Domingo 27 Tiempo Ordinario - Ciclo B

Evangelio: Marcos 10: 2-16

Los fariseos le preguntan a Jesús acerca del divorcio

¿De qué manera la familia ha sufrido en la historia de la sociedad? ¿Qué retos enfrentan las familias en estos tiempos?
Estos días, las familias son de diferentes tamaños y formas: familias tradicionales, familias sólo con el padre o la madre, familias mezcladas, paternidad multigeneracional. La adopción y los medios artificiales de concepción abrieron las puertas para la paternidad en un sector de gentes que no podían crear o no crearían una familia en generaciones previas.
A diferencia del tamaño, la forma, y la naturaleza de una familia moderna, hay dos factores tradicionales que han afectado y afectarán la familia: un estilo de vida estable de los padres y el bienestar de los hijos. Jesús tenía opiniones definidas sobre ambos.
Marcos presentaba dos situaciones que retaban a Jesús: el asunto del divorcio y la actitud social hacia los hijos. El enfocó ambos asuntos con la misma visión: lo que era lo mejor para la gente involucrada.

10:2 Se acercaron algunos Fariseos, y para poner a prueba a Jesús, Le preguntaban si era lícito a un hombre divorciarse de su mujer. 10:3 “¿Qué les mandó Moisés?" les dijo Jesús. 10:4 Ellos respondieron: "Moisés permitió al hombre escribir CARTA DE DIVORCIO Y REPUDIARLA." 10:5 Entonces Jesús les dijo: "Por la dureza del corazón de ustedes, Moisés les escribió este mandamiento. 10:6 “Pero desde el principio de la creación, Dios LOS HIZO VARON Y HEMBRA. 10:7 “POR ESTA RAZON EL HOMBRE DEJARA A SU PADRE Y A SU MADRE, 10:8 Y LOS DOS SERAN UNA SOLA CARNE; así que ya no son dos, sino una sola carne. 10:9 “Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe." 10:10 Ya en casa, los discípulos Le volvieron a preguntar sobre esto. 10:11 Y Él les dijo: "Cualquiera que se divorcie de su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ella; 10:12 y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio." (NBLH)

