Evangelio

Domingo 17 del Tiempo Ordinario

Evangelio: Juan 6, 1-15

EL DON DE DIOS

¿Qué es lo que más aprecias en tu vida? ¿Qué tan fuerte has trabajado por esas cosas o cualidades? ¿Te mereces esas cosas o cualidades? ¿Es una gracia o un derecho? En américa parece que trabajamos duro para obtener las cosas buenas de la vida.

Aun así, si nos preguntasen que es lo que más amamos, apuntaríamos hacia las cosas que no se pueden ganar.

Jesús presentaba tal escogencia a la muchedumbre que él alimentó con pan y pescado. Él les dio una señal; ¿pero era esa una señal de fe o una señal de derecho –desde el nacimiento?

Juan nos presenta con la multiplicación de los panes y los pescados. Bajo esa narración Juan se hacía la pregunta de cada símbolo que Jesús ejecutaba: ¿Creen los testigos –espectadores, realmente en Jesucristo?

aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago de Tiberíades. 2 Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía curando a los enfermos. 3 Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos.

4 Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. 5 Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: "¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?". 6 Le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues El bien sabía lo que iba a hacer. 7 Felipe le respondió; "Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan".

8 Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 ¡'Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es eso para tanta gente?" 10 Jesús le respondió: "Díganle a la gente que se siente" En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil.

La Biblia Latinoamericana

6:1 "el mar de Galilea, de Tiberiades" los doctores no están seguros si "Tiberíades" se refería a una villa en la costa sudeste del lago, o si el nombre es una alternativa para el lago. En el sentido formal, el verso podía leerse:

"...el mar de Galilea, en el poblado de Tiberíades." En el último sentido, el verso se leería "...el mar de Galilea –también llamado "Lago Tiberíades".

6:2 "habían visto los signos" La multitud seguía a Jesús por los eventos que ellos estaban siendo testigos. "las señales Él estaba haciendo sobre la multitud" eran más que milagros; eran signos de la presencia de Dios.

En 6:2, El hacía milagros sobre los más necesitados –los enfermos Algunas veces confundimos las bendiciones de Dios con la fe: asumimos que la abundancia es la señal del favor de Dios.

Esto crea un círculo vicioso de glotonería. Lo poco que tenemos no es suficiente; queremos más. Y racionalizamos esta glotonería en el nombre de Dios.

Los signos, el tiempo, y el lugar parecían perfectos para un milagro. Las señales eran la sanación que Jesús hacía. El tiempo era la primavera, cerca de la Pascua, la fiesta de la liberación de la esclavitud. El lugar era una montaña en el desierto; sobre tal montaña, Dios dio la Ley a Moisés y le reveló su poder.

A la expectativa de una experiencia como la de sus antepasados del Éxodo, la gente seguía a Jesús. Y Jesús no los decepcionó. En la multiplicación de los panes y los pescados, Jesús superó a los dos grandes profetas de Galilea, Elías y Eliseo. De una sencilla canasta de alimentos, ahora había 12 cestos de comida sobrante, un número que significaba cumplimiento. El tiempo y el lugar eran justamente correctos; la señal era de Dios. Y, Jesús se había revelado él mismo como el Gran Profeta.

11 Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. 12 Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien". 13 Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos. 14 Entonces la gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía:

"Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo". 15 Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró de nuevo a la montaña, él solo.

La Biblia Latinoamericana

6:10 "Díganle a los hombres que se sienten." La narración pasa de una discusión de la multitud a la de los hombres. En una sociedad segregada por género, dominada por los hombres; los alimentos serían servidos a los hombres primero. El reclinarse –acostarse sobre uno de los costados, y levantado un poco por el codo, era la postura común para comer en esos tiempos, Jesús hizo que sus discípulos prepararan a la multitud para la comida.

6:14 La multiplicación de los panes recordaba a la gente una imagen del reino de Dios, la fiesta eterna.

Aunque la comida era común, aún la poca comida hablaba de la escasez entre los pobres Galileos. Viendo las señales, los hombres asumían que Jesús era un profeta que anunciaría el Reino de Dios. El evangelio de Juan infiere tal profeta en 1:21, una referencia a Deuteronomio 18:15, 18:

“18:15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará el Señor tu Dios; a él oiréis; 18:16 conforme a todo lo que pediste a Yahvé tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Yahvé mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.

18:17 Y Yahvé me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

18:18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare...”

Los hombres en la narración estaban listos para declarar a Jesús su Mesías.

La gente cayó en la tentación de la voracidad; después de haber experimentado la bendición de Dios, ellos deseaban más.

A la vista de la gente, lo que Jesús había hecho era suficiente para hacerlo a él profeta-rey de un país libre de la dominación de Roma. Así que, prosiguieron con su movida, y Jesús huyó.

La multiplicación apunta a la Eucaristía. De un cuerpo, Dios alimentó a muchos y sobró una abundancia. Una pequeña porción de pan fue quebrado y el resultado fue vida eterna. Desde la carne de un hombre, el mundo fue alimentado.

Pero, ¿por qué fue usado pescado en vez de vino? Por muchos años, los doctores bíblicos han estado tratando de responder esta pregunta con resultados mezclados. Pero podemos observar algunos hechos.

Primero, la mayor parte del ministerio de Jesús estaba en las vecindades del Mar de Galilea, un área con una cultura de pescadores. En Galilea, el pescado era un alimento básico, ya fuese fresco o conservado. Algunas veces, el vino era mezclado con el exudado salado del pescado que era usado como una preserva para conservarlo. Y el pescado siempre era consumido con pan, aún en las mayores culturas Griegas. Segundo, muchos de los seguidores de Jesús eran pescadores. Después de la resurrección, los misioneros contarían y recontarían la historia de Galilea y de cómo la Iglesia se expandió fuera de Palestina. Por cierto, dos de las tres historias post-resurrección sobre comida involucraban pescado. –Lucas 24:41-43 y Juan 21:9-13.

Así que, no es sorprendente que el pescado estuviese atado en las historias sobre comidas con pan. El significado del pescado, sin embargo, es un asunto de gran especulación. Apartando este asunto, el evangelio nos presenta dos preguntas:

¿De qué manera podemos realmente apreciar los regalos que Dios nos da? Y, ¿Cómo resistimos a la tentación de pedir más de Dios y hacer de la fe un ejercicio de glotonería egoísta?