Salmo

25

Invocar a Dios en la prueba.

La Biblia no conoce la desesperación. Aun en las situaciones más difíciles, cuando el ser humano está quebrantado por la desgracia, la inquietud o el peso de sus pecados, siempre le queda una salida. Todos nuestros caminos, aun los peores, pueden desembocar finalmente en un Amor más fuerte que todas las fuerzas de este mundo.

1 A ti, Señor, elevo mi alma,
2 a ti que eres mi Dios. En ti he confiado,
que no quede avergonzado ni se rían de mí mis enemigos.
3 Los que esperan en ti no serán confundidos, pero sí lo serán quienes te mienten.
4 Haz, Señor, que conozca tus caminos, muéstrame tus senderos.
5 En tu verdad guía mis pasos, instrúyeme, tú que eres mi Dios y mi Salvador.
Te estuve esperando todo el día, sé bueno conmigo y acuérdate de mí.
6 Acuérdate que has sido compasivo y generoso desde toda la eternidad.
7 No recuerdes las faltas ni los extravíos de mi juventud; pero acuérdate de mí según tu amor.
8 El Señor es bueno y recto; por eso muestra el camino a los que han pecado.
9 Dirige los pasos de los humildes, y muestra a los sencillos el camino.
10 Amor y lealtad son todos sus caminos, para el que guarda su alianza y sus mandatos.
11 ¡Rinde honor a tu nombre, Señor, y perdona mi deuda, que es muy grande!
12 En cuanto un hombre teme al Señor, él le enseña a escoger su camino.
13 Su alma en la dicha morará, y sus hijos heredarán la tierra.
14 El secreto del Señor es para quien lo teme, le da el conocimiento de su alianza.
15 Mis ojos nunca se apartan del Señor, pues él saca mis pies de la trampa.
16 Mírame y ten compasión de mí, que estoy solo y desvalido.
17 Afloja lo que aprieta mi corazón y hazme salir de mis angustias.
18 Contempla mi miseria y mi fatiga y quítame de encima todos mis pecados.
19 Mira cuántos son mis enemigos y con qué odio violento me persiguen.
20 Defiende mi vida, líbrame: no quede confundido por haber confiado en ti.
21 Integridad y rectitud me guardarán; en ti, Señor, he puesto mi confianza.
22 Oh Dios, redime a Israel de todas sus angustias.

La Biblia Latinoamericana

¿Qué tan suave o áspero ha sido tu camino espiritual durante el año?

"Sin dolor, no hay ganancia". Este dicho popular de los físico-culturistas resuena igual para el crecimiento espiritual. Los tiempos suaves en la vida parecen dejar pocos resultados; los tiempos difíciles parecen dar avances en el conocimiento y madurez espiritual. De ninguna manera debemos buscar tiempos difíciles; pero tan poco deberíamos encogernos de hombros. El afrontar los retos de la vida nos acerca a Dios.

Sin embargo, el dicho "sin dolor, no hay ganancia" hay que ponerlo en contexto. Aunque podríamos ver un crecimiento abrupto en los tiempos difíciles, realmente es la práctica diaria de la fe lo que hace posible el crecimiento. Al igual que una rutina regular de ejercicios físicos, debemos orar, estudiar y compartir la fe a diario y en forma deliberada. Solamente podemos saber si hay crecimiento mediante el ejercicio de nuestros "músculos" espirituales. No podemos esperar mostrar fortaleza espiritual sólo cuando tenemos los desafíos ante nosotros y, luego convenientemente olvidarnos la alimentación de nuestro espíritu en los buenos tiempos.

El Salmo 25 hace una llamada sutil a la consistencia en la vida espiritual. Para el salmista, la ruta del Señor está basada en un deber coherente con la ley de Dios. Mientras que gran parte del himno pide a Dios por el alivio, su centro exhorta a la audiencia a permanecer fiel, porque la senda del Señor tiene su propia recompensa.

El tono y la estructura del Salmo apuntan a un autor que vivió después del exilio de Babilonia. Los temas espirituales son la espera y el cumplimiento de la Ley, no las canciones triunfantes de la monarquía en su esplendor. El salmista pide perdón al Señor, elogia la sabiduría del estilo de vida del Torá, y esperaba por el Señor a que actúe en la vida de su pueblo. Estos temas estuvieron presentes entre los judíos en el tiempo de Jesús y formaban parte de las bases espirituales para el judaísmo moderno.

El Salmo 25 nos presenta un enfoque diferente en la vida espiritual. Como cristianos, la mayor parte de nuestro enfoque espiritual es sobre el más allá. Sin embargo, la intención de Dios es para que su vida fuera alcanzada en el presente. En otras palabras, la lucha de la vida espiritual tiene sus propias recompensas en este reino. Mientras caminamos la ruta del Señor, démonos cuenta de –y disfrutemos de –su fidelidad y el amor, porque él está ahora con nosotros.

¿Cómo alimentas tu espíritu cada día? ¿Cómo tus esfuerzos te han dado satisfacción incluso en los tiempos difíciles?

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