¿Qué son tus primeras impresiones? ¿Cuál es tu primera respuesta al evangelio? ¿Qué llamó más tu atención?
Jesús continua su marcha hacia Jerusalén. A lo largo del camino es abordado por los fariseos quienes lo cuestionan acerca de las leyes que hablan del divorcio. Jesús reúsa ser distraído en un debate legalístico. El presta atención a la voluntad de Dios. El divorcio no es el asunto – el matrimonio lo es. La intención de Dios para el matrimonio está basada en la creación. Dios creó al hombre y la mujer para amarse, en una alianza de amor. Jesús continua su mensaje sobre la no violencia y la receptividad al reino de Dios en la acogida de los hijos. La vida familiar saludable es importante en el reino de Dios.
Advertido por una pregunta acerca del divorcio, Jesús pone la teología sobre el matrimonio basado en la creación, en tanto que hay mucho debate sobre las instrucciones de Jesús en relación al divorcio, los teólogos en su mayor parte están de acuerdo que la intención de Jesús era restablecer el matrimonio de la misma manera que era la intención de Dios desde el principio de la creación – como una comunidad de amor entre dos personas trascendiendo aún la unión física. Es un convenio de amor en el cual los amantes desean solamente lo que es bueno para el amado(a) Esta es la razón por la cual el hombre y la mujer dejan a sus padres y se unen uno a la otra, o la una al otro, en un amor que es para toda la vida. Jesús prohíbe el divorcio asumiendo que el matrimonio involucrado es un matrimonio real. Encubrir el texto no es lo que constituye la condición para el divorcio; pero lo que un matrimonio ideal debería ser. Es un amor basado sobre los dos grandes mandamientos – el mismo amor que debería guiar a la Iglesia toda. El antídoto para una relación rota es el perdón, la reconciliación y el volver a encender la llama del amor que quedaron todavía humeando en las cenizas de la desilusión, el resentimiento, y las heridas. A menudo el ideal se queda corto y tenemos que enfrentarnos con la realidad de las fracturas tan hondas que son irreparables – de ahí el divorcio.
Marcos, geográficamente, alerta a su audiencia que su drama se caldea – la tensión se intensifica. Jesús se dirige hacia el Sur a Jerusalén para enfrentarse a sus enemigos.  El drama se construye, el lector está pendiente de que Jesús se pare al borde del precipicio de un conflicto montado. ¿Dará un paso en falso? Jesús entra en conflicto con los fariseos, muy parecido a la confrontación en Marcos 7:1. Jesús persigue activamente su misión de enseñar mientras se aproxima a su destino. Sus enseñanzas hoy acerca del matrimonio y el divorcio constituyen un reto radical para sus seguidores. Es una palabra absoluta, aunque algunas excepciones duras y ligeras aparecen en fuentes del Nuevo Testamento – Mat 5:32, 1 Cor 7:10-16.
Los fariseos le preguntan a Jesús acerca del sujeto controversial del divorcio. El debate sobre las ramificaciones legales del divorcio no era nada nuevo para la gente encargada de legislar sobre tales asuntos. El Torá no habla explícitamente de las reglas sobre el divorcio. La única legislación que había – además de la prohibición de una pareja divorciada para volverse a casar encontrada en Deuteronomio 24:1-4, era la permitida a un marido para divorciarse de su esposa debido a un acto escandaloso. La costumbre fue tomada como concesión. No había cortes para divorcio para ventilar tales disputas. Todo lo que era requerido era para un hombre presentar “una nota de divorcio” y entregársela a su esposa. Aun cuando a un marido le estaba permitido divorciarse de su esposa, ella era dejada sin recursos para usar por su propia cuenta.
Es posible que los fariseos simplemente deseaban escuchar a Jesús patinar sobre un debate que había estado circulando por algún buen tiempo – el Hillel/Shammai. Hillel era un abogado judío quien vivió entre el 50 a.C y el 20 d.C. Él se movió de Babilonia y comenzó una escuela farisea rabínica. Él llegó a ser conocido como una persona tolerante y amorosa. Su popularidad creció rápidamente. Hillel, un trasplante de Babilonia y del exilio, no fue formado en el culto al Templo. El Templo, por lo tanto, no tenía para él la misma importancia que para su contemporáneo, Shammai, también un rabí fariseo. La influencia de Hillel es responsable de la continuación del movimiento farisaico después de la destrucción del templo.  La interpretación de Hillel de las Escrituras ayudo a traerlas dentro de las esferas de la vida diaria en vez de que estuvieran conectadas solamente al Templo y la adoración. Shammai, por otro lado, era un conservador y rígido interprete de la Ley. Su influencia no continuó después de la guerra judaica.
El argumento entre los dos estaba centrado en uno de los preceptos de la Ley. Deuteronomio 24:1-4 establece que un hombre puede divorciarse de su mujer por causas de comportamiento escandaloso, un acto indecente, etc. Shammai interpretaba esto como un adulterio. Una mujer tenía que ser culpable de adulterio para que un hombre se divorciaría de ella y la echara de su casa. Hillel admitía una interpretación mayor de la Ley. Un hombre podía divorciarse de su mujer por transgresiones tales como pobre destrezas culinarias, hablar públicamente con otro hombre, quejarse de sus suegros frente a su marido, etc., etc.
Jesús reusó ser atrapado en tales trivialidades penosas de las razones por las cuales el divorcio era permitido. El movió la conversación más allá de esas ambigüedades al corazón de una pregunta sobre el divorcio – es una cuestión del matrimonio y lo que significa. Los fariseos insistían que el Deuteronomio permitía el divorcio. Ellos estaban en lo correcto. Jesús no retaba esa aserción. El simplemente insistía que la razón por la cual Moisés permitió el divorcio en el primer lugar era por la intención testaruda de la gente – la dureza de su corazón. El pueblo se reusaba a aprender y no podía aceptar la autoridad moral de la intención de Dios para la humanidad desde la creación del mundo. El texto en Deuteronomio no era la formulación de una Ley, era una concesión a la misma por el orgullo excesivo del pueblo. Para Jesús, el divorcio era una concesión a la debilidad humana. Jesús insistió que la intención de Dios para el hombre y la mujer mientras ellos estaban uno frente al otro en el trono de la creación era la unidad, el amor y la complementariedad – plenitud, una sola carne, la unión total de cuerpo, alma y espíritu. La intención de Dios era de una perfecta harmonía entre el hombre y la mujer para un convenio duradero e inquebrantable. Esta alianza es inquebrantable porque Dios unió a los dos y porque los dos están formados en una totalidad. Jesús reconocía que la concesión Mosaica se debía al pecado.
Estando a solas y en privado, Jesús elaboraba sus enseñanzas a sus discípulos. El insistía que el matrimonio después del divorcio constituía adulterio porque la primera unión todavía tenía lugar – nunca fue rota. Jesús fue más allá de la Ley judía al sugerir que inclusive un hombre sería culpable de adulterio contra su esposa. Los eruditos sugieren que en esta instancia Marcos estaba pastoralmente dirigiéndose a la situación cultural en la cual la Ley Romana permitía a las esposas divorciarse de sus maridos, adaptándose a la experiencia y necesidades de los gentiles cristianos.
No había provisión en la Ley judía que hiciera ilegal para un hombre el cometer adulterio contra su esposa. El adulterio era entendido como la conexión sexual entre una mujer casada y otro hombre – no su marido. “Entonces, donde quiera que una mujer podía cometer adulterio contra su marido, un hombre podía no cometer adulterio contra su propia esposa, pero solamente contra otro hombre casado.” En la ley judía una mujer no estaba permitida divorciarse de su marido.
Algunos eruditos sugieren que la razón para la absoluta naturaleza de la enseñanza de Jesús es la urgencia de su mensaje. Jesús creía que la parusía era inminente. La preocupación escatológica es todo lo que importa – promover el reino de Dios, la preparación para el retorno del Señor y la parusía. Obviamente, el retorno de Jesús no fue inminente. Los discípulos tuvieron que enfrentar la realidad de vivir la tensión del reino de Dios ahora y no ahora. “está claro que cuando la Iglesia llegó a tratar la enunciación escatológica de Jesús sobre la absoluta prohibición del divorcio como una ley de la comunidad, fue necesario adaptar y aun modificar su carácter absoluto de varias maneras.” Las comunidades del Nuevo Testamento reconocieron su propensión al pecado. Mientras que eran librados de los efectos eternos del pecado, la gente no estaba inmune al mismo y sus efectos en este mundo. Una vez más, como en Deuteronomio, las concesiones fueron hechas obviamente. “el punto no es que las concesiones particulares hechas en el Nuevo Testamento, y esas solamente, sean válidas para todo el tiempo, pero que el Nuevo Testamento concede a la Iglesia la autoridad para hacer concesiones que eran pastoralmente necesarias, mientras que a la vez se mantenía la absoluta prohibición ante los hombres y mujeres dejando claro que nada corto a la obediencia radical es pecaminoso a los ojos de Dios, y por lo tanto necesita perdón.” Esto es probablemente porque la evidencia de las excepciones y concesiones aparecen en el evangelio de Mateo escrito en la última parte del siglo.
¿Por qué Jesús se oponía al divorcio, además de las razones teológicas? Los versos 10-16 nos dan una clave: los efectos que el divorcio tenía sobre los hijos. En los tiempos de Jesús, la mujer divorciada muchas veces terminaba indigente y sus hijos llegaban a convertirse en huérfanos. Si la mujer divorciada y los hijos regresaban con los familiares de ella, la familia era avergonzada y la mujer era considerada un fracaso.
¿Por qué Jesús consideraba como un "adulterio" el volverse a casar [10-12]? Muchas veces el adulterio, era usado como un arma social contra el hombre casado o la familia; el adulterio era causa de escándalo y de vergüenza. El volverse a casar podía tener los mismos resultados, especialmente si un hombre divorciaba a su mujer para volverse a casar por deseo o estatus social. Tales razones no coincidían con el propósito original de Dios; de ahí que fuera considerado un pecado (i.e., "adúltero.").

10:13 Traían niños a Jesús para que El los tocara, pero los discípulos los reprendieron. 10:14 Cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: "Dejen que los niños vengan a Mí; no se lo impidan, porque de los que son como éstos es el reino de Dios. 10:15 “En verdad les digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él." 10:16 Y tomándolos en los brazos, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos. (NBLH)

Siguiendo las enseñanzas de Jesús sobre el divorcio, él también tocó el tema sobre los niños (“niños" podía indicar cualquiera desde la infancia hasta la edad de 12). Es una proclamación del reino de Dios y un mensaje de receptividad. El reino de Dios debe ser recibido en simplicidad, igual como un niño lo recibiría. Jesús envió a sus discípulos en su misión de evangelización “como niños.” Quienes los rechazaran experimentarían la caída polvorienta, sus pies temblarían como un testimonio contra ellos. Los niños serian testigos de manera similar contra aquellos que reusaran el nuevo cambio social que, Jesús insistía, es la marca del reino. Jesús da completo y pleno acceso a todos quienes lo reciben en fe. Hay una tensión alrededor de la presentación de los niños a Jesús. Porque ellos eran los miembros de bajo estatus en la sociedad, los discípulos trataron de distraerlos para que no se acercaran a Jesús. Jesús estaba molesto. El abrió sus brazos y les dio la bienvenida a los niños. Jesús ofrece a los niños acceso libre y amenaza con negar acceso al reino a quienes traten de alejarlos de él.
La catequesis de Jesús sobre la no violencia continua en este intercambio sobre los niños. Los niños no tienen estatus. Jesús revierte su estatus. Una vez más los “últimos” han sido elevados a los “primeros.” Jesús simplemente no tolerará la exclusividad – algo que los discípulos, por otro lado, continuaban promoviendo. Los niños toman su nuevo, y correspondiente lugar en el circulo interno. Ya no existen más en la periferia peligrosa. En el evangelio de Marcos los niños usualmente son encontrados en los asientos reservados para las “víctimas.” Usualmente son contados entre los enfermos y oprimidos.
Los niños no tienen expectativas; ellos reciben en simplicidad. Esta es la postura de todos aquellos que buscan el reino. Es un regalo puro y tiene que ser recibido con gratitud y receptividad. Jesús puso sus manos sobre los niños. El los bendecía, y al hacerlo los elevaba en su estatus de no identidad a una membresía completa en la comunidad – miembros que tienen que ser recibidos por todos. Esta es la manera como la iglesia debe tratar a sus niños – a todos ellos. Marcos insiste que una postura de no violencia viviente tiene su génesis en el hogar mismo. “Podría ser que el discurso de Marcos es el argumento que, si vamos a forjar una forma de vida no violenta, debemos desterrar las estructuras y prácticas de la violencia desde sus raíces. Que la validez de la no violencia debe pertenecer al más básico bloque de construcción de la existencia social: la familia.
Pero vale bien la pena hacer la observación que la paternidad es un llamado al servicio, igual que el liderazgo en la Iglesia. Los padres tienen que ser los últimos; los intereses personales de la madre o del padre deben abrir espacio al bienestar de la familia. Los niños tienen que ser bendecidos (16) no rechazados (13).

La escena termina con Jesús bendiciendo a los niños. Ya discutíamos sobre el estatus de los niños y el liderazgo de la Iglesia algunos domingos anteriores.