Primera Lectura

El proceso de Evangelización

5 Así Felipe anunció a Cristo a los samaritanos en una de sus ciudades adonde había bajado. 6 Al
escuchar a Felipe y ver los prodigios que realizaba, toda la población se interesó por su predicación. 7 Pues espíritus malos salían de los endemoniados
dando gritos, y varios paralíticos y cojos quedaron sanos. 8 Hubo, pues, gran alegría en aquella ciudad.

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén tuvieron noticia de que los samaritanos habían aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.
15 Bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, 16 ya que todavía no había descendido sobre ninguno de ellos y sólo habían sido
bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Pero entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

BLA

8:5 Los Samaritanos preveían también una figura del Mesías. Ellos lo llamaban "Taheb", que significa "uno que restaura".

En esta lectura, Lucas relaciona los pasos de la evangelización que reflejan el llamado de Pedro en Hechos 2:38:

“Pedro les contestó: «Arrepiéntanse, y que cada uno de ustedes se haga bautizar en el Nombre de Jesús, el Mesías, para
que sus pecados sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo.” BLA

En su viaje a Samaria, Felipe predicó y apoyó su mensaje con curaciones y exorcismos. A la luz de Hechos 8:16, los Samaritanos fueron bautizados. Sea que Felipe los bautizara –como lo hizo con los etíopes en Hechos 8:38 – o no, no se puede determinar. El llamado a la metanoia –con signos de apoyo– y al bautismo –se cumplió. El tercer paso, la recepción del Espíritu Santo, vino a través de Pedro y Marcos, que fueron enviados desde Jerusalén.

Observa que la atracción del mensaje de Felipe fue apoyado por carismas que le dio el Espíritu. En otras palabras, la evangelización eficaz requiere la cooperación con el Espíritu. Y el resultado final de evangelización es la recepción del Espíritu por aquellos que escuchan el mensaje y ven sus pruebas. La conducción por el Espíritu señala a llenarse del Espíritu.

En este tiempo litúrgico, podríamos preguntarnos cómo podríamos evangelizar eficazmente. Toma esta lectura con todo el corazón. Pide que el Espíritu pueda llevarte y usar tus talentos para apoyar tus palabras. Y ora para que el Espíritu pueda caer sobre tu audiencia, aunque sólo una persona esté en la casa.

8:14. Felipe, uno de los siete, bautiza, pero quienes vienen a comunicar el don del Espíritu son los apóstoles Pedro y Juan. Esto es una prueba de que la fundación de la comunidad helenista no dividió a la Iglesia.

El bautismo y la imposición de las manos aparecen desde el principio como dos etapas de la iniciación cristiana, y se refieren a dos aspectos diferentes de la vida en la Iglesia: el bautismo señala la renovación de la persona por la fe y la imposición de las manos expresa la integración al pueblo nuevo. Esa integración no se efectuaba mediante la inscripción en un registro o por una marca reconocible, sino por el don del Espíritu, y ese don era comunicado por los responsables de la comunidad –de la Iglesia– tal como había sido el caso de Moisés Números 11,25.

Esta imposición de las manos –que se ha transformado en la confirmación en la Iglesia actual –iba entonces ordinariamente acompañada por las manifestaciones de que nos hablan Hechos 19,6 y 1 Corintios 12:1-7: y 1 Corintios14:1-40. Estos dones, de los cuales a menudo no retenemos más que el aspecto espectacular, formaban parte de una experiencia global de la fe. De ella continúan participando, de una u otra manera, los que se ponen a disposición del Espíritu.

Las manifestaciones del Espíritu no son solamente las que se mencionan en los Hechos, ya que Dios adapta sus dones a las necesidades de la Iglesia, y el Espíritu sigue actuando en muchos creyentes, que tal vez no hablan en lenguas ni hacen curaciones, pero que actúan bajo la inspiración del Espíritu y que producen los frutos del Espíritu Gálatas 5, 22-24.

En muchas comunidades el bautismo y la confirmación se confieren sin que haya habido proceso previo de conversión y de descubrimiento de Cristo Señor, que le da todo su sentido, y por eso mismo las manifestaciones visibles, digamos carismáticas, del Espíritu son más raras o más discretas. 8:16. Bautizados en el Nombre del Señor Jesús. Ver Hechos 19,5.

Permiso de Uso

Todos los materiales que se encuentran en este sitio web son propiedad de Fr. Miguel Bonilla(Copyright 2004-2019). Los visitantes podrán utilizar cualquier porción del mismo para uso personal o para usarlo en cualquier ministerio sin fines de lucro financiero. Los materiales no podrán ser vendidos o usados para beneficio personal económico.