Primera Lectura

Daniel 7: 9-10, 13-14

EL HIJO DE HOMBRE

9 Seguía mirando, pusieron unos tronos y un anciano se sentó; su ropa era blanca como la nieve, los cabellos de su cabeza eran como la lana blanca, su trono era de llamas de fuego con ruedas de fuego ardiente. 10 Un río de fuego brotaba y corría de delante de él; miles y millares le servían, millones y millones permanecían de pie en su presencia. Se constituyó el tribunal y abrieron los libros. 13 Mientras seguía contemplando esas visiones nocturnas, vi algo como un hijo de hombre que venía sobre las nubes del cielo; se dirigió hacia el anciano y lo llevaron a su presencia. 14 Se le dio el poder, la gloria y la realeza, y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron. Su poder es el poder eterno que nunca pasará; su reino no será destruido.

La Biblia Latinoamericana

¿Cómo entiendes la frase “Hijo de Hombre”? ¿Qué imágenes te conectan con la frase?

Uno de los más interesantes títulos que Jesús se dio a sí mismo fue “Hijo del Hombre.” El título era común cuando él anduvo en la tierra, y tenía sus raíces en las Escrituras. En el libro de Jeremías, por ejemplo, Dios llamó al profeta “hijo de hombre.” Pero, el uso más famoso de la frase viene del capítulo 7 de Daniel.

El estilo y contenido de Daniel 7 hizo de este capítulo uno de los más influyentes en la Biblia. Daniel capítulos 7 al 13 tenían un estilo apocalíptico; escritos en primera persona, estos capítulos estaban llenos de visiones cronológicas y repletos de simbolismos. Daniel 7 se enfocaba en el juicio de Dios a todas las naciones, representado por cuatro bestias:

  • Un león con alas de águila (el imperio babilónico)
  • Un oso con costillas en su boca (El imperio medo)
  • Un leopardo de cuatro cabezas con alas de pájaro (Persia), y
  • Una bestia horrible con diez cuernos y dientes de hierro (el imperio de Alejandro Magno)

En la última bestia surgió un undécimo cuerno; tenía un ojo y hablaba con un hombre. Muchos eruditos identifican esta imagen con Antíoco IV Epífanes –175-163 a.C., el gobernador greco-sirio que persiguió a los habitantes de Judea antes de la revuelta de los Macabeos en el 165 a.C

Después de la aparición de las cuatro bestias, el autor pintaba la corte celestial. En 7:9-10, Dios se sentaba en su trono para juzgar a las bestias. A diferencia de cualquier imagen del trono celestial en las Escrituras, estos versículos describían a Dios en términos antropológicos. Él era un anciano –el anciano de los días, con vestiduras blancas y su cabeza blanca como lana. Su trono de fuego tenía ruedas – ¿un carruaje?, y su juicio era como un rio de fuego. Observa el símbolo tradicional que el poder divino igual al fuego –relámpagos y fuego en medio del humo eran imágenes comunes de la omnipotencia de Dios, estaba mezclado con la imagen de un rey guerrero cuyo juicio era ejecutado desde un trono. Una miríada de sirvientes lo servían, un numero incontable estaba de pies como testigos del juicio.

Después del juicio a las bestias, el autor presentaba una nueva imagen, el “Hijo del Hombre” –Daniel 7:13-14; esta frase era un título ambiguo que significaba “cada hombre.” Esta figura llegó ya sea “sobre” las nubes o “junto con” las nubes –dependiendo del texto griego utilizado, y era presentado como el “Anciano de Días” como un gobernador leal y justo sobre el mundo abandonado por las bestias –el mundo conocido. Su reino sería universal y para siempre. Observa que la figura de “Hijo del Hombre” representaba al “Anciano” sobre la tierra. Claramente, esto era una alusión al Mesías.

La llegada “sobre” o “con” las nubes requiere algún comentario. Si el Hijo de Hombre llegaba “con” las nubes, su origen podía ser terrenal; en otras palabras, él podía ser como Elías quien, según las Escrituras, fue arrebatado al cielo. La diferencia sutil entre los dos significados no era substancial. Interpretando ese pequeño giro del significado de la frase la diferencia entre una apreciación pasiva del Mesías –donde la gente esperaba por la llegada del Cristo, y una apreciación activa –donde los revolucionarios tomaron el asunto por su propia cuenta para actuar por el Mesías o aún asumieron ser el Mesías.

Al igual que otras sectas judías, los primeros cristianos apelaban a la imagen del “Hijo de Hombre” de Daniel 7; Jesús se refirió a él mismo con ese título. El punto de vista cristiano de esa figura de Mesías era único porque los seguidores del Nazareno lo comparaban con la imagen del Siervo Sufriente del Segundo Isaías. Claramente, los primeros cristianos sostenían que Jesús era el Mesías porque el sufrió y murió, entonces Hijo de Hombre que vendría “sobre” las nueves en su estado de resurrección al final de los tiempos. Esos creyentes no tenían espacio para un entendimiento de Hijo de Hombre viniendo “con” las nubes.

Heredamos este entendimiento de la frase. Cuando la Iglesia proclama a Jesús como el “Hijo de Hombre,” Daniel 7 se manifiesta en grande en el contexto. La imagen se relaciona con la enseñanza de la Iglesia en relación a la Segunda Venida. El “Hijo de Hombre” vendrá para dominar la tierra y todos los pueblos. Él será el instrumento del juicio de Dios al final de los tiempos.

Considera la imagen de “Hijo de Hombre” de Daniel 7. ¿De qué manera te ayuda a entender las enseñanzas de la Iglesia a cerca del fin de los tiempos? ¿Cómo puedes usar a Daniel 7 en tu oración?

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