Segunda Lectura

Domingo 19 del Tiempo Ordinario

Segunda Lectura: Efesios 4, 30 -5:2

Una vida de amor, una vida de ofrendas

4:30 No le causen tristeza al Espíritu Santo, con el que Dios los ha marcado para el día de la liberación final. 4:31 Destierren de ustedes la aspereza, la ira, la indignación, los insultos, la maledicencia y toda clase de maldad. 4:32 Sean buenos y comprensivos, y perdónense los unos a los otros, como Dios los perdonó, por medio de Cristo.

5:1 Imiten, pues, a Dios como hijos queridos. 5:2 Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios.

La Biblia Latinoamericana

4:30 "No le causen tristeza al Espíritu Santo, con el que Dios los ha marcado para la liberación final." En este versículo, el Espíritu Santo era el sello impreso sobre el espíritu de la persona, como un sello oficial que ha hecho una impresión sobre cera. En otras palabras, el Espíritu cambiaba a la persona, como un sello cambiaba la cera. Más importante aún, al igual que el sello era usado en el gobierno y el comercio como un símbolo de propiedad, el Espíritu revelaba la persona como la "propiedad" de Dios; él o ella no estaban a cargo de su propio control, y, al igual que una persona vivía en el Espíritu, él o ella esperaba por él "días de la redención," el regreso del Señor en Gloria.

4:32 "sean buenos y compresivos, y perdónense los unos a los otros, como Dios los perdonó..." ¿De qué manera los Cristianos se tratan entre ellos como Dios los trata a ellos? Con compasión y perdón. En otras palabras, la comunidad debería ser construida sobre la gracia de Dios y los dones del Espíritu, especialmente con estas dos virtudes. Al igual que en las lecturas anteriores en la carta a los Efesios, el autor comparaba un estilo de vida vergonzoso con ese del Espíritu. Una vida de ira, amargura, e indignación e insultos rompe hasta desaparecer a una comunidad.

Tales triviales conflictos internos "entristecían" el poder que era la causa y el crecimiento de los primeros movimientos Cristianos: el Espíritu de Dios. Observa, de qué manera el autor personalizaba el Espíritu; tal lenguaje ayudaba en la dirección de la doctrina de la Trinidad. En su lugar, el autor motivaba a su audiencia a vivir la vida del Espíritu y tratarse los unos a los otros con respeto y afecto verdadero. En otras palabras, a tratarse los unos a los otros como Dios los había tratado.

Las palabras de imitación reforzaban la noción. Pero el autor tomó la analogía dentro de una nueva área, la de la adoración. La comunidad primitiva creía que su adoración se unía con la del Señor resucitado en el cielo. Su amor lo llevó a su pasión y muerte. Ambas fueron un acto de adoración, un auto-sacrificio que era como el incienso humeante que se elevaba al cielo –la visión del humo elevándose hacia el cielo durante el sacrificio en el Templo en Jerusalén representaba la petición de la parte oferente; pero, no era solamente la comunidad reuniéndose que imitaba y se unía con el Señor. De hecho, el estilo de vida Cristiano era un acto de adoración que unía al creyente con el Maestro. A diferencia de las asperezas en las élites en conflicto, una vida de amor elevaba al creyente más allá del mundo terrenal al angelical.

El reto de la luchas internas vs el amor es tan agudo hoy como lo fue hace dos mil años en Éfeso. Quienes aman, atan a la comunidad junta y la levantan a un nivel mayor. Mientras aquellos que están en conflicto... bien, ya han visto los resultados.

¿De qué manera has mostrado amor y respeto a tus compañeros cristianos, y a tus semejantes? ¿De qué manera has construido la comunidad? ¿De qué manera ese amor te ha ayudado en tu vida de oración y adoración?