Evangelio: Juan 14: 15-21

Dios Amor, es fuente del Amor

El conocimiento de la fe requiere algo más que los argumentos racionales usados en apologética. Sólo cuando empezamos a amar a Dios y a reflejar ese amor en la vida diaria, podemos obtener la información verdadera, e influir sobre los demás.

Esta parte del discurso de despedida de Jesús cae sobre los talones del estudio de la semana pasada. Como puedes recordar, Jesús declaró que vivía en un amor íntimo con el Padre. Ahora, Jesús podría facultar a sus seguidores al amor del mismo modo que lo hizo, y él prometió estar con ellos.

Al empezar el evangelio, Juan dijo que toda la actuación de Dios en el mundo se debe comprender a la luz de la relación íntima del Padre y del Hijo. Ahora agrega que la presencia de Dios en nosotros se debe a otra persona, que es el Espíritu Santo. Ni el Padre solo, al que nadie ha visto, ni el Hijo que se ha manifestado, podrían hacerse uno con nosotros si no fuera mediante el Espíritu, el soplo de Dios, al que deberíamos llamar: Dios que se comunica. Por eso llamamos vida espiritual a todo lo que se refiere a nuestras relaciones con Dios.

Jesús dijo a sus seguidores: 15 Si ustedes me aman, guardarán mis mandamientos, 16 y yo rogaré al Padre y les dará otro Protector que permanecerá siempre con ustedes, 17 el Espíritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes lo conocen, porque está con ustedes y permanecerá en ustedes.

La Biblia Latinoamericana

El presente pasaje expone los tres pasos de la vida espiritual:

  1. 14:15. Guardar las palabras de Jesús: meditarlas, ponerlas en práctica y dejar que echen raíces en nuestra alma.
  2. 14:16. Luego, instruidos por el Espíritu sobre lo que debemos pedir en su nombre, pedimos con toda confianza aquellas cosas que él mismo desea.
  3. Al final, hacemos las mismas cosas que él hizo. No multiplicó las obras buenas, sino que llevó a cabo lo que el Padre le pedía, aun cuando su obediencia pareciera un sacrificio vano.

14:15. Jesús comenzó con una declaración "si..., entonces... " que equipara la relación con la acción. “Si ustedes me aman, guardarán mis mandamientos“. Entre los contemporáneos de Jesús, el poder de la enseñanza de un rabino dependía de la calidad de ejemplo del rabino. Por otro lado, el rabino esperaba que sus discípulos no sólo aprendieran de su enseñanza, sino también que siguieran su ejemplo. De esta forma, la acción reivindicaba la verdad de la enseñanza.

Existe una conexión clara entre las "palabras" de la enseñanza y la moral de los "mandamientos", la enseñanza implícita. Juan siguió la tradición que equipara "mandamiento" con "palabra". En Deuteronomio 5:5, el Decálogo se refiere incluso como "la palabra de Dios".

En Juan, las palabras y los mandamientos de Jesús apuntaron hacia el amor. El amor entre el Padre y el Hijo. El amor entre el Hijo y sus seguidores. Ahora, Jesús le dijo a sus discípulos que siguieran su ejemplo. Ámense unos a otros. La relación de amor entre el Padre y el Hijo, entre el Hijo y sus seguidores, se convirtió en el paradigma de la vida en la comunidad cristiana.

14:16. Otro Protector. Jesús se refiere al Espíritu Santo, llamado Paráclito en el texto griego. Esta palabra tiene varios sentidos: defensor, protector, abogado. El mismo término se aplica también al que en el oficio de la sinagoga traducía el lenguaje hablado –el arameo, el texto hebreo: ver ese sentido en Juan 16,13-14. Aquí traducimos: el Protector.

El Espíritu da a los creyentes la confianza e inspira sus oraciones para que sean escuchadas por Dios. Antes de él teníamos ya un protector, Jesús, el que ora al Padre por nosotros. El Hijo es en cierta manera “Dios para nosotros” y su obra no se encierra toda en el tiempo que ha vivido entre nosotros aquí abajo, sino que a lo largo de la historia continúa intercediendo por nosotros. Sobre ese rol se explayará la Carta a los Hebreos.

Pero el simple mandamiento de amar no satisfacía, puesto que el ejemplo solo no podía ser suficiente. Jesús proveyó el poder del amor en el Espíritu Santo, el Paráclito. En griego, "Paracleto" literalmente significa "uno llamado para ir al lado". La frase podría significar un sentido más amplio de "auxiliar” –uno llamado a unirse para ayudar, –o en un sentido más estricto "abogado defensor" –uno llamado para ayudar en una disputa legal. El contexto justifica el significado más amplio de "auxiliar".

Jesús prometió que el Espíritu "…permanecerá en ustedes … " El espíritu ayuda al creyente desde el momento de la elección de fe en el más allá. El espíritu ayuda al creyente a poner la fe en acción –es decir, amando a otros.

14:17a Pero, el espíritu hace más que ayudar. Es el espíritu de la verdad, tal como lo pone Juan 4:23b-24, el espíritu referido al poder dinámico interno de Dios. La verdad iguala a la palabra "único/única" o actúa como un medio que revela la “única” verdad –recuerda nuestra discusión la semana pasada sobre la "verdad". Así, el Espíritu es verdad –es decir, Dios –o el mensajero que revela la verdad acerca de Dios. En realidad, el espíritu es ambos.

Recuerda, "donde actúa Dios, ahí está Dios." Igual que Jesús, el Espíritu es mensajero de Dios y es Dios mismo. El espíritu faculta al creyente como la presencia divina, otro ayudante de Dios.

14:17b ¿Podrían aquellos cuyas ambiciones y ansiedades están ligadas al mundo ver el Espíritu? En otras palabras ¿podrían ver estas personas "mundanas" el amor por lo que es realmente? ¿Podrán saber que es el verdadero amor? Los seguidores de Jesús pueden ver el amor porque el espíritu los orienta a Cristo y a otros –"... porque el Espíritu está con ustedes... ". Y, conocerán el amor porque el espíritu, la mismísima vida de Cristo resucitado, vivirá en el seguidor ("...y permanecerá en ustedes... "). ¿podría el mundo prometer tanto? ¿O el mundo simplemente rinde un homenaje de labios al amor como una inversión meramente en puro narcisismo?

El Espíritu Santo, Don de Dios

Podemos resumir la plenitud de todos los dones de Dios en una sola palabra: AMOR. La efusión del amor de Dios perdona nuestros pecados, nos restaura en comunión con Dios y nos faculta para pasar el regalo del amor de Dios a los demás. De hecho, "Dios es amor" –1 Juan 4:8, y cualquier relación con Dios debe estar firmemente arraigada en el amor.

El Espíritu Santo nos trae el amor de Dios. De hecho, el espíritu y el amor de Dios están tan entrelazados que el Don del Espíritu de Dios es un regalo de su amor. Cuando experimentamos amor trascendente, sabemos que el Espíritu vive en nosotros. Cuando amamos a otros, seguimos el impulso del Espíritu. El fruto del Espíritu habla directamente al amor: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, autocontrol.

¿Qué experiencias de amor humano te han señalado hacia Dios? ¿Qué experiencias del amor de Dios te han ayudado a amar a otros?

18 No los dejaré huérfanos, sino que volveré a ustedes. 19 Dentro de poco el mundo ya no me verá,
pero ustedes me verán, porque yo vivo y ustedes también vivirán. 20 Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre y ustedes están en mí y yo en ustedes.
21 El que guarda mis mandamientos después de recibirlos, ése es el que me ama. El que me ama a mí será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me
manifestaré a él.»

La Biblia Latinoamericana

14:18. Jesús prometió regresar tanto en la resurrección y en el día del juicio final. - La resurrección revelaría Cristo a la comunidad. - La segunda venida revelaría a Cristo a todo el mundo. Juan mezcla los dos "momentos" de revelación con la metáfora de la vista.

14:19. Las personas mundanas no pueden "ver" a Jesús, porque se contemplan sólo a sí mismos; pero los creyentes ven y tienen verdadera vida, porque Jesús vive. Observa, la vida resucitada de Jesús –es decir, el Espíritu, es la fuente de la "vista" Espiritual –la Fe, en el creyente y la vida eterna para el creyente.

Tal como amamos porque otros nos aman, vivimos realmente porque OTRO nos dio la vida. Nuestra vida y nuestro amor dependen de otra persona. Nos engañamos si creemos que toda la vida y el amor dependen de nuestros propios esfuerzos. ¿No es esa la ilusión que la gente del mundo proclama?

14:20. Algún día, se conocerá la verdad, ya sea el día de la Fe o el Día Final. En algún momento, todos verán que toda la vida y el amor vienen de Dios. ¿Cómo reconocerán este hecho? A través de la vida de quienes dependen de Dios, que aman a Dios, que sacan su propia existencia de Dios. Comprender el ejemplo del amor de los creyentes ofrece una elección a los no creyentes: aceptar el amor desde su origen y recibir la verdadera vida, O perderse. Este momento de elección se convierte en el momento del juicio.

14:21. Jesús completa estos versos cerrando un círculo; pero, en vez de conectar la enseñanza y la acción en una instrucción condicional –"si..., entonces... ", revirtió el orden. Aquellos que obedecen sus mandamientos de amor, lo aman; disfrutan del amor de Dios y de su Hijo. Y, a través del amor, Jesús se revelará él mismo a ellos. De esta manera, Jesús conecta no sólo la enseñanza y la acción, conecta la acción con la revelación. El Amor se convierte en el conducto de la revelación.

El Espíritu Santo y la Iglesia

La misión del Espíritu Santo es llevarnos a Cristo. El Espíritu nos prepara a todos y nos invita a Cristo. Con el don de la vida del Cristo resucitado, el Espíritu une a todos los creyentes a Cristo y los coloca en comunión con el Padre. Dado que el Espíritu une todo en Cristo, el Espíritu se construye la Iglesia de Cristo en la tierra.

La Iglesia comparte en la misión del Espíritu y revela la obra del Espíritu. Al igual que la Iglesia evangeliza, comparte en la obra del Espíritu. Mientras la Iglesia ora y adora a Dios en el Sacramento, muestra al mundo la obra del Espíritu. En este sentido, la Iglesia se convierte en un instrumento del Espíritu y un compañero de trabajo. En tanto que nosotros, miembros de la Iglesia, mostramos nuestro amor a Dios en oración sincera y mostramos nuestro amor por el prójimo en actos de bondad, demostramos nuestra vida en el Espíritu.

¿Por qué son los actos de amor las herramientas más poderosas que tenemos para llevar a otros a Cristo?

Cuando nosotros, como cristianos, mostramos amor, revelamos la vida de Dios entre la gente. ¿Por qué? Simplemente porque afirmamos la presencia del Señor resucitado en nosotros. Y mostramos a otros la vida del Espíritu dentro de nosotros. El amor, entonces, es "el calzado de cuero de la fe". El amor es la fe en la acción.

Para los cínicos que nos acusan de que Cristo existe solamente en nuestra imaginación y en un movimiento de fantasía, digámosles: “¡Cristianos! Miren cómo se aman unos a otros".

¿Cómo mostrarás a otros el amor esta semana?

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