Segunda Lectura

1 PEDRO 2:4-9

Piedras vivas, raza elegida, reino de sacerdotes. Un pueblo que Dios hizo suyo.

4 Se han acercado al que es la piedra viva rechazada por los hombres, y que sin embargo es preciosa
para Dios que la escogió. 5 También ustedes, como piedras vivas, se han edificado y pasan a ser un Templo espiritual, una comunidad santa de sacerdotes que
ofrecen sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Cristo Jesús. 6 Dice la Escritura: Yo voy a colocar en Sión una piedra angular, escogida y
preciosa: quien se afirme en ella no quedará defraudado. 7 Ustedes, pues, que creen, recibirán honor. En cambio, para aquellos que no creen, él es la piedra
rechazada por los constructores, que se ha convertido en la piedra angular; 8 piedra en la que la gente tropieza y roca que hace caer. Cuando se niegan a
creer en la palabra, están tropezando con aquello en lo que debían afirmarse. 9 Pero ustedes son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación
consagrada, un pueblo que Dios hizo suyo para proclamar sus maravillas; pues él los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.

La Biblia Latinoamericana

2:4,5. Dos palabras resaltan en estos párrafos: piedras y sacerdotes. Dicen lo que serán los nuevos cristianos. “… como piedras vivas, se han edificado”. El Señor es la piedra que sobresale del suelo y en la que tropiezan todos aquellos que no lo vieron ni lo tomaron en cuenta Isaías 8,14.

2:7. Jesús es, en otro sentido, la piedra rechazada por los constructores, –una cita de Isaías 28,16 –que pasa a ser la base del nuevo edificio, –una cita del Salmo 118,22. Y los cristianos son las piedras de esta Iglesia: piedras vivas, porque cada uno participa de la vida de Dios, y porque cada uno juega un papel activo en la Iglesia Efesios 4,12-16.

2:9. ustedes son… un reino de sacerdotes. Entenderemos mejor estas palabras si nos acordamos de lo dicho por Dios a Moisés en Exodo 19,5-6. Dios decidió entonces hacerse presente en el mundo y transformar el curso de la historia mediante un pueblo suyo, que sería Israel. Ahora bien, Pedro nos dice: ustedes que han reconocido a Cristo son el verdadero pueblo de Dios y el verdadero Israel. Los bautizados, no formamos una religión más; somos el pueblo de Dios, que es una minoría activa y la levadura del mundo.

Somos sacerdotes, en el sentido que tenía este término en tiempo de Pedro, es decir, los que tienen el privilegio de acercarse a Dios. Nos fue encargada la misión de preparar a la humanidad para que en ella se realice la salvación: que los hombres y los pueblos descubran su destino común y, finalmente, reconozcan que no pueden solucionar sus problemas sin creer en Jesús, haciendo del evangelio la ley de su vida.

…un pueblo que Dios hizo suyo para proclamar sus maravillas, consciente de la dignidad nueva que recibió por don de Dios, no puede sino proclamar sus maravillas, y esto es evangelizar. Y cuando se celebra la eucaristía, más todavía se siente responsable del mundo en el que vive a lo largo de la semana.

Un asunto de prueba. Algunos artículos en revistas recientes han revelado una nueva teoría que "el parecido" es una medida para el éxito en el mundo de los negocios, mayor que la ambición. El trabajo en equipo y las habilidades sociales socaban el talento puro. Mientras la gente en todo el mundo puede adorar el altar del "rudo individualismo", todavía pone un alto valor en la relación comunitaria.

El autor de 1 Pedro también ha invertido en el valor de la comunidad. En estos versos, describe a la Iglesia como un edificio, en el que Dios colocó a Cristo como la piedra angular y construyó a los creyentes en un edificio espiritual. Cristo es la piedra que sostiene el "Templo de Dios" –edificio espiritual, y causa escándalo. Y, tal como sucedió con Cristo, igual pasa con sus seguidores. Mientras que uno podría encajar bien en la comunidad de creyentes, él o ella no podrían caber en otros segmentos de la sociedad. De hecho, ser un seguidor de Jesús podría causar escándalo en otros. Desde el principio del ministerio inicial de Cristo, los no-cristianos han entendido mal a los creyentes, los han tratado con desdén, incluso con violencia. Algunos cristianos encajan en algunas partes de la sociedad, pero no todos.

Como cristianos, vamos a encajar donde podamos, pero por una razón. No cultivamos amigos e influimos sobre los demás sólo para ser querido –aunque es un pensamiento agradable. No intentamos convencer al tribunal de la opinión pública en favor del poder – aunque muchos lo hacen en nombre de Dios. Cabemos y así podemos evangelizar. Dios nos hizo los "hijos que eligió, su sacerdocio real, su nación Santa, su propio pueblo" para que podamos alabar a Dios e invitar a otros a la alabanza.

Nos gusta ser queridos. Nos gusta encajar. Esto es bueno, pero es un medio para un fin. Si encajamos y podemos llegar a ser piedras vivas, cristianos que forman parte del Reino y ayudamos a Dios en la construcción de su reinado.

¿Cómo usas tu lugar en familia, entre amigos y en la sociedad para evangelizar? ¿Dónde te ha colocado Dios de manera puedes influir en otros?

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