Primera Lectura

Domingo 20 del Tiempo Ordinario

Primera Lectura: Proverbios 9, 1-6

Una cena de sabiduría

1 La Sabiduría edificó su casa, talló sus siete columnas, 2 inmoló sus víctimas, mezcló su vino, y también preparó su mesa. 3 Ella envió a sus servidoras a proclamar sobre los sitios más altos de la ciudad: 4 «El que sea incauto, que venga aquí». Y al falto de entendimiento, le dice: 5 «Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo mezclé. 6 Abandonen la ingenuidad, y vivirán, y sigan derecho por el camino de la inteligencia».

Biblia de Jerusalén

¿Cuál es la verdadera inteligencia? Esa que viene de Dios; pero, ¿de qué manera alguien puede distinguir la sabiduría de los tontos actos pretensiosos?

[6:1] El antiguo escriba Hebreo describía la inteligencia como una dama. Esto pudo haber parecido inusual en una sociedad dominada por el hombre, segregada por género.

Y, recuerde que esas sociedades antiguas no tenían ni la libertad, ni el lujo, ni el derecho a la privacidad. Pero, había una excepción a la regla. Una intimidad del hombre con su esposa. Aquí un hombre podía dejar a un lado todas sus pretensiones y susurrar sus pensamientos más íntimos a su compañera. Puesto que la sabiduría hablaba del verdadero carácter de la persona, el verdadero ser, y las conversaciones más profundas, tal alusión a la inteligencia como una mujer íntima no estaría fuera de lugar.

La inteligencia era como una mujer rica que construyó su casa sobre siete pilares. Ha habido gran especulación sobre la naturaleza de los pilares –después de todo, hay siete dones del espíritu. Mientras no sabemos el significado preciso de los pilares, el número es interpretado fácilmente. El número siete denota plenitud. De aquí que los siete pilares representaban la sólida, irrefutable fundación de la verdadera sabiduría. Los antiguos creían que la verdadera inteligencia era eterna, porque venía de Dios. No era como una tontería que venía e iba con los cambios de la estaciones.

[6:2-6] La Señora Inteligencia preparó una comida opulenta e invitó a quienes estaban necesitados de su consejo: a los incautos y a los faltos de entendimiento.

Mientras puede requerir experiencia para saber separar a los inteligentes de los tontos y locos, el primer paso para obtener sabiduría empieza con una simple invitación.

Pero esa invitación puede parecer un gran reto.

Aceptar la invitación para buscar sabiduría requiere humildad.

Requiere el darnos cuenta que no poseemos eso que buscamos, de hecho, tener hambre por los dones de la sabiduría. También requiere un estado mental que reconoce que la inteligencia puede alimentarnos. Finalmente, requiere una sed por la fuente de la inteligencia: Dios.

¿Qué sed tienes tu por Dios y su Sabiduría? ¿De qué manera su sabiduría te ha ayudado a madurar?