Salmo 23

Salmo 23

El Señor es mi pastor. —

Él es mi pastor: nada me puede faltar. Ante mí está la mesa y la copa de Cristo; mejor que la unción con el santo óleo, he recibido la unción del Espíritu Santo (1 Juan 2,27); espero, no el descanso de la muerte, sino la resurrección junto al Padre. Salmo de David.

1 El Señor es mi pastor: nada me falta; 2 en verdes pastos él me hace reposar. A las aguas de descanso me conduce, 3 y reconforta mi alma. Por el camino del bueno me dirige, por amor de su nombre. 4 Aunque pase por quebradas oscuras, no temo ningún mal, porque tú estás conmigo con tu vara y tu bastón, y al verlas voy sin miedo. 5 La mesa has preparado para mí frente a mis adversarios, con aceites perfumas mi cabeza y rellenas mi copa. 6 Irán conmigo la dicha y tu favor mientras dure mi vida, mi mansión será la casa del Señor por largos, largos días.

La Biblia Latinoamericana

El Salmo 23 contiene algunos de los versos más memorables de toda las Escrituras. El corazón de los Salmos tiene dos imágenes, la fe del peregrino en su jornada y el banquete de bienvenida al peregrino celebrado en el Templo al final de la jornada.

23:1b-4 describe la fe del peregrino en su camino. Los versos enfatizan la fe del caminante, la persona que viaja ligero de equipaje y que depende del Señor para el cuidado de sus necesidades, como la oveja que depende de su pastor. Observa que el peregrino confía en Dios no solamente para satisfacer sus necesidades, sino también para que le revele el cuidadoso amor mientras provee esas necesidades –“verdes pastos y aguas de descanso". El cuidado amoroso se extiende aún en los tiempos "oscuros" de peligro, cansancio, y escasez. El peregrino confía en que Dios estará siempre presente en cada situación, porque ese es el verdadero significado del peregrinaje: Una jornada a un sitio religioso específico en respuesta al llamado de Dios.

23:5-6. Al final del peregrinaje está la celebración. El anfitrión mostrará hospitalidad – “unción de la cabeza con aceite" –y provisión de una fiesta. Tales demostraciones de cuidado son hechas sin importar la malicia de los enemigos de cada uno. En el contexto del Templo, el cuidado del anfitrión divino actúa como una bendición sobre el peregrino ahora y en el futuro. La bendición es para representar un símbolo para los no-creyentes para que se arrepientan, para que ellos también puedan compartir el cuidadoso amor de Dios.

El tema de unidad en el Salmo 23 es el cuidado divino. Dios es el pastor y el anfitrión, él muestra amor al peregrino durante su jornada y una vez en su destino.

¿De qué manera muestras tu dependencia de Dios en tu vida diaria? ¿De qué manera celebras esos eventos de la presencia de Dios?