Segunda Lectura

Efesios 1:17-23

Dios colocó todo bajo los pies de Cristo, y lo constituyó cabeza de la Iglesia

17 Que el Dios de Cristo Jesús nuestro Señor, el Padre que está en la gloria, se les manifieste
dándoles espíritu de sabiduría y de revelación para que lo puedan conocer. 18 Que les ilumine la mirada interior, para apreciar la esperanza a la que han
sido llamados por Dios, la herencia tan grande y gloriosa que reserva Dios a sus santos, 19 y la fuerza incomparable con que actúa en favor de los que creemos.
Es la misma fuerza todopoderosa 20 que actuó en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en la morada celestial, 21 por
encima de todo Poder, Autoridad, Dominio, Soberanía, por encima de todo poderío que se pueda nombrar en este mundo y en el otro. 22 Dios colocó todo bajo sus
pies, y lo constituyó Cabeza de la Iglesia. 23 Ella es su cuerpo y en ella despliega su plenitud el que lo llena todo en todos.

La Biblia Latinoamericana

Estos versos del saludo a los Efesios describen el contenido de la oración del autor –¿Pablo? por la comunidad. Pablo oró para que los cristianos recibieran un Espíritu de Sabiduría –o la Sabiduría del Espíritu, dependiendo de cómo se use la frase –y una revelación del Conocimiento Divino. La cultura griega que dominaba el mundo antiguo apreciaba grandemente la sabiduría y la revelación. Con la revelación, se sabía de la mente de Dios. Con la sabiduría, uno podría saber cómo funciona la mente de Dios.

En el verso 1,15: He sabido cómo viven la fe y el amor para con todos los santos, Pablo se regocija de la fe de los Efesios, pero ora además para que tengan esperanza, que será la fuente de su dinamismo. Describe los pasos de la esperanza: conocer al Padre, apreciar la herencia reservada a los santos, comprender con qué fuerza Dios actúa para llevarnos a la realización de esa esperanza.

Esa esperanza hizo tambalear el inmovilismo de las sociedades antiguas. Pablo vivía en un mundo donde la esperanza era considerada como una enfermedad. Cualquier proyecto de transformar a los hombres pasaba por una ilusión, y así se explica cómo las esperanzas de la naciente ciencia fueron entonces prontamente ahogadas. Los creyentes, en cambio, experimentaban en sus vidas una verdadera resurrección. En los países cristianos nació la certeza de un destino común de la humanidad –la palabra «humanidad» no existía en ese entonces. Se comenzó a ver personas que eran de una manera más verdadera, y eso puso en marcha la historia para no detenerse más. ¡Extraña mucho ver en nuestro mundo a tantos cristianos que creen, pero que tienen tan poca esperanza y que no saben que llevan consigo la esperanza del mundo!

1,17: revela el contenido de su oración: sabiduría y revelación divina.

1,21: Está muy por encima de todo Poder y Autoridad. En tiempos de Pablo, ni judíos ni cristianos ponían en duda que el mundo era gobernado por poderes sobrenaturales, los «ángeles». Los denominaban: Dominios, Autoridades, Poderes, y Pablo nos dice aquí que todos esos poderes son inferiores a Cristo. Ahora nos expresamos de otra forma; pero vemos el universo sometido a las leyes de la naturaleza, a las fuerzas de la vida, —sin olvidar los inconscientes y los prejuicios colectivos ni a los agentes invisibles del mal—. Hasta la venida de Cristo esas fuerzas gobernaban el mundo, impidiendo que el hombre alcanzara su verdadera dimensión –vér Gálatas 3,23.

1, 22: Dios colocó todo bajo sus pies. Eso quiere decir que al resucitar, el Hombre-Dios pasó a ser el centro del universo. Nuestro Credo lo dice con palabras muy antiguas: «Jesús está sentado a la derecha de Dios».

«Todo bajo sus pies», menos la humanidad, pues Pablo agrega inmediatamente: lo constituyó cabeza de la Iglesia. Cristo actúa en dos dominios: en el mundo, donde está el centro invisible pero eficaz de nuestra historia; y en la Iglesia, cuya cabeza es, y donde puede desplegar todas las riquezas de Dios en el Espíritu.

El autor define el contenido de la revelación en tres declaraciones " que es…": la esperanza de su convocatoria –la evangelización, la riqueza de la herencia de los Santos –vida comunal, y la grandeza de su poder en nosotros –la experiencia personal de la salvación y la providencia divina. ¿Por qué uno se hace Cristiano? Porque la vida cristiana da a una persona significado, equilibrio y dirección. ¿Por qué uno permanece Cristiano? Aquí, hay dos respuestas: la convivencia y el crecimiento espiritual personal. En otras palabras, la comunidad misma –viviendo con los Santos, refuerza los beneficios y retos de la vida cristiana, así como la obra del Espíritu en el creyente refuerza la vida comunal.

Observa que la obra del Espíritu, la inmensa grandeza del poder de Dios en nosotros, se convirtió en la razón para creer en el destino revelado de Jesús de Nazaret. Ese mismo poder resucitó a Cristo de entre los muertos, lo sentó a la diestra del Padre y le dio dominio sobre toda la creación. Ese mismo poder hizo la Iglesia, la Asamblea de los fieles, como el signo escatológico. La iglesia es el juego final de toda la existencia, la plenitud de la creación. Como Cuerpo de Cristo, es el instrumento que llenará todo en todas las formas posibles.

Mucha gente considera la Ascensión simplemente como el regreso del Hijo al Padre. Y así es; pero no ven la imagen mayor. Su regreso fue el celestial cumplimiento de la promesa del Tiempo Final. Quienes están en Cristo están con el Padre ahora, sin importar si son transeúntes por la tierra o si disfrutan de la Visión Beatífica en el cielo. Esa unidad de Cristo con su Padre y los Fieles con el Padre a través de Cristo, es una realidad que experimentamos en forma parcial. Nosotros lo vemos y lo saboreamos; pero queremos estar totalmente inmersos en ella. La visión, la experiencia, el anhelo, son todos dones del Espíritu, el abrumador poder de Dios en nosotros.

¿Cómo aumenta tu esperanza la Ascensión del Señor? ¿El anhelo de su regreso?

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