Salmo

103

El Señor nos colma de sus bendiciones

El salmo es una oración de alabanza y de gracias a Yahveh después de un calvario, una prueba, o una crisis en la vida del salmista, quizás enfermedad. El presente Salmo mira a Dios, al hombre, a la misericordia de Dios para el hombre; de estas tres miradas nace la alabanza. ¿Cómo has sido bendecido por Dios? ¿Cómo has bendecido a Dios por su bondad?

Una vida de oración puede caer fácilmente en una lista de necesidades de lavandería. Las bendiciones pueden, incluso, ser formas ocultas de petición. Pero, qué sucede si recurrimos a un cambio en el orden de nuestras peticiones, en lugar de pedir la bendición de Yahveh, qué sucede si nosotros bendecimos a Yahveh por su bondad. Las bendiciones se convertirían en una forma de dar gracias y alabanzas.

"Bendice al Señor, alma mía". Estas palabras frasean el principio y el final de este Salmo de bendición. A diferencia de las bendiciones cristianas que piden a Yahveh derramar dones sobre su pueblo, la bendición judía exalta a Yahveh en el cielo por su Poder, su Providencia y su Pacto –su firme amor y cuidados. Las bendiciones judías alaban a Yahveh por los dones recibidos en el pasado –los pactos con Abraham, Moisés y David –y en el futuro –garantizada para sus fieles.

El hombre es “polvo” por su origen y su inconsistencia. Pasa, como la hierba del campo; pero también es obra de Yahveh e hijo suyo. Yahveh es el Ser trascendente y todopoderoso, pero su grandeza auténtica es aquel poder que tiene él de amar sin límite, de alimentar la llama de su amor con su propio fuego.

1 Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo Nombre.
2 Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3 El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias.
4 El rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y de ternura.
5 El colma de dicha tu existencia y como el águila se renueva tu juventud. LBLA

El Salmo 103 comienza con una nota personal mientras el líder que proclama la canción aborda su propia situación. El líder – ¿Sumo Sacerdote? –habla a su alma en Segunda Persona -"tu/usted". En este sentido representa a la nación. Mientras Yahveh perdona su pecado, lo salva a él y le da todas las cosas buenas. Es lo que Yahveh haría por la nación.

6 El Señor obra en justicia y a los oprimidos les da lo que es debido.
7 Reveló sus caminos a Moisés y a los hijos de Israel sus proezas.
8 El Señor es ternura y compasión, lento a la cólera y lleno de amor;
9 si se querella, no es para siempre, si guarda rencor, es sólo por un rato.
10 No nos trata según nuestros pecados ni nos paga según nuestras ofensas. LBLA

En 103:6-10, el autor transa el espíritu del Pacto. La misericordia de Yahveh se sobrepone a su justicia. Él está al cuidado de los pobres y los necesitados. Él se revela a sí mismo a un pueblo indigno a través de Moisés y de la Ley. Su alianza amorosa y su fidelidad siempre están presentes.

Lo propio de Yahveh es tener misericordia y perdonar. El Salmista usa al respecto una comparación sencilla pero grandiosa: la inmensidad de la distancia que separa el cielo de la tierra, el Oriente de Occidente; es la figura no tanto de la inmensidad del Ser divino cuanto de su amor misericordioso.

11 Cuanto se alzan los cielos sobre la tierra tan alto es su amor con los que le temen.
12 Como el oriente está lejos del occidente así aleja de nosotros nuestras culpas.
13 Como la ternura de un padre con sus hijos es la ternura del Señor con los que le temen.
14 Él sabe de qué fuimos formados, se recuerda que sólo somos polvo.
15 El hombre: sus días son como la hierba, él florece como la flor del campo;
16 un soplo pasa sobre él y ya no existe y nunca más se sabrá dónde estuvo.
17 Pero el amor del Señor con los que le temen es desde siempre y para siempre;
defenderá a los hijos de sus hijos,
18 de aquellos que guardan su alianza y se acuerdan de cumplir sus ordenanzas. LBLA

En el 103:11-18, el autor continúa el tema del amor de Yahveh. Su preocupación es universal en el ámbito de aplicación; él perdona los pecados no sólo en una escala personal, sino también en una dimensión cósmica. Mientras que la vida de su pueblo puede ser transitoria, su amor vive y asegura el futuro para los hijos –por supuesto, los cristianos interpretan estos versos en términos de un más allá y la llegada del Reino.

El cristiano descubre en este Salmo resonancias numerosas. Yahveh es indulgente, pues no sólo sabe que somos polvo, sino que lo quiso experimentar él mismo, al hacerse hombre y padecer el sufrimiento, la muerte hasta la tentación.

19 El Señor ha fijado su trono en los cielos y su realeza todo lo domina.
20 Bendigan al Señor todos sus ángeles, héroes poderosos, que ejecutan sus
órdenes apenas oyen el sonido de su palabra.
21 Bendigan al Señor todos sus ejércitos, sus servidores, para hacer su voluntad.
22 Bendigan al Señor todas sus obras, en todos los lugares de su dominio.
¡Bendice, alma mía, al Señor! LBLA

El Salmo termina donde comenzó con una canción de alabanza, pero, en este caso, con las bendiciones de los Ángeles, las huestes celestiales y todo en la creación de Yahveh,

"Bendice, alma mía, al señor". El término alma puede significar "ser interior" o la "vida". En el sentido último, la vida podría ser vista como una bendición a Yahveh. De hecho, el propósito de nuestras vidas es bendecir el Señor. Para el Salmista, la bendición del Señor es el propósito de toda la creación. Tenemos que unirnos en una bendición continua.

¿Cómo has bendecido a Dios por su bondad y amor? ¿Cómo puedes ver ese sentido de bendición en la vida diaria?

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