de Jesucristo. Es una Palabra viviente generada de la creativa mano de Dios. La Palabra de Dios seguirá de frente; no puede ser silenciada o detenida. Dios habló una palabra generativa y la vida llegó a ser.

La pretendida audiencia de la Carta a los hebreos estaba en peligro de desaparecer por la falta de interés en su fe – parecido a los israelitas errantes en el desierto. La gente estaba advertida para prestar atención. El evangelio es un negocio serio y demanda atención constante. Fallar en crecer en la fe está sujeto al juicio, al igual que un rechazo de la fe es similarmente juzgado.

Cuando miramos a Dios, vemos una deidad activa, dinámica. Estos dos versículos de hebreos representan la actividad de Dios en términos de la salvación y el juicio. Su “Palabra” – en este caso, otro nombre para Dios mismo, corta el corazón de la materia – tomando una analogía usada en 4:12. No importa lo que la persona dijo o hizo, Dios sabe su intención real, y Dios juzgará.

La analogía de la espada en 4:12 y el tomar a la víctima por el cuello en 4:13 es una imagen de Cristo como Sumo Sacerdote en 4:14-y 5:10. Las imágenes de Cristo crucificado y la Segunda Venida apuntan al final de los tiempos. El autor de los hebreos hizo una contribución única a estas imágenes al colocarlas en el contexto del culto. En otras palabras, la salvación misma era un acto de sacrificio que Jesús ofreció al Padre. Pero, puesto que el creyente se ata a sí mismo en el Bautismo a Cristo crucificado, el creyente se une a Cristo como víctima. La Palabra de Dios estaba lista para dar el golpe. La llegada del juicio/salvación era el último sacrificio al Padre. Ese sacrificio empezó en la cruz y continua hasta hoy.