Segunda Lectura

Domingo 17 del Tiempo Ordinario

Segunda Lectura: Efesios 4, 1-6

UNO CON DIOS, UNO CON OTROS

Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. 2 Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; 3 esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz. 4 Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también una sola es la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. 5 Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, 6 un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.

La Biblia Latinoamericana

4:5-6 El énfasis en el "UNO" comparaba la unidad de la comunidad con el concepto de monoteísmo que los cristianos adoptaron del judaísmo –Deuteronomio 6:4. Así como Dios era "UNO", igual tenía que ser la comunidad.

4:6 " un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos." La última frase de 4:6 puede referirse a la actividad de Dios en Su creación –"sobre todas las cosas, por medio de todo, y en todo". O puede referirse a Su actividad entre la gente en el final de los tiempos –"sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos. El contexto argumenta por el último significado.

A diferencia de las religiones orientales que hacen énfasis en la iluminación interior de los individuos como la meta primaria de la vida, las religiones Occidentales –judaísmo, cristianismo, e islam, se enfocan sobre la ética de la vida dentro de la comunidad. Obviamente, todas las religiones más grandes del mundo enseñan sobre los altos valores internos de la vida. La diferencia es un asunto de dirección. El Oriente empieza desde dentro y fluye afuera hacia otros. El Occidente empieza en la comunidad y fluye hacia el corazón del creyente.

Por supuesto, esta explicación es como una caricatura del Oriente vs. Occidente; pero, apunta hacia el occidental camino de la santidad. En Efesios, el autor –Paulo o un escritor fantasma, vio la unidad con Dios por medio de la unidad con otros en la comunidad. Observa que el lenguaje que el autor usa describe el estilo de vida cristiana: caminando en una travesía que vale la pena. Este lenguaje refleja el ministerio móvil de Jesús y el esfuerzo misionero de la Iglesia primitiva. Los primeros cristianos describían su espiritualidad como "el Camino", un sendero o jornada que era compartida con otros.

Imagínate, por un momento, viajando en los tiempos antiguos. Puesto que el viajar en esos caminos estaba lleno de peligros, muchos viajeros formaban o se unían a caravanas. El grupo llegaba a ser un vehículo para seguridad en el viaje. Esto conjugaba con la mentalidad de la cultura antigua. El lugar que uno tenía en el grupo definía al individuo.

Lo que una persona hacía por otras construía su propia reputación en la comunidad y en el camino. 4:1-3 describía como alguien podía levantar a otros: bondad, humildad, paciencia, manteniendo la paz, caridad.

Todas estas cualidades –y, por cierto, la vida misma, infería el autor, venían de Dios. El Espíritu producía la comunidad y su estilo de vida (i.e., el "Cuerpo"). El Señor Jesús enseñó a sus discípulos la "FE" y les dio el sacramento del bautismo, y Dios, el Padre, les dio el mundo como hogar. De nuevo, observa el flujo de la espiritualidad Cristiana: desde el Espíritu, por medio de Jesús, hacia el Padre; pero, siempre, siempre en comunidad.

Nuestra unidad con Dios como Trinidad significa nuestra unidad con otros en comunidad. Esa es la vara que mide una vida cristiana efectiva.

Reflexiona en tus esfuerzos para ayudar a otros a levantarse. ¿Qué tan efectivo has sido? ¿De qué manera tus esfuerzos construyen tu vida espiritual?