Primera Lectura

Levítico 19:1-2, 17-18

El Corazón de la Ley.

Yavé dijo a Moisés: 2 «Habla a toda la comunidad de los hijos de Israel y diles: Sean santos, porque
yo, Yavé, Dios de ustedes, soy Santo...

17 No odies en tu corazón a tu hermano; pero corrígelo, no sea que te hagas cómplice de sus faltas. 18 No te vengarás ni guardarás rencor contra tus
paisanos, sino que más bien amarás a tu prójimo como a ti mismo, pues Yo soy Yavé.

La Biblia Latinoamericana

Los primeros cinco libros de la Biblia se llaman la Ley –o Torá.

Asume que el Torá fue escrito en un rollo continuo. Ahora, en tu mente, desenrolla ese rollo y dóblalo por la mitad, de manera que el borde del libro del principio y el del fin se unan en un solo borde. Piensa qué verso estaría impreso en el pliegue del otro extremo. Si has adivinado ese sería Levítico 19:18, "ama a tu prójimo como a ti mismo," estarías de acuerdo con los sabios judíos que llevaron a cabo este pensamiento experimental hace muchos siglos.

"Ama a tu prójimo como a ti mismo". Este requerimiento no es sólo el punto central de la Ley, es el punto central de Levítico 19, el Capítulo que invoca las frases "Soy YHWH" y "Yo soy YHWH tu Dios" más que cualquier otro Capítulo en la Biblia. El uso del nombre sagrado tantas veces en un capítulo, Levítico 19 es también conocido como “los Códigos de la Santidad.” La repetición del nombre sagrado y su utilización simétrica en las dos frases mencionadas anteriormente llama a que el lector le preste atención: “Dios te está hablando directamente a ti" Si hacemos el experimento mental por un momento, piensa en el libro de la Ley doblado por la mitad, formando una "v", como una montaña. La Cumbre de la montaña sería Levítico 19; el nombre de YHWH evocado sería el faro que llama la atención de las personas a la Cumbre; el imperativo de amor al prójimo en Levítico 19:18 sería la bandera plantada en el pico de la cumbre. Justamente, de esta imagen, puede suponerse que los eruditos judíos a lo largo de los siglos han señalado Levítico 19:18 como el Mandamiento en el corazón de la Ley.

Obviamente, la lectura anterior corta 15 versículos, pero el mandamiento "Sean santos, porque yo, YHWH Soy Santo" coincide perfectamente con el imperativo de amar al prójimo en 19:18.

Piensa en la palabra "sagrado" como algo que es diferente en este mundo, así como el estar cerca de Dios. ¿Cómo podemos ser diferentes de nuestra cultura "canibalesca" y aún estar cerca de Dios? Simplemente, ama tu prójimo como a ti mismo. Este sencillo mandamiento está en el corazón de la Ley y es el camino seguro a la santidad.

Amar al prójimo es fácil en teoría; pero difícil en la práctica. ¿Cómo puedes facilitar esa dificultad? ¿De qué manera puedes ayudar a otros a pesar de la aversión?

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