Segunda Lectura

Domingo 31 del Tiempo Ordinario -Ciclo A

Segunda Lectura: 1 Tesalonicenses 2:7b-9, 13

Gratos recuerdos

¿Cuáles son tus recuerdos favoritos? ¿Por qué son tan apreciados?

7 Nos hicimos pequeños entre ustedes, imitando a la madre que da calor a sus hijos. 8 Y era tal nuestra preocupación por ustedes, que estábamos dispuestos a darles, no sólo el Evangelio, sino también nuestra propia vida, tan queridos habían llegado a ser para nosotros. 9 Recuerden, hermanos, nuestros trabajos y fatigas. Mientras les predicábamos el Evangelio de Dios, trabajábamos noche y día para no ser una carga para ninguno.

13 De ahí que no cesamos de dar gracias a Dios porque al recibir de nosotros la enseñanza de Dios la aceptaron, no como enseñanza de hombres, sino como Palabra de Dios. Porque eso es realmente y como tal actúa en ustedes los creyentes.

La Biblia Latinoamericana

Pablo continuó con sus palabras de afecto por la comunidad tesalonicense. En los últimos dos estudios hemos visto que la iglesia de Tesalónica nació y floreció contra la oposición de los padres de la ciudad leales a Roma y a la comunidad judía local. Pablo se identificó con la lucha de la iglesia tesalónica, mientras disfrutaba de su hospitalidad. Había motivos para la empatía mutua, la iglesia con las dificultades de Pablo y Pablo con los trabajos de los tesalonicenses; pero, habría otra razón para esta empatía. Tanto Pablo como sus amigos en Tesalónica se enfrentarían a un enemigo común: los judíos-cristianos estrictos. Estos conversos insistieron en que los gentiles se convirtieran en judíos y que vivieran bajo la Ley como lo hacían. Entre estos conversos en el interior y la oposición judía en el exterior, Pablo arremetió de manera general contra sus compatriotas (2:14-16, no en este estudio). Porque ambos impidieron el crecimiento que representaba la iglesia tesalonicense.

Pablo y sus compañeros misioneros tenían buenos recuerdos en Tesalónica, a pesar de la oposición local. Se acercaron a sus alumnos con calidez, porque los neófitos rápidamente se apoderaron de la fe. [2:7b-9] Y el poder del Evangelio que alimentaba la fe de Pablo era claramente evidente en la comunidad. [2:13]

Podemos tener buenos recuerdos de un tiempo de fe más simple y poderoso: un retiro, una participación temprana en un movimiento de renovación o el comienzo de una amistad basada en valores compartidos. Por muy importantes que sean estos recuerdos, no pueden reemplazar la experiencia de fe que tenemos hoy en día. Esos recuerdos alimentan nuestra fe y nos dan esperanza. Pero no debemos reducir nuestra vida de fe a la recreación de acontecimientos de hace mucho tiempo. Dios nos da hoy para creer, no ayer o mañana. Apreciemos nuestros recuerdos, planifiquemos para mañana, pero oremos hoy.

¿Qué recuerdos alimentan tu fe? ¿Cómo ayudan a tu vida de oración hoy en día?