Primera Lectura

La perseverancia en la oración comunitaria.

Primera Lectura: Hechos 1:12-14

12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que dista de la ciudad como
media hora de camino. 13 Entraron en la ciudad y subieron a la habitación superior de la casa donde se alojaban. Allí estaban Pedro, Juan, Santiago y Andrés,
Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelotes, y Judas, hijo de Santiago. 14 Todos ellos perseveraban juntos en la oración en
compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

La Biblia Latinoamericana

La primera comunidad no se limitaba a los apóstoles, pues también las mujeres que seguían a Jesús ocuparon un lugar destacado durante la pasión y las manifestaciones de Jesús resucitado, Lucas 23,55. María jugó un papel decisivo durante esos días en que los apóstoles y la comunidad repensaban todo lo que habían visto y aprendido de Jesús, ya que sólo ella podía hablarles de la Anunciación y de muchas otras cosas de la vida privada de Jesús, ayudándoles así a entrar en el misterio de su personalidad divina. Como ya hizo Juan al recordar las palabras de Jesús en la cruz, Juan 19,26, Lucas también revela aquí la maternidad espiritual de María.

Y a pesar de que María ocupe el primer lugar en la casa de Juan, ahora se retira y no es más que una presencia orante.

1:12 “media hora de camino” era una medida de la distancia que uno podía caminar sin violar el Sabbath.

1:13 Los once fueron enumerados. La tradición da distintos énfasis a las diferentes agrupaciones; pero los cuatro primeros fueron los dos conjuntos de hermano y los primeros en ser llamados: Pedro y Andrés, Juan y Santiago. Observa que Lucas reorganiza la lista en una jerarquía de importancia; así, Juan había reemplazado a Andrés en la segunda posición.

Estos pocos versos de los Hechos responderán a las preguntas de “¿quién?" y ¿Qué? ¿Quién estuvo presente después que Jesús ascendiera al cielo? ¿Qué estaban haciendo? ¿Qué estaban esperando? Estas respuestas fueron transitorias en la naturaleza, porque este era el tiempo de espera entre la Ascensión y Pentecostés

Lucas enlista los once –comenzando con el liderazgo dentro del grupo, el grupo sin nombre de las mujeres que siguieron a Jesús y, por último, la familia de Jesús. Es interesante observar que Lucas intentó contrarrestar la manera de ver la familia de Jesús que encontramos en el Evangelio de Marcos. La madre y la familia de Jesús en Marcos 3,31-35 intentaron realizar una intervención: llevar a casa Jesús y aislarlo y restaurarlo en privado. Así, podía salvarse la posible vergüenza social mencionada en Marcos 3:30; pero Lucas enlista la madre y la familia de Jesús como creyentes. Todos estaban juntos en la oración. La fuerza del griego significa más que compartir la oración, rezaron la misma oración. Ellos anticipaban los dones y la presencia del Espíritu. La tercera persona de la Trinidad marcaría la realización del final de los tiempos.

¿Quién? Los apóstoles, las mujeres, la familia de Jesús. ¿Qué? En la oración, esperando el espíritu. Si aplicamos estas preguntas para los tiempos presentes, nos uniríamos a quienes en el cielo y en la tierra esperan y oran sinceramente por los dones del Espíritu.

Como cristianos, disfrutamos el Don del Espíritu. Mientras esperamos la fiesta de Pentecostés, oremos al Espíritu para que nos de dirección y fuerza en nuestro caminar cristiano.

¿Por qué dirección orarás esta semana? ¿Dónde puede tu vida usar esa dirección? ¿Quién – además de Dios?

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