Domingo 12 Tiempo Ordinario -Ciclo B

Primera Lectura: Job 38:1, 8-11

LA JUSTICIA DEL SUFRIMIENTO

1 Yahvé respondió a Job en medio de la tempestad, y le dijo: 8 ¿Quién encerró con doble puerta el mar
cuando salía borbotando del seno materno, 9 cuando le puse una nube por vestido y espesos nublados por pañales; 10 cuando le fijé sus límites y le puse
puertas y cerrojos 11 diciendo: “Hasta aquí no más llegarás, aquí se romperá el orgullo de tus olas”?

Biblia Latinoamericana

¿De qué manera has respondido al sufrimiento? ¿Te enojaste con Dios y/o con otros? ¿Aceptaste tu dificultad y te aferraste a ella? ¿Causó tu sufrimiento que reflexionaras en los límites de la vida y la justicia de Dios?

No hay acciones sin consecuencias. Normalmente esta frase va unida al sufrimiento personal. Los pecadores sufren las pruebas de su inmoralidad. Ellos sufren porque han hecho sufrir a otros. Esta noción es llamada la “justicia retributiva”. Dios paga a los pecadores por sus actos, en esta vida, si no en la otra; pero ¿qué pasa cuando quien sufre es inocente? Esta es la pregunta que relumbra a la humanidad en la cara, especialmente en los tiempos de grandes sufrimientos. ¿Son los huracanes, los tsunamis, y los terremotos realmente la venganza de Dios sobre la humanidad llena de pecado? ¿Puede justificarse alguna vez el genocidio? El libro de Job hacía esta pregunta. Su predicamento no era asunto de “mal karma.” Su fe fue puesta a prueba por sus circunstancias.

La respuesta que Dios finalmente dio a Job no era satisfactoria completamente; pero era real. El sufrimiento, por su naturaleza, nos roba la habilidad de ver la imagen más grande. Quejarse ante Dios solamente provee una catarsis temporal. Al final, debemos aceptar a Dios en sus términos, nuestra condición es pequeña comparada con la actividad del cosmos. Dios tiene el poder. A pesar de nuestro dolor, nuestra sola respuesta aceptable es confianza.

En Job 38, el Señor se dirigió a Job en el contexto de la creación. ¿Quién controla el flujo del agua –el poder máximo del que mora en el desierto al igual que el autor de Job? Implícitamente, si no podemos manejar nuestro sufrimiento personal, ¿cómo nos atrevemos a cuestionar al Señor quien trae el agua que da la vida para todas sus criaturas? Esta es una mirada dura; pero algunas veces necesaria porque pone el sufrimiento en contexto.

Al igual que Job, nosotros todos sufriremos sin importar nuestra inocencia o culpabilidad. No podemos escapar alguna tragedia en la vida; pero, al igual que Job, necesitamos sufrir como una prueba de fe, no como una retribución divina. Como una prueba, podemos aguantar, podemos llegar a ser más fuertes en carácter. Podemos crecer más cerca del Señor en medio de las pruebas.

¿Cómo has aguantado las tragedias en tu vida? ¿Cómo te ha hecho Dios más fuerte por medio de ellas? ¿De qué manera te está ayudando Dios ahora, en tus tiempos de pruebas?