Domingo 11 Tiempo Ordinario -Ciclo B

Segunda Lectura: 2 Corintios 5: 6-10

Coraje frente a la muerte

6 Así, pues, nos sentimos seguros en cualquier circunstancia. Sabemos que vivir en el cuerpo es estar
de viaje, lejos del Señor; 7 es el tiempo de la fe, no de la visión. 8 Por eso nos viene incluso el deseo de salir de este cuerpo para ir a vivir con
el Señor. 9 Pero al final, sea que conservemos esta casa o la perdamos, lo que nos importa es agradar al Señor. 10 Pues todos hemos de comparecer ante
el tribunal de Cristo, para recibir cada uno lo que ha merecido en la vida presente por sus obras buenas o malas.

La Biblia Latinoamericana

¿Temes a la muerte?

Cuando reflexiono sobre mi propia mortalidad, tengo mis dudas. La muerte (o debería decir, la perspectiva de la muerte) inspira miedo, porque muchos ven a la muerte como un final oscuro y solitario de la vida. San Pablo, sin embargo, tenía un punto de vista diferente, porque realmente creía que no moriría solo. Tenía un amigo eterno en Cristo. Los cristianos, como Pablo, vemos la muerte como una transición de un tipo de existencia a otro; a través de la transición, tenemos un compañero íntimo, Jesús. Por supuesto, este punto de vista sólo viene con fe (5:7).

Con esta visión, ahora podemos entender el alarde de Pablo. El y sus compañeros misioneros tuvieron valor, simplemente porque la muerte significaba vida con Cristo. La vida aquí significaba evangelización; la vida después de la muerte significaba unión divina (5:6-8). El objetivo del discípulo era complacer al Maestro, porque pronto todos se enfrentarían a él para ser juzgados (5:9-10). En tal situación, ¿no querrían todo el mundo al juez como amigo? ¿No daría el prospecto de tal amigo el coraje suficiente frente a la muerte?

Como dice la vieja canción, "Tenemos un amigo en Jesús." De hecho, un amigo hasta el final (¡y más allá!).

Apóyate en tu amigo Jesús hoy. Pone cualquier miedo a la muerte a sus pies